De las carreteras a ninguna parte y los cínicos. Por Rodolfo Arévalo

De las carreteras a ninguna parte y los cínicos
De las carreteras a ninguna parte y los cínicos

“Aquí en vuestro país, las carreteras las hacen para gente muy, pero que muy inteligente o que sabe de sobra donde va”

Recuerdo que un día un amigo americano concretamente de Nueva York, que estaba en España me dijo: “Aquí en vuestro país, las carreteras las hacen para gente muy, pero que muy inteligente o que sabe de sobra donde va”. Me sorprendió aquella declaración y le pregunté por qué lo creía así. “Muy fácil” me dijo “en los Estados Unidos, en las carreteras te indican en cada salida las ciudades y luego las calles a las que te llevan las salidas”. Pero aquí dicen Toledo y al cabo de un rato Andalucía, con lo que te puedes perder dando vueltas en la eme cuarenta sin saber realmente ¿dónde tienes que salir?

“Todos sabemos que el departamento que se encarga de rotular las carreteras en el Ministerio de obras públicas no debe de contar con genios”

Efectivamente, o vas todos los días por ese recorrido o, no te enteras. Esto que para un Madrileño es superable, si le ocurre a uno de otra provincia o extranjero, puede tenerlo dando vueltas absurdas durante horas. Pero bueno, todos sabemos que el departamento que se encarga de rotular las carreteras en el Ministerio de obras públicas no debe de contar con genios. No hay más que ver los túneles de la M-30, en los cuales, como no sepas exactamente donde vas, en vez de salir en Marqués de Vadillo puedes navegar hasta Valencia en un momento tú, y sin enterarte. Eso si sales allí, que lo mismo das la vuelta y vuelves al inicio.

Dentro de Madrid, y usado por Madrileños que vayan por esas vías a diario, llega a ser bastante llevadero de todas formas. Porque les puedo asegurar que hay partes de Madrid en las que si me ponen, y me dicen que estoy en Valencia me lo creo, son completamente desconocidas para mí y para muchos. Gracias al GPS no nos perdemos salvo cuando en los túneles pierde la señal, porque al MOPU se le olvidó poner telefonía inalámbrica en túneles. Esto es una anécdota y no tiene más importancia que el hacerte perder el tiempo y hacer que te cagues en la madre de alguien, vaya sin consecuencias graves.

“Esto hace al viajero perder el tiempo, porque además en el pueblo vas a encontrar el típico bar en donde las mesas están ocupadas por los parroquianos echando un mus”

Pero hay otras cosas en las vías de comunicación intercomarcales o mejor intercomunitarias que son de traca. ¿Cómo es posible que se hayan construido autovías en las que todavía no hay concesiones  para áreas de descanso con bares y gasolineras incluidas? En más de una ocasión esta marcado el rotulito de gasolina, taller y alimentación y has de salir a dos o tres kilómetros para encontrarlo en uno de los pueblos de por allí. Esto hace al viajero perder el tiempo, porque además en el pueblo vas a encontrar el típico bar en donde las mesas están ocupadas por los parroquianos echando un mus o cualquier otra cosa. Un camarero desbordado por el número de clientes y un sin fin de despropósitos. No sé si la situación es así porque, para evitar que los bares del pueblo protesten, no se ha puesto el avituallamiento en la autovía, pero es del todo impropio no haberlo hecho por esa razón.

¿No debería el Ministerio, sacar a licitación pública el alquiler de esos servicios construidos por el mismo ministerio? No sé, a lo peor estoy alucinando, pero cada vez más creo que en España las cosas funcionan por casualidad o porque como dice mi amigo, el americano, aquí somos muy listos. Listillos más bien creo yo, porque aquí el más tonto hace relojes y los demás le aplauden con las orejas, por no poner sus manos a trabajar. De verdad. No sé que pasa porque veo, todos o casi todos, los bares llenos durante el día, cuando no es con el desayuno es con el aperitivo o el “bocata del almuerzo”, las comidas, las meriendas, la partida de mus o las cenas y copas. Además hay cientos, ¡salvo en las autovías!, que parece que los han abducido los extraterrestres.

Un bar de antígua carretera. Foto de Rodolfo Arévalo
Un bar de antígua carretera. Foto de Rodolfo Arévalo

“No me cabrea realmente, me hace reír, cómo en España no solamente mucha gente pierde el tiempo, si no que se lo hace perder a los demás”

No me cabrea realmente, me hace reír, cómo en España no solamente mucha gente pierde el tiempo, si no que se lo hace perder a los demás. Ejemplo, el otro día estaba en el registro de la propiedad. Una señora de noventa años o por ahí quiere hacer una gestión y rellena los papeles, el propio le dice que tiene que volver al día siguiente a recoger la respuesta, pero que si lo hubiera hecho por internet ya lo tendría resuelto y lo recibe en casa de esta telemática manera. Esto parece un insulto a la inteligencia de la señora añada que, probablemente, no sabe ni ¿qué es internet? Y maldita la gracia que le hace coger otro taxi, desde no sabe usted dónde, para venir mañana gracias a las medidas de circulación de su alcaldesa. Para ella el metro o el autobús son recintos vedados por falta de agilidad. Y no sigo, así todo, día tras día, mes tras mes, año tras año.

Luego nos quejamos de seguir tras los pirineos en la mente de los Europeos. Por otra parte no sé yo si los musulmanes vienen aquí, como dicen algunos a quitar el trabajo a los Españoles, más bien a vivir de la sopa boba. No sé, yo veo a muchísimos de ellos en mi pueblo, sestear contra la pared blanca en la que da el Sol o en algún parque charlando amigablemente con colegas y sin pegar palo al agua. Eso sí mirando mal a las mujeres que libremente y porque viven en un país libre van a la calle con ropa que ellos no desean ver. ¡Pues que se tapen los ojos, cachis!, que tienen muchos complejos. Donde sí los veo muchas veces, es en los centros comerciales, ellos delante seguidos de su mujer que, por supuesto, empuja el carrito cargado en el que ellos ponen los productos que eligen si darles vela en el entierro a ellas. También en los lugares de venta de ropa en los que controlan lo que compran sus hijas, no vaya a ser que su Dios les fulmine porque sus hembras enseñen más curvas de las que permite la religión.

¡Por dios! Sí digo, y soy ateo, qué esto se esté produciendo aún en pleno siglo XXI y en unas democracias libres es inaudito. Dan ganas de romperse las vestiduras, nunca mejor dicho. ¿Qué queremos en España? Al parecer seguimos queriendo duros a pesetas, eso sí, los lazarillos de ciegos siguen instalados por doquier y en todo estamento social, robando uvas a mansalva. Desde el más millonario al más menesteroso aquí roba o intenta robar todo quisque, y si no lo hace es porque no puede, salvo que se haga polítiquillo arrebatacapas, que de todo tiene que haber en la viña del señor, no sé de cual pero alguno habrá, señor digo. Por cierto yo he encontrado pocos y eso que voy por el día con una linterna buscando hombres, como hacía el cínico Diógenes. Pero nada, es bastante difícil por no decir imposible ¿no creen ustedes?

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Rodolfo Arévalo

Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilaron muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de las novelas “El Bosque de Euxido” y "Esclavo Siglo XXI publicadas en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

Un comentario sobre “De las carreteras a ninguna parte y los cínicos. Por Rodolfo Arévalo

  • el 22 enero 2019 a las 23:27
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    Que bien , que se lo pidan VB por internet. Así en vez de 3 €, la señora pagará como diez veces eso.

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