Cuando quiero vomitar enciendo la televisión y pongo laSexta. Por Vicky Bautista Vidal

Circo torticero del gorila de LaSexta para gloria del totalitarismo que nos invade. Para vomitar
Circo torticero del gorila de LaSexta para gloria del totalitarismo que nos invade. Para vomitar

«Cuando quiero vomitar enciendo la televisión y pongo laSexta. Aunque puede cada uno elegir el canal, pues la cobardía de los medios de comunicación se está haciendo crónica»

Cuando quiero vomitar enciendo la televisión y pongo laSexta. Aunque puede cada uno elegir el canal, pues la cobardía de los medios de comunicación se está haciendo crónica y no hay badulaque informativo que no se muestre más que al sol que más calienta, – por si acaso -, aunque ese sol le prometa unas quemaduras de tercer grado después.

Pies de plomo para todos y un absurdo general que hace temblar los principios de alguno que otro. Estos últimos días han sido días de purga. La Política miserable que se ha apoderado de España, juguete de algo oscuro que ha tirado los dados sobre el “estepaís” nuestro, siguiendo el juego rotatorio despreciable de la historia de la violencia.

Y los peleles creen que sale de ellos la inclinación a patear a su propia madre, o sea, su patria, y que el impulso reivindicativo, emerge de sus estupendas conciencias, que no se ocupan en pedir cuentas a los jefes de estado actuales ─a no ser que sean del PP─, y son guiados por sus mayorales a embestir contra sus mismos toriles y a perder lo suyo, como siempre.

«No me sentí inclinada a darles a los figurones ceñudos e inútiles del gobierno actual un espectador más de la infamia. No tengo intención de seguir a cobardes: ¡Soy libre!»

No quise ver el desenterramiento de Franco por que no me sentí inclinada a darles a los figurones ceñudos e inútiles del gobierno actual un espectador más de la infamia. No tengo intención de seguir a cobardes: ¡Soy libre! Como dice ese estúpido anuncio gubernamental donde sale una señorita reivindicando que es libre, y que ella se lo monta muy bien solita. Si, yo también, Pero cuando una bestia depredadora se te pone delante, no hay anuncio que valga. Y resulta que hay mucho asesino suelto, que no tiene nada que ver con el género, pero que aprovecha que la mujer esta cerca de él y es más débil, para matarla tranquilamente, aunque el gobierno haya reivindicado y mostrado a una señorita diciendo muy enérgicamente que ella es libre. Por que sí, frente a la violencia física, las mujeres siempre somos más débiles.

Después del lapsus, vuelvo al comentario inicial, porque es muy fácil desviarse ya que hay miles de puntos a matizar en este presente vergonzante de España, la que un día fue digna y se perdonó. Y mira que era difícil el perdón, pero perdonó. A ninguno de los que nacimos en la posguerra y en sus estertores, nos enseñaron el odio y el rencor. Al menos, a la gente de bien, que era casi toda.

«En estos momentos, la izquierda, ya no puede atacar a los ricos, casi no quedan y salvando a cuatro políticos rufianes y ladrones de cualquier partido, los ricos se lo han ganado trabajando»

Pero como Franco no fue Stalin, solo palió el problema y quedaron retazos de odio sin sentido. Y así, en estos momentos, la izquierda, ya no puede atacar a los ricos, casi no quedan y salvando a cuatro políticos rufianes y ladrones de cualquier partido, los ricos se lo han ganado trabajando, que no por herencia, porque ya se ha ocupado el gobierno en apoderarse de las herencias de los desgraciados. Especialmente en Andalucía, digo yo, que por aquello de que Sierra Morena les quedaba cerca y siempre hay querencia de un bandolero por otro.
Decía que la sexta produce en mi un retortijón seguro, así que cuando me encuentro empachada, física o mentalmente, pongo esa cadenita y me restablezco enseguida. Tan solo con ver al bailarín Ferreras, moviendo los bracitos y confirmando con las manitas sus diatribas de capataz bien comido, soy capaz de expulsar de mi cuerpo serrano cualquier sobrante.

Aparece Garzón en la pantalla, perorando, y gente en la puerta del Sol doliéndose de sus abuelos y papás, aunque me gustaría saber a cuantos mataron esos familiares. La guerra es sanguinaria, vengativa, reivindicativa, asesina, injusta, y los hombres se convierten en perros aulladores y se muerden unos a otros. Pero como no quiero ser una iracunda partidista, me acerco al espejo y me pregunto a mí misma:

─ A ver, guapa, ¿desde cuando eres franquista? ─

Pues… ¡Nunca!… Tampoco fui antifranquista. No me hizo falta. Todas esas cosas que cuentan los patéticos no las vi yo, que nací en el 51 y fui testigo del crecimiento de España, la vida de la gente, que, si falló en algo, fue en no preocuparse de a quien ponían en las instituciones con sus votos una vez que llegó la transición. ¿Que los vencedores hicieron justicia con los asesinos?… Pues… ¡fue una guerra!

«Me gustaría saber la justicia que hubieran hecho los perdedores. Creo sinceramente que la mitad de los españoles no estaríamos ahora aquí»

Me gustaría saber la justicia que hubieran hecho los perdedores. Creo sinceramente que la mitad de los españoles no estaríamos ahora aquí. Purgas estalinianas. Nazis invasores… miseria, tan típica de los regímenes comunistas. Miedo y pobreza, como la pobreza constitucional de antes de la guerra: Eso habríamos tenido. Y si hubo que pagar precios, como no leer a determinados escritores o no poder ir al casino, en este momento, los mendrugos del gobierno creo que andan por las mismas.

Manifiesto que mi familia por parte de madre fue anti política. Mi abuelo, exmilitar, fue jefe de correos en un pueblo de Zaragoza. Y sobrevivió, aun habiendo sido denunciado porque uno, perteneciente al partido comunista, empujado a delatar a alguien, lo mencionó porque sí, al ser el primer nombre que se le ocurrió (esa es otra consecuencia en las guerras) porque mi abuelo, jamás se pronunció políticamente. Por fortuna muchos en el pueblo constataron no haberle escuchado nunca mencionar a “Dios o al diablo”, si no, estaría ahora en alguna zanja secreta de las que abre la memoria histórica para encontrarse casi siempre a un puñado de víctimas del socialismo.

Se hicieron infinitas barbaridades en los pueblos al final de la república, de aquello el levantamiento y la miserable y vergonzante guerra. Mi padre y su familia fueron perseguidos exclusivamente por que eran gente con cierta categoría y debían disimular el buen aspecto, que entonces, en Madrid, era sinónimo de “oler a cera” (ser católico y ser rico).

Tampoco se significaban mucho políticamente, salvo la inclinación natural de todo el mundo normal a echarse las manos a la cabeza por los crímenes que veían cometer cada día. Por su propia persecución y la de sus vecinos. Tuvieron que esconderse en una embajada, que entonces eran respetadas, y mis dos familias, se alegraron profundamente cuando la guerra terminó. Y agradecieron a Franco, como miles de españoles lo hicieron, que terminase con el horror fratricida.

«Muchas ratas abandonaron el barco entonces, es natural, pues esperaban que se portaran con ellas como ellas hicieron con la gente de sus pueblos y ciudades»

Muchas ratas abandonaron el barco entonces, es natural, pues esperaban que se portaran con ellas como ellas hicieron con la gente de sus pueblos y ciudades. Llegaron los setenta y se puso de moda meterse con el régimen y con Franco, que tuvo la buena inclinación de devolver España a la nueva monarquía, pues monárquico fue el apolillado último sistema de gobierno antes de la guerra.

Surgieron los progres, que aun siguen por ahí, vencidos por el tiempo y con los pañuelos palestinos que se les caen de viejos, como sus ojeras, perorando las mismas estupideces de entonces. Las revistillas humorísticas de corte crítico jamás pudieron alcanzar la categoría de “La Codorniz”. Apareció “Hermano lobo, la más leída y reída por los progres bien comidos del momento. Y se fueron bajando escalones hasta llegar al panfleto actual: “El Jueves”. Y todos ellos eran libres, Vivian sus vidas, y muy bien, hasta que llegó Felipe González y su corte de hambrientos de poder y de dinero, no sé en que orden. (Siempre se trata de poder y de dinero).

Y el tiempo pasó y llegamos a este presente miserable del cual no sé yo como saldremos, lleno de “colaboradores”, chupópteros, ignorantes y algún que otro indigno, pues cada vez va a peor.

El mal ha esperado a que murieran casi todos los testigos de la ignominiosa contienda: donde se dio un golpe de estado benefactor para todas las víctimas inocentes que estaban siendo masacradas en múltiples rincones de la península. Este, “mal” que maneja almas y conciencias intenta mover sus fichas para retroceder 80 años y dejar a la triste España como antes de la guerra: Burros, boinas, alpargatas, hambre, pobreza, agujeros en los zapatos y odios; y un sentimiento de no ser nada en el mundo como país, pese a una historia extraordinaria, sin parangón.

«En cuanto a los deseos de vomitar se me han pasado ya. Visitaré laSexta en otra ocasión que estoy mayor para aguantar sandeces muy seguidas»

Así que consigo llegar a una conclusión después de mi auto examen: No, yo no era franquista, era indiferente. Ahora es cuando simpatizo con Franco, sin ser franquista, porque seguir a un muerto y a una dictadura muerta no es muy normal. Sin embargo, me descubro agradeciendo una y otra vez, cuando me encuentro con la Historia, esa que buscan borrar los “preocupaos” socialistas, y siento que el haber llegado a mi edad viviendo en paz y haber disfrutado de esa paz gracias a un hombre que aparecía en todos los “NO-DOS” de mi vida cinéfila desde que nací, haciendo algo de verdad por el país, es de bien nacidos tenerlo presente. En cuanto a los deseos de vomitar se me han pasado ya. Visitaré laSexta en otra ocasión que estoy mayor para aguantar sandeces muy seguidas.

Vicky Bautista Vidal

Vicky Bautista Vidal

Nací en Madrid. Y como a casi todos los madrileños, todo el mundo me parece cercano y de casa: es el carácter de la ciudad. Esto me ha ayudado después para congeniar con toda clase de personas en los diferentes sitios donde viví. Soy curiosa, inquieta, autodidacta y un pelín dispersa, precisamente por que me siento atraída por muchísimas cosas, escribir es una de ellas. Lo hago al golpe de víscera, según el momento y me faltan algunas vidas para alcanzar a Cervantes o alguno de los inmortales. Soy la primera sorprendida por que observo como últimamente me meto en berenjenales de opinión acerca de asuntos políticos, cuando en realidad, la Política, me importó un bledo toda la vida. Puede ser sentido común herido o un amor recién descubierto por España y su unidad. No milite, milito o militare en nada. Pero estoy de parte de la razón y el sentido común. Defenderé a cualquier gobierno que me facilite la vida y reprochare sin pausa a quienes me la incomoden. La Libertad es para mi la única joya a lucir, la lógica una herramienta y creo que sin pasión por algo, poco se puede conseguir.

2 comentarios sobre “Cuando quiero vomitar enciendo la televisión y pongo laSexta. Por Vicky Bautista Vidal

  • el 29 octubre 2019 a las 14:58
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    Gracias por escribir lo que pensamos muchos y somos incapaces de escribir con tanta claridad de ideas como usted (o tu).

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  • el 29 octubre 2019 a las 16:21
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    Es para vomitar el observar la profanación de la tumba del GENERALISIMO FRANCO. Los republicanos la practicaron sobradamente al desenterrar y mostrar los cadáveres de religiosos y religiosas fuera de los templos. Hay documentación e imágenes de sobra.
    Eso demuestra la calidad moral de los gobernantes.
    ¡VIVA FRANCO Y VIVA ESPAÑA¡

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