
«Lo que llega a mi vista o mis oídos es absurdo. Gabriel Rufián por ejemplo asegura en el Congreso que la mayoría de Catalanes, Vascos y Gallegos están en contra de la Monarquía»
Hoy mi escrito es confuso tal como mi yo actual. No entiendo nada, cuando lo que llega a mi vista o mis oídos es absurdo, libelo o pura calumnia. Gabriel Rufián por ejemplo asegura en el Congreso que la mayoría de Catalanes, Vascos y Gallegos están en contra de la Monarquía y queda satisfecho y, un servidor, no es que sea lelo o viva en un mundo para lelos, que estos mundos los hay y no son precisamente paralelos al nuestro, están en el nuestro. Es el conformado por esos orates que últimamente han inventado eso de la transversalidad y gilipolleces por el estilo. O sea, lo mismo de la política de toda la vida, pero en palabras largas y grandilocuentes para “epatar”, como dirían los franceses, al populacho, a la ciudadanía o a los camaradas, que dirían en lenguaje revolucionario comunista.
El pueblo “pensamos” dicen, que en todo caso será el pueblo piensa o el pueblo y yo pensamos. Pero ¿qué es el pueblo?, ¿Es usted pueblo señor lector?, yo desde luego no lo soy, soy un individuo, con mis defectos y mis virtudes, con mis pensamientos sublimes y también los más ruines, soy como todos ustedes, humano y por ello acreedor a tener todo tipo de cualidades y defectos en un totum revolutum y a mucha honra. Pero ¿qué más da?, ya nadie sabe hablar, que es juntar palabras con sentido. Desde luego resulta imposible extraérselo a los sinsentidos de la izquierda. No es que ser de izquierdas sea malo en sí mismo, no, pero ser de ultra izquierda sí.
Ser de izquierda no solo puede estar bien visto, sino ser necesario en este siglo que comienza y en el que sobrevivir va a resultar muy difícil. Un poquito de solidaridad entre personas, regiones y países aledaños puede ser la diferencia entre desaparecer o sobrevivir. Y ustedes se preguntaran ¿es eso es un contrasentido?, y no, no lo es, porque empatía con los que menos tienen es una postura propia de seres humanos. Entre otras cosas además sirve para mantener la tranquilidad y estabilidad social. Es por esto que la ultra izquierda quiere e intenta por todos los medios sumergir en la absoluta pobreza a las gentes, lo necesitan como detonante de su revolución esta sí tiránica y despreciable.
«A veces uno pueda pensar que ese estrato real posea en su interior gente sub inteligente, los lelos de toda la vida»
La realidad es lo que es. Lo relativo, no son las relaciones humanas, animales o cualquiera otras, solo son las relaciones de unidades subatómicas en un mundo en que la realidad y la irrealidad son un continuo cambiante. Pero desengáñense señores políticos, vivimos en una realidad atómica, no subatómica aunque a veces uno pueda pensar que ese estrato real posea en su interior gente sub inteligente, los lelos de toda la vida.
Que dice el Rey de Marruecos que va a apropiarse del Sahara, nadie dice nada, ¿Para qué? Que se va a quedar con las aguas territoriales de las alguna parte de Canaria, pues muy bien. Ahora solo nos resta esperar que nos la endiñen y no como cuando en el setenta y cinco estuve, estuvimos a punto de acuartelamiento por una amenaza de invasión, la marcha verde. ¿No?… ¿qué?, ahora nada, nadie tiene los huevos de un Putin o un Trump en España para decir a los díscolos, hasta aquí hemos llegado.
Me avergüenzo de la panda de pusilánimes que nos dirigen, gracias también a un pusilánime pueblo que vota para que sigamos siendo el hazmereír internacional. No, yo no me lo merezco y muchos de entre nosotros tampoco. Solo lo merecen los que apoyan y aplauden las estupideces de los delicaditos gobernantes, anti casi todo lo que se pueda ser delicadito. Me gustaría proponer la idea de un partido pro todo lo que sea defender los derechos de los individuos, como bases y garantía de la sociedad que sustentan. Y no para pasar ni una sola estupidez nacional o internacional de ninguna de las maneras.
«El libro “Dichas y desdichas del ojo del culo” de nuestro gran Quevedo, se va a titular Dichas y desdichas de la piel de toro «
Ya lo dijo un gran poeta y nada ”sospechoso”, palabra que gusta mucho a la izquierda, de ser de derechas, Miguel Hernández “los bueyes doblan la frente impotentemente mansa, delante de los fusiles los leones la levantan”. Sustitúyase la palabra fusiles por contrariedades y veremos la cantidad de cagados por metro cuadrado que habitan lo que antaño fuera piel de toro y hoy solo se asemeje a la piel de un ratón cagado. Al final, el libro “Dichas y desdichas del ojo del culo” de nuestro gran Quevedo, se va a titular “Dichas y desdichas de la piel de toro” y como el otro estará dedicado a ministras, ministros y minestres de gobierno gordos y gordas de soberbia por arrobas y dedicado por Don Pedro el “Lámas”, el del camisón cagado; de miedo, “no vaya a ser que me muevan la silla y me caiga en medio del Sahara o vete tu a saber donde, y que no pueda levantarme sin que se me vean las vergüenzas y alguna excelente cotorra diga asombrada “ma que vedo” y tenga que contestar” “si seré famoso que hasta por el culo me conocen”.
Por eso, por cosas como estas es por las que no entiendo nada. ¿No éramos un país con ciudadanos con dos cojones, con perdón y a pesar de las feministas dictatoriales?… Pues parece que la época de abundancia de criadillas se ha tornado en buen aceite, pero de oliva tú.
