
«El ojo de aguja quizá también, indicaba la angosta entrada que hay en las catedrales y que se abre una vez al año o la puerta pequeña de las antiguas ciudades amuralladas»
Esta frase (Mateo 19,24), tan bien avenida durante siglos con los interesados en que los pobres sigan siéndolo y además se sientan contentos por ello, es, como muchas un tópico erróneo inyectado en la Biblia, que además es sospechoso de ser mal traducido, en lo que la realidad es que el famoso “ojo de aguja” pudiera hacer ejemplo de un accidente geográfico, un paso tan estrecho por el que solo cabía un hombre. Quizá también, indicaba la angosta entrada que hay en las catedrales y que se abre una vez al año o la puerta pequeña de las antiguas ciudades amuralladas.
Si recurrimos al Símbolo, de la que es compendio la Biblia, estimaríamos que el rico que no puede entrar por esa pequeña puerta es aquel hinchado de “cultura” humana, dando a entender que es más fácil atravesar la puerta del Cielo con la sencillez de un pobre de espíritu, de uno de los niños a los que se refería Cristo cuando decía: “Dejad que los niños se acerquen a mí”, antes que una persona ya dominada por teorías, ciencia “terrenal” e inamovible en sus conceptos. Y que es preciso que el aspirante, se haga como niño para poder traspasar ese umbral.
Ni siquiera se refiere a los avariciosos, excusa de los intérpretes para defender al colectivo “bueno” de ricos que se han hecho ricos gracias al sudor de su frente. O como los antiguos, que debían ganarse su poder y supervivencia luchando en guerras y arriesgando lo más valioso que todo el mundo posee: la vida.
«La idea de cientos de generaciones, muy acomodada a la contención de las hordas de pobres por un colectivo, solo ha sido, como muchas, un error de apreciación»
La idea de cientos de generaciones, muy acomodada a la contención de las hordas de pobres por un colectivo, solo ha sido, como muchas, un error de apreciación fomentado casi siempre por interesados. Ni los pobres ni los ricos ni las “migajas” de la Biblia se refieren literalmente al dinero y a la comida. Son otras “riquezas” y otra “comida” cuya mala interpretación ha producido tanto dolor en el mundo.
Es tan difícil la entrada celestial de un pobre, que ha ido a contemplar, complacido, espectáculos de tortura y muerte, o que ha denunciado o matado el mismo a causa de la envidia y el odio a quien tenía más que él, como la entrada de un rico, también asesino y desalmado, o traficante de muerte. Pero nada tiene que ver la codicia y la envidia, que convierte a pobres y ricos en “pecadores” con las supuestas preferencias divinas por la escasez, la miseria, la enfermedad, el hambre y las consecuencias de la pobreza.
Un pobre es pobre por que no ha sabido hacerse rico. Otras veces por que nace en terrenos baldíos de los que es muy difícil salir, sin que por ello tenga siempre la culpa esa abstracción de “los ricos”.
«La miseria parte de gobiernos ineficaces; de inútiles y ladrones mandatarios que se apoderan del mando no movidos por la vocación sino por el hambre que da la avaricia»
Mas bien, la miseria, parte de gobiernos ineficaces; de inútiles y ladrones mandatarios que se apoderan del mando no movidos por la vocación sino por el hambre que da la avaricia.
De un buen gobierno depende el buen vivir de sus ciudadanos, donde nada tiene que ver la religión ni las frasecillas consoladoras y mal interpretadas.
Es evidente por como se encuentra de asfixiado y oprimido el español actual, que no tenemos un buen gobierno y que las posibilidades de tenerlo se ven lejos en el tiempo.
«Muchos de estos políticos de vía estrecha, están convencidos de que todo gobernador roba, y que, ellos mismos poseen bula»
Muchos de estos políticos de vía estrecha, están convencidos de que todo gobernador roba, y que, ellos mismos poseen bula para echarse a la cuenta oculta todo aquello que puedan arramplar. Especialmente aquellos que han sido antes pobres, con ese concepto que muchos han tenido de los que ellos llamaban “ricos”.
El que quiera saber que camino llevamos puede mirar a Cuba, pero también, empápese contemplando todas las peliculillas españolas de años 30 o 40, donde el burro, la alpargata y la castañuela, dan la imagen de lo que era el país antes de la guerra y del camino que llevamos para regresar a la miseria a la que nos llevaron, también, gobiernos ineficaces y ramplones.

Grande Vicki, gracias!!!!!
Gracias a ti, María Inés.