El Festival de Eurovisión pone nuestra bimilenaria cultura al borde de la desaparición. Por Rodolfo Arévalo

El Festival de Eurovisión pone nuestra bimilenaria cultura al borde de la desaparición
El Festival de Eurovisión pone nuestra bimilenaria cultura al borde de la desaparición

“El Festival de Eurovisión, un insuperable espectáculo audiovisual técnico, adolece en gran parte de la materia prima, de lo que debiera estar presente en un concurso de canciones”

El Festival de Eurovisión, un insuperable espectáculo audiovisual técnico, adolece en gran parte de la materia prima, de lo que debiera estar presente en un concurso de canciones, sin ir más lejos la canción. Salvo algunos temas, pocos, incluido el ganador Holandés, pocas canciones salvo quizás la Australiana y la Serbia (gran canción esta), y alguna otra estaban a la altura de lo que no sea un reguetón cualquiera.

Al parecer la decadencia que asola Europa y a muchos europeos, no es ajena a los creadores de temas musicales. Tampoco ha de sorprendernos esto cuando tenemos el ejemplo en otras artes, como por ejemplo lo que se presenta a ARCO año ocasión tras ocasión, sin que nadie ponga el grito en el cielo.

Si prestas atención al ritmo el “A-tún con pan” estaba presente en una gran mayoría de músicas. No se puede suplir la carencia de gusto y sensibilidad, que hubo muy poco, con tontería inclusiva, personajes extravagantes y montajes coreográficos que en muchas ocasiones trataron de ser tan graciosos que cayeron directamente en la astracanada más calamitosa, algunas incluso pre vomitivas.

Aparte del colorido étnico que empieza a cubrir también lo eurovisivo, como no puede ser de otro modo y es algo perfecto. El color que mas brilló fue el de los lanzallamas del escenario, que parecían sacados de la guerra del Vietnam y parecía previnieran el quemado futuro que aguarda a la cultura de nuestro continente. Ah¡ y que no se me olviden los profusos rojos, color sangre, que desde el infierno y los volcanes nos trajeron en forma de ¿tema musical? Los Islandeses. Qué cosa, por llamarlo algo, más fea.

Los representantes de Islandia durante el Festival de Eurovisión
Los representantes de Islandia durante el Festival de Eurovisión

“Desde hace años en España se puso en marcha la democracia electiva de la canción para el Festival de Eurovisión”

La canción Española pasó sin, pena ni gloria por el festival. Sí muy tarareado el estribillo por los presentadores del programa, incluso por el público, pero sin más particular. Nada me sorprende porque desde hace años en España se puso en marcha la democracia electiva de la canción de Eurovisión, y los que eligen la que irá a concursar, son los españoles. La mayor parte del público de música popular en España está bastante desligado de lo que es la música con mayúsculas tanto clásica, como popular. Tampoco es extraño en un país en el que las votaciones para el gobierno van a la par en desconocimiento por parte de muchos votantes.

Todos los profesionales que realizaron el espectáculo merecen, ellos sí, la ovación de toda Europa, por su labor, no bien hecha, sino absolutamente magistral, perfecta y espectacular, engranada casi de forma automática, y llevada a cabo con gran pericia y dominio de los medios técnicos y artísticos. Aguanté hasta el final porque Dios es grande o debe de serlo, no sé, porque el único que reconocí, en medio de todo aquello, fue el Dios de lo chabacano, la falta de soporte para las almas amantes de la música. Tras cada canción con botes y rebotes apetecía recordar los excelentes temas eurovisivos de antes de los dos mil. No sé por qué esa necesidad de acudir al feísmo para transmitir nada de nada, en vez de la belleza, sensibilidad y altura artística.

Mucha gente dice que se trata de temas alternativos. ¿Alternativos a qué, al aún peor gusto en todo lo humano y musical? Para muchos de nosotros, lo alternativo estaba en la música popular de Mike Oldfield, Borj, Ennia y otros, que se salían de los cánones y accedían a otro nivel musical que tendía puentes entre lo que es la música popular, el Jazz y la clásica.

Ejemplo de ello lo puso Madonna, que no estuvo en su mejor momento en la afinación, pero si como compositora con su actual disco que integra una gran variedad de músicas y estilos. En resumidas cuentas, esperaba que el Festival de Eurovisión se hubiese regenerado y salido de la pendiente hacia lo cutre, lo feo, lo chabacano, lo absurdo y hubiese recuperado la llama de lo que en su día fue. Un faro, muchas veces eso sí, políticamente manipulado según los intereses de cada situación europea, pero artísticamente impoluto y de altura, no los engendros que ruedan cuesta abajo hacia la desintegración de la cultura, el arte, las formas sociales y de convivencia, que ponen nuestra bimilenaria cultura al borde de la desaparición, frente a los nuevos bárbaros que ya están presentes he integrados también en la Eurovisión, eso sí, muy correctamente integrados, pero que no deja de ser una mera anécdota de lo que puede llegar a ser un futuro no tan distante de una televisión sin contenido europeo. Es lo que siento y tal como lo siento lo escribo.

Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilaron muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de las novelas “El Bosque de Euxido” y "Esclavo Siglo XXI publicadas en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

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