Elucubraciones sobre España de una vieja princesa que más que a un paladín necesita un fontanero. Por Vicky Bautista Vidal.

John William Waterhouse en su obra Ariadne como en tantas de las suyas expresó con sensualidad la espera de la princesa a su paladín.
John William Waterhouse en su obra Ariadne como en tantas de las suyas expresó con sensualidad la espera de la princesa a su paladín.

«Tanto esperar en la torre, las trenzas se te han puesto blancas vieja princesa y la túnica ha quedado estrecha por comer tanto donut»

– ¿Qué puedes escribir si estás como España?

¿Escribes sobre ti o sobre España?

– ¡Qué más da!

-Estáis las dos muy, muy masacradas y hay alguna gente intentando repartirse los pedazos. Las dos esperando algo. ¡Alguien que haga algo! 

Un paladín bien servido de energía y carácter que se meriende al dragón y te saque de aquí a lomos de su caballo, blanco o no, que ya no importan demasiado los detalles. Tanto esperar en la torre, las trenzas se te han puesto blancas, vieja princesa, y la túnica ha quedado estrecha por comer tanto donut, que ya te dijo la madrastra que no era verdad que el chocolate cure la depresión; pero mira, es que están deliciosos y a falta de besos y príncipes… Que ya no pasa ninguno por aquí, ocupados en hacerse selfies y enviarlas a foros egocéntricos, de los que hay muchos.

-En realidad, Yo, ya no estoy triste ni se me escapan suspiros de la boca de fresa por el de Golconda o por otro: Deben andar con sus nietos por algún parque recordando las lides pasadas.

-Además, ¿Para qué quieres tú un príncipe si lo que necesitas de verdad es un fontanero barato que te arregle la avería de la bañera? Te has vuelto invisible, princesa, hasta para los fontaneros. 

-Al seguro no le importan nada bocas de fresa ni risas perdidas. Me informa, desabrido, que el castillo precisa un arreglo importante y el dragón se lava las manos; dice, que eso es cosa del inquilino. Después se carcajea de mí con todo el descaro. Se me ha caído un perito porque le he lanzado una trenza para que suba por ella a mirar la avería y se ha escurrido con el suavizante del pelo. Parece que ha sobrevivido, pero le veo dejar una nota pegada a la almena donde pone que tendré que llamar otra vez a la oficina y que ya verán si vuelven. Se aleja cojeando y descuelgo el teléfono que suena hace un rato: Es ese pariente, hasta las princesas tenemos uno, saco sin fondo, que pide dinero y susurra chantajes emocionales recordando no sé qué obligaciones familiares.

El 29 de mayo marca el aniversario de nacimiento de una de las más reconocidas poetas de Argentina, que dedicó su vida a la escritura y a luchar por los derechos de las mujeres.
El 29 de mayo marca el aniversario de nacimiento de una de las más reconocidas poetas de Argentina, Alfonsina Storni que dedicó su vida a la escritura y a luchar por los derechos de las mujeres. Google le realizó uno de sus homenajes.

«Intento ahorcarme con una de las trenzas, pero de pronto recuerdo que no me llamo Alfonsina Storni y que nadie va a dedicarme una poesía póstuma que recorra el mundo»

Intento ahorcarme con una de las trenzas, pero de pronto recuerdo que no me llamo Alfonsina Storni y que nadie va a dedicarme una poesía póstuma que recorra el mundo, así que, desisto. Tampoco es que tenga ganas de morir, -ha sido un lapsus-. Había puesto de cara a la pared al espejo mágico, porque cada vez que lo miraba, su sonrisita irónica me ponía los pelos de punta.

– ¿Qué te crees? ¿Qué voy a preguntarte eso de la más bella?… 

Vuelvo a darle la vuelta: es una compañía. Además, igual conoce a algún fontanero barato.
Ahora, tengo que ocuparme de los otros habitantes de la torre, que ya hace tiempo que perdió el marfil que la recubría y ahora se ve el plástico duro. El Dragón, no se gastó mucho y la torre es de los chinos. 

El libro de pócimas que me regaló el alquimista me espera sobre el atril. A veces, deja que sus hojas se muevan, como por el viento, a ver si me acerco. Pero nada. Al borde del ataque de nervios cotidiano, tengo que lidiar con el bufón, más tonto cada día, y con la dueña: Una santa, pero demasiado parlanchina y apegada a sí misma. No puedo despedirlos porque forman parte de mí. ¡No soy capaz de abandonarlos!

«Podría irme cuando quisiera, pero ¿a dónde voy a ir sin risa, sin color y con los tules descoloridos de vieja princesa?»

Hace tiempo que descubrí la llave de la puerta del torreón, escondida bajo una alfombra. Podría irme cuando quisiera, pero ¿a dónde voy a ir sin risa, sin color y con los tules descoloridos de vieja princesa? 

En el pueblo de al lado los campesinos están revueltos. Ha habido elecciones hace poco y andan a lanzazos a ver quién es el que se queda con los diezmos. Yo quiero escribir algo para mi amigo el Caballero, que suele colgar bandos y decir cosas en ellos acerca de lo que sucede en el bosque. Lo intento y no se me ocurre nada. ¡Nada! 

El guirigay que se ha montado en la aldea me ha dejado muda de sorpresa y asombro y hace días que no salgo del estupor. Lo único que falta es que el déspota elegido no implante el derecho de pernada, que ya no están los cuerpos para trotes.

Todo ello, acompañado por mis problemas en la torre, provoca que si intento escribir me salga esta especie de diario sin futuro y sin interés para nadie.

Las princesas, al menos las de boca de fresa y color, suelen beber aguamiel y sensibles chorradas de esas. Yo, aprovecho mis nuevos privilegios de vieja princesa pálida y me sirvo una cervecita muy fría y unas aceitunas mientras preparo, con paciencia, prosaicos Nuggets y patatas fritas para los habitantes del torreón.

Vicky Bautista Vidal

Nací en Madrid. Y como a casi todos los madrileños, todo el mundo me parece cercano y de casa: es el carácter de la ciudad. Esto me ha ayudado después para congeniar con toda clase de personas en los diferentes sitios donde viví. Soy curiosa, inquieta, autodidacta y un pelín dispersa, precisamente por que me siento atraída por muchísimas cosas, escribir es una de ellas. Lo hago al golpe de víscera, según el momento y me faltan algunas vidas para alcanzar a Cervantes o alguno de los inmortales.
Soy la primera sorprendida por que observo como últimamente me meto en berenjenales de opinión acerca de asuntos políticos, cuando en realidad, la Política, me importó un bledo toda la vida.
Puede ser sentido común herido o un amor recién descubierto por España y su unidad. No milite, milito o militare en nada. Pero estoy de parte de la razón y el sentido común.
Defenderé a cualquier gobierno que me facilite la vida y reprochare sin pausa a quienes me la incomoden.
La Libertad es para mi la única joya a lucir, la lógica una herramienta y creo que sin pasión por algo, poco se puede conseguir.

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