Fue un tiempo difícil pero entonces había esperanza a vista lejana. Por Rodolfo Arévalo

Pancarta, uno de los personajes del TBO español que no sobrevivieron a los 90
Pancarta, uno de los personajes del TBO español que no sobrevivieron a los 90 y entonces había esperanza a vista lejana.

«Fue un tiempo difícil. Ese que quedó en alguna parte del recuerdo, tembloroso, lejano, irreal ya. ¿Fue alguna vez cierto?»

Fue un tiempo difícil. Ese que quedó en alguna parte del recuerdo, tembloroso, lejano, irreal ya. ¿Fue alguna vez cierto? ¿Tuvo corporeidad o solo existió en la imaginación? ¿Estuviste alguna vez en aquellas historietas del TBO? No, no en las actuales que nos venden para hacernos la realidad un lío, sino aquellas que veías, sentado en cualquier parte, dibujadas sobre unos papeles en vivos colores con viñetas y globos con letras a través de los que hablaban los personajes que tu creías tan reales. ¿Fue un tiempo difícil? ¿Quién podría afirmarlo sin lugar a dudas?

Recuerdo algunos escritos de amigos en pequeños papeles que dejaban a modo de mensaje en algunos lugares de reunión. “Vine y no había nadie, así que me fui”. “Me voy “pal” pueblo, mañana volveré Gure” o “Rosa pasó por Madrid” papelito que dejó bajo unas gafas de sol al más puro estilo James Bond. Era un mundo no sé si de tebeo, pero en todo caso mucho más amable que el actual. Tampoco sé el motivo de que fuera así. ¿Éramos más inocentes? ¿Creíamos en una amistad sin réditos? Ayudábamos a los amigos por nada y nos ayudaban por lo mismo, solo por poder gozar de la amistad. Unos teníamos amigos varones, otros los más guapos, los más lanzados, los más divertidos y vistosos tenían amigas, de esas que todavía no se toman las cosas en serio pero que ríen mucho y acompañan soledades y tardes aburridas. Algunas, muy pocas daban derecho a sobeteo, rara vez y algunas por no hacerte daño te apartaban porque sabían que lo de besar sin esperar una relación con algo de amor no era lo tuyo. “no quiero hacerte daño”.

«Esto ya fue después de los tebeos. ¡Que idiotez, cuánto mundo por venir, por ver por devorar! Parezco un anuncio de premio literario…»

Pero esto ya fue después de los tebeos. ¡Que idiotez, cuánto mundo por venir, por ver por devorar! Parezco un anuncio de premio literario… Había esperanza a vista lejana, a vista de águila, desde las alturas veías el porvenir. ¡Cuantos sueños, que ahora sabes no cumplidos! Eran irreales pero no lo sabías, ni siquiera lo suponías. Las tardes escuchando a los Beatles, con las luces apagadas y alguna vela en la oscuridad de un cuarto con tocadiscos con amplificadores con muchas lucecitas de colores, “para hacer bonito” como decía un amigo.

Momentos en los que transportados sobre alas imaginarias lo podías todo por el poder salvador de las melodías que tomaban corporeidad en notas flotantes en la negrura. No había nunca una versión oficial, no porque no existieran, más bien porque no interesaban a los tuyos, a tus iguales, perdidos en la infancia y adolescencia. Cuantas horas en las esquinas en los guateques por vergüenza de las chicas, que feo y bobo soy, pensabas, ¿a qué aspiro si me dirá que no, no me puedo comparar con otros?

«Resulta que el conductor del tren que hasta ese momento no había aparecido se llamaba Ramón, y vivía en Getsemaní»

Y sí ¡cuánto costaba estudiar por las tardes después de clase!, pero no todo sino las asignaturas que se te atravesaban. No se atascaban porque fueras muy burro o vago, se atravesaban porque no todo el mundo vale para lo mismo y hay quién no tiene una mente abstracta y jamás entenderá los de un tren en el que entra un vendedor con una cesta de manzanas, para en Cuenca lugar en el que suben dos señoras y le compran tres manzanas, pero luego baja en Cádiz y repone ocho manzanas y así continúa el viaje vendiendo manzanas y bajando y subiendo con otros pasajeros pero… luego al llegar a destino te hacen una pregunta que sí, tú gran genio, deduces con los argumentos que te dieron. Resulta que el conductor del tren que hasta ese momento no había aparecido se llamaba Ramón, y vivía en Getsemaní.

TOMA CASTAÑAS. Pero bueno con falta de mente abstracta fuiste tirando por la historia del arte o la biología que se entiende perfectamente y pasaste como decían por el bachillerato como por una nube. Luego al salir sí, te empezaron a interesar las cosas, pero por ti mismo y leíste y preguntaste y te informaste y como en la obra de Proust recuperaste el tiempo perdido, que quizás se presentó demasiado pronto en tu vida para tanto conocimiento y entonces si, ya habías arrancado, por tus propios motivos y descubriste ¡inocente de ti! que habías perdido la guerra, esa guerra de la infancia y adolescencia metido en las trincheras de los estudios que no te interesaban para nada, pero que ahora si que devorarías como un gusano de la novela DUNE.

«Y luego o antes, vaya usted a saber la fe que algunos te inculcaron también fue pereciendo frente al estudio, la lectura la reflexión y la realidad»

Y luego o antes, vaya usted a saber la fe que algunos te inculcaron también fue pereciendo frente al estudio, la lectura la reflexión y la realidad. Solo perduraban los valores que te inculcaron en la niñez en tu casa y en el colegio. Si eres amable, respetuoso, sabes comportarte etc… Todos aquellos momentos de intentos e intenciones de conocer el mundo sin resultado, baldíos perdidos. ¡Que fácil hubiese sido ser enseñado en todos los temas, si te hubiesen dirigido por tus intereses!. Claro que frente a otros que estudian de memoria El Corán todavía hemos de dar las gracias. Por supuesto.

Y bueno pues, no es hora de lamentar nada solo de extrañar, donde se fueron, no los amigos que acaso también te añoren no a ti, sino a tu recuerdo con quince años, muy pocos. Más habrá de los que se añoren a si mismos y es normal, porque todo aquello que nos rodeaba no era más que un invento para guiarte hacia el futuro. Este futuro en el que aguantas porque hiciste crecer en ti las convicciones de que el mundo vale la pena, tu mundo, tú cultura, tus costumbres, tú gente, ese mundo que ahora algunos quieren demostrarte falso, porque eres un puto egoísta que has sometido a los demás seres vivientes de otras partes del mundo a la miseria y por eso ahora les debes todo.

«Fue un tiempo difícil, pero este lo es más y lo será aún más, pero prefiero no contártelo. Solo vuelve la vista a Francia o a Barcelona. Sabrás que es lo que digo»

Tus amigos y compatriotas pueden necesitar de todo, pueden estar casi en la miseria no tener nada para ahorrar y verse obligados a desprenderse del poco patrimonio que puedan tener, pero eso qué importa frente a las huchas del Domund que sacabas para recoger dinero para los chinitos y los negritos… SO MIERDA, que eres un puto fascista. Fue un tiempo difícil, pero este lo es más y lo será aún más, pero prefiero no contártelo. Solo vuelve la vista a Francia, Bélgica o a Barcelona, sabrás que es lo que digo.

Rodolfo Arévalo

Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilaron muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de las novelas “El Bosque de Euxido” y "Esclavo Siglo XXI publicadas en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

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