Maldigo la equidistancia y a cada uno de los equidistantes satisfechos con sus bragas de baratillo. Por Manuel Artero

Maldigo la equidistancia y a cada uno de los equidistantes satisfechos con sus bragas de baratillo. Ilustración de Tano y Pilar
Maldigo la equidistancia y a cada uno de los equidistantes satisfechos con sus bragas de baratillo. Ilustración de Tano, Agustina y Pier

«Maldigo la equidistancia y a cada uno de los equidistantes felices en el limbo seco de la manipulación que les asegura que lo mejor para la convivencia es no mojarse»

Maldigo la equidistancia y a cada uno de los equidistantes felices en el limbo seco de la manipulación que les asegura que lo mejor para la convivencia es no mojarse por el qué dirán, a esa legión de buenistas que repiten las consignas mas obvias y falaces como si fueran suyas, que no distinguen la cáscara del corazón porque ahora no es el momento de criticar sino de ayudarnos todos aplaudiendo desde el balcón. Que saben de la necesidad de los test masivos pero por algo el gobierno no los hará y que claro, que nos falta algo tan necesario como el Imagine.

Maldigo a cada una de las equidistantes que se conforman con ir a comprar bragas de baratillo mientras no pueden visitar a sus madres porque el fraudillo impone una dictadura que desde hace dos meses cantan con el estribillo del Resistiré por solidaridad y resignación en el impuesto estado de alarma. A los que no han podido enterrar a sus muertos pero se creen vivos en su salón de estar.

En memoria del bendito oficio maldigo a los periodistas que han decidido vivir en el infierno de la mentira y la difamación y por supuesto, también maldigo la equidistancia de cada uno de esos políticos que asumen la traición como moneda de cambio para disfrutar de su poltrona y convencen con el bolsillo lleno a sus tranquilos y satisfechos súbditos. A esos otros como Ignacio Aguado de Ciudadanos y vicepresidente de la Comunidad de Madrid, que solo apuestan por sí mismos  mientras despistan con el farol de la crispación, la moderación y esa frase hecha para equidistantes de pro, y cum laude, sobre la importancia de no tensionar a la sociedad. A su jefa Inés Arrimadas que permitió en el Congreso la propagación de la peste política que el Gobierno de coalición propaga y que ahora quizás caiga en la cuenta del engaño del mentiroso con patas que sufrimos como presidente del Gobierno.

Y maldigo a cada uno de los cobardes que disfrazan su miedo con la equidistancia de esos supuestos superiores, en realidad borregos, que viven mejor sin denunciar al asesino, al ladrón o al violador, ni al corrupto, para no crearse problemas en el confortable sillón desde el que ven, y se comen con las palomitas, cada una de las mentiras interesadas que les venden cada día. Y por supuesto a cada uno de los representantes de la extrema izquierda que representa Podemos por convertir al adversario político en el enemigo al que desean la muerte y en esencia, a toda esa corte sanchista de nacidos para la gloria con el dinero público, y de alma tan mísera como sus insultos y conciencia tan barata como sus bragas de baratillo.

Manuel Artero Rueda

Manuel Artero Rueda ha dedicado toda su vida profesional a la televisión en la empresa pública RTVE donde, en los últimos veinte años, y después de haber trabajado como ayudante de producción y realización. ha realizado su oficio de periodista como reportero en el programa Informe Semanal, para el que ha realizado mas de trescientos reportajes. Licenciado por la Universidad Complutense, es autor del libro "El reportaje para televisión un guiño a la noticia" , un práctico temario con el que ha impartido clases tanto en el Instituto Oficial de RTVE como en el máster de periodismo de la Universidad Rey Juan Carlos. Desde el ERE inventado por Zapatero para TVE, dedica su esfuerzo y trabajo esta "La Paseata" un sencillo blog personal que con el paso de los últimos años, se ha convertido en una modesta revista electrónica en la que colaboran un grupo de amigos a los que une el amor a España.

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