Del mundo que inventé en Esclavo Siglo XXI que se nos viene encima. Por Rodolfo Arévalo

ESCLAVO SIGLO XXI
ESCLAVO SIGLO XXI

«Yo no sé si la sociedad no se da cuenta del mundo que se nos viene encima o es que no le interesa, para nada, la vida»

En realidad yo no sé si la sociedad no se da cuenta del mundo que se nos viene encima o es que no le interesa, para nada, la vida que casi no disfrutarán sus nietos. Esto también afecta a los políticos populistas que tomando decisiones a corto plazo para la galería no podrán garantizar el futuro inmediato o lejano, dependiendo de su duración en el poder. De esto tampoco se da cuenta esa cantidad de votantes zombies, que repiten machaconamente su voto siniestro. Es una forma egoísta de esperar el futuro. “Ya estaré criando malvas y eso es un consuelo” dicen algunos en vez de tomar en sus manos las responsabilidades que hacen falta para que eso que viene no llegue.

El mundo que inventé en mi novela, ESCLAVO SIGLO XXI, no está desafortunadamente muy alejado del que se nos está viniendo encima. Se puede considerar una distopía, pero ojo una distopía que se acerca mucho a la realidad. Hay lugares en algunas ciudades Europeas en las que la policía no entra por miedo a que los moradores de aquellos barrios, generalmente extranjeros ilegales, les acorralen y no puedan salir de allí si no es con los pies por delante. Eso no es algo que extrañe en exceso lo hemos visto en París sin ir más lejos. Es más hay incluso zonas marcadas como Sharia o zonas de exclusión, en las que se advierte de que si te adentras allí debes obedecer la ley particular de ese barrio.

«Todo esto, un poco más desarrollado, está presente en mi novela Esclavo Siglo XXI, que algún amigo con información policial de un nivel más que normal me ha dicho que no va desencaminada»

Todo esto, un poco más desarrollado, está presente en mi novela, que algún amigo con información policial de un nivel más que normal me ha dicho que no va desencaminada en términos generales. Claro, como en toda novela hay historias más de andar por casa, pero que se desarrollan en esa desagradable realidad que poco a poco vamos aceptando como normal. Viene esto a cuento de que, parada un poco la inmigración ilegal socorrida por los barcos de ¿rescate?, a pocas millas de la costa de Libia y Tunez, de cierto personaje que conoce ya todo el mundo, no son devuelto al origen de su viaje. Incluso se sospecha de que haya mafias que cobran a esos desgraciados para traerlos a España.

Ahora mismo, por el tiempo adverso del invierno, se han abierto nuevas puertas de entrada a través de la isla de Lesbos como trampolín hasta Grecia en cuyas fronteras se amontonan cientos o miles de inmigrantes lanzados por Erdogan a modo de venganza sobre Europa. Debería saber este individuo que para estar integrado en la unión Europea deberían cambiar muchas cosas en su país. Debería renunciar a que pueda convertirse en cualquier momento en una teocracia, incompatible con la democracia. Y otros muchos asuntos como derechos humanos etc.

Habría que mandar un mensaje muy clarito y con unidad de todos los Europeos, de que no, que Europa no va a romperse y deshacerse como un caramelo en la saliva cultural de otros pueblos, porque Europa tiene la suya propia. La gran periodista visionaria Oriana Fallaci ya lo dejó escrito hace años, entre otras cosas, que la amenaza del Islam para Europa era una cuestión de tiempo y parece que estamos inmersos ya en ese tiempo. También dijo otra frase que retrata lo que pasa en la España actual: «La libertad, como dijo Platón, es disciplina. No es la libertad para hacer lo que te dé la gana, para no tener límites. La libertad requiere sacrificio: es un deber antes de ser un derecho. Y no se debe confundir la libertad con el libertinaje; si haces eso, la pierdes».

«Desde luego los Europeos en general y más los Españoles, no somos muy sacrificados para poder ser libres»

Desde luego los Europeos en general y más los Españoles, no somos muy sacrificados para poder ser libres. La libertad exige sacrificio y compromiso y no se puede acusar de racismo la obligación y responsabilidad de defender tu cultura de una foránea que se propagará a velocidad de rayo por la capacidad del migrante en reproducirse. Esa capacidad la hemos perdido en gran parte los Europeos porque la sociedad que vivimos exige unos niveles de dedicación al trabajo, solo para sobrevivir, que hace imposible que las parejas puedan tener hijos. Lo cierto es que veo que estoy rodeado de parejas con dos o tres niños en el lugar de España que habito, lo cual me dice que no se trata de egoísmo, sino de poder tener esos hijos sin que sean una carga inasumible laboralmente.

El ejemplo esta claro, cuando llegué a vivir aquí hace quince años la población infantil de mi comunidad de vecinos era de cinco niños, en la actualidad hay más de sesenta siendo un total de cuarenta los vecinos en edad de tener descendencia. Eso como se llama, pues yo se lo digo un lugar con tranquilidad y renuncia durante un tiempo del padre o de la madre al trabajo. No debiera ser así máxime cuando en esa época se necesitan más recursos. Se necesita ayuda del estado, pero no de ese que recomienda alas mujeres llegar a casa solas y borrachas. También pudiera hacerse aumentando los sueldos de las personas que tengan esa descendencia. Pero cuando se prima una sociedad imbécil, sin valores, urbanita, absorbida por la tecnología de la comunicación de estupideces resulta no ya difícil si no imposible obtener nada de esos seres humanos desubicados y deshabitados de su labor principal, reproducir sus genes. Véndanme ustedes muchos memes en vez de genes y acabaremos todos memos bajo el yugo de otras culturas que impondrán sus reglas con sangre.

Rodolfo Arévalo

Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilaron muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de las novelas “El Bosque de Euxido” y "Esclavo Siglo XXI publicadas en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

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