La política española actual y su devenir, de camino hacia ninguna parte. Por Francisco Gómez Valencia

La política actual de nuestro país, nos lleva por el camino hacia ninguna parte
La política actual de nuestro país, nos lleva por el camino hacia ninguna parte. Foto del autor

«Parece que el que va a salir indemne de este camino a ninguna parte es el Gobierno que inteligentemente está moviendo los hilos al amparo de la Ley, pese a que nos pese a todos los demás»

Sin ninguna duda finalizamos una semana negra para España y su maltrecha democracia, son tiempos en los que ciertas encrucijadas colocan a nuestros representantes políticos ante ciertas disyuntivas que merman su conciencia y honor.

Conciencia para quien la tenga y honor para quienes se les suponga, en todo caso cuestionable decisión y cuestionable condición. Que los partidos políticos se han convertido en empresas de colocación ya lo sabemos todos, no hace falta que Pablo Casado en contestación a Santiago Abascal así se lo recuerde cuando le cito los quince años de servicios prestados sin derecho a indemnización por despido procedente. En todo caso esta semana se ha presentado una gran oportunidad para que los señores diputados hagan efectiva esa cláusula a través de la cual, piensen lo que piensen tienen que votar en la dirección que les marque la ejecutiva de su partido.

Y el pueblo que grita, crítica y sufre; considera que deberían ser moralmente decentes y retratarse aquellos qué consideran que el Estado de Derecho es invulnerable, sin embargo vemos como no sucede en modo alguno y se produce aquello que tanto criticamos los que desde la calle vemos con estupor, como las decisiones políticas a veces son incomprensibles y los partidos tienen sus propios intereses al margen de lo que opinen los afiliados y simpatizantes de cada una de las fuerzas políticas, que se encuentran en el Congreso de los diputados, casa de la democracia del pueblo.

Algunos han observado con estupor como es posible qué ante el mayor atropello desde 1978 llevado a cabo por una parte del Parlamento, se ha tensionado tanto la situación para que la gran parte de la oposición aun estando absolutamente en contra en una parte importantísima, se haya abstenido ejecutando sin rechistar un “sí” o una “abstención” no condicionando y si sosteniendo el atropello llevado a cabo por el gobierno social comunista.

Y eso me hace reflexionar sobre los malditos intereses creados, puesto que los partidos políticos aun viviendo de las subvenciones públicas y testimonialmente de las cuotas que cada vez menos afiliados pagan, nos demuestran que persiguen unos objetivos a veces muy diferentes a los de sus aficionados.

El descontento dura lo que dura el berrinche puesto que horas después ya les estaban aclamando de nuevo como si fueran estrellas del pop, pero hay que ver cómo terminan esas decisiones que pondrán en grave riesgo la democracia española y lo que les costará para su devenir como partidos.

Y somos muchos los que pensamos cada vez más, sin que haga falta ser conspiranoico o negacionista, que sencillamente solo hace falta tener algo de sentido común y este nos dice que cuando un gobierno en un año se ha saltado las normas y las líneas rojas en más de cuatro o cinco ocasiones, no hay porque dudar en que lo continúe haciendo hasta que finalmente la Unión Europea haga la vista gorda.

La Unión Europea que por cierto, no tiene porqué ser un dique de contención ante las excesivas amenazas que el propio Gobierno está llevando a cabo sobre y desde el propio Estado como si de un virus letal se tratara.

Padecemos por tanto dos pandemias, la sanitaria y la política. La sanitaria de difícil solución puesto que remediarla no depende de nosotros y gestionarla es obvio que no saben y, la política, también basada en la condición de causa legalmente establecida al amparo del funambulismo político resultante de caminar sobre el alambre y sin red, soportando la equidistancia de forma manifiestamente negligente junto con aquellas fuerzas políticas que tienen como objetivo, debilitar nuestra democracia, nuestro ordenamiento territorial, civil y en definitiva el menoscabo del estado de derecho.

Vivimos unos tiempos increíblemente inciertos en los que el Gobierno presiona al poder Judicial condicionando las sentencias desde la Fiscalía General o saltándoselas directamente, como hemos visto hace pocos días cuando el Tribunal Supremo de Madrid dictó sentencia y no sirvió para nada, puesto que el Gobierno inmediatamente la mancillo.

Y del mismo modo vemos como el principal partido de la oposición, ante la decisión adoptada y aprobada en el Parlamento no presenta recurso ante el Tribunal Constitucional probablemente por dos motivos: o porque forma parte del sistema, y cede al chantaje de Sánchez, para frenar la presión mediática ordenada desde el Gobierno en materia de corrupción, como así se ha visto puesto que ya no se habla de la Gürtel ni de la Kitchen con Rajoy supuestamente pringado hasta las cejas, o porque ya no cree en el sistema y en el poder Judicial, lo cual también sería sumamente gravísimo.

Teniendo en cuenta que el otro partido de la oposición, VOX, interpuso recurso ante el primer estado de alarma y todavía no hay contestación, parece inútil y recurrente, teniendo en cuenta que el recurso estará guardado en el mismo cajón que el que en su día presentó el Partido Popular sobre el asunto del aborto, por lo que parece que el Tribunal Constitucional forma parte del entramado político absolutamente controlado por parte del Gobierno.

Y vemos además como este se salta a la torera, al amparo del poder judicial, la propia Constitución la cual dice que en caso de pandemia la responsabilidad en materia de sanidad depende del gobierno. Pero se la delega a las comunidades autónomas, las cuales como son reinos de taifas, toman las decisiones que mejor les interesan políticamente encontrándonos diecisiete maneras de acometer el problema, más lo hecho desde el propio Ministerio de Sanidad en las dos ciudades autónomas donde únicamente es responsabilidad a nivel sanitario, el Gobierno.

Cabe pensar que es una estrategia política evidentemente, ya que incluso aquellas comunidades gobernadas por el partido Popular, pareciere que estaban más a la espera de que el Gobierno las interviniese en materia sanitaria que otra cosa. En todo caso estamos asistiendo efectivamente a una incongruencia por parte de estas comunidades que primero reclamaban la única gestión, en segundo lugar reclamaban que no las interviniesen y cuando finalmente reciben las competencias desde el Gobierno, también se recrimina la decisión en esa dirección, por lo tanto al final la posición del partido mayoritario de la oposición, queda absolutamente desacreditada bajo mi punto de vista al no tener bien fijado su manera de actuar, ya que incluso diferentes comunidades autónomas controlados por el partido Popular, son divergentes a la hora de tomar decisiones aun siendo fronterizas como el caso de Madrid y Castilla León.

El escenario es harto complicado especialmente para la oposición, de ahí que la población esté francamente decepcionada en unos casos, sorprendida en otros y resignadas en aquellos en los que son partidarios de dicho partido, aún sin entender sus decisiones.

Sea cómo fuere, parece que el que va a salir indemne es el Gobierno que inteligentemente está moviendo los hilos al amparo de la Ley, pese a que nos pese a todos los demás y, los atropellos que estamos viendo a los que está siendo sometida la Constitución están amparados desde el poder judicial. Sí, los mismos que interpretan lo que dice la Constitución gracias a su propia manera de entender la flexibilidad intrínsecamente interpretable del texto legal.

Sin duda, quién interpreta la ley decide dicho grado de flexibilidad en contra de aquellos que opinan lo contrario pero, lo cierto es que la deriva intransigente y totalitaria sigue su rumbo y parece que sin pausa y, mucho menos después de que el propio Congreso con una mayoría abrumadora permita, que este gobierno durante seis meses no tenga que ser sometido a ninguna votación que cuestione su gestión durante este periodo de tiempo, siendo simplemente cada dos meses de obligado cumplimiento cuando ofrezcan las explicaciones que les parezca oportuno, las cuales ya sabemos que serán mínimas teniendo en cuenta que las sesiones de control, observamos cómo no sirven absolutamente para nada, salvo para lanzarse reproches los unos a los otros como en el lamentable espectáculo en el que se están convirtiendo las sesiones en el Congreso.

Y es francamente complicado poder ofrecer alternativas a lo que está sucediendo incluso amparándonos en la experiencia del conocimiento adquirido con el aprendizaje de tantos y tantos ejemplos que la historia ha dado en otros países, puesto que los resultados finales no han terminado bien.

Sinceramente espero que el sentido común impere sobre todo y, en el caso de nuestro país no repitamos los errores de la historia, De hecho pertenecer a la Unión Europea, a la OTAN y demás organismos institucionales que menoscaban nuestra soberanía nacional, parecería que fueran suficiente para evitar dicho enfrentamiento, pero lo que está claro y manifiesto es que el grado de tensión en la población, me da la sensación que es mucho menor que el que se manifiesta en las instituciones, donde nuestros políticos están librando una encarnizada guerra por el control del poder, lo cual no significa que unos no acepten el no estar gobernando, cómo se dice desde la izquierda, sino sencillamente que se está interpretando que la torticera forma de manejar las instituciones en beneficio del propio partido que gobierna, es absolutamente indigna y parecía o pareciese que nunca hubiera sucedido, pese a que también la izquierda se ha quejado de lo mismo cuando ha gobernado la derecha.

Aun así, es evidente que este gobierno es indigno y ante nuestros ojos hasta miserable, negligente y con visos de agradarles excesivamente el totalitarismo pero, lo que está claro es que el resumen o resultado final es que una vez finalizado, si es que llegará el caso los seis meses de estado de alarma, durante su primer año y medio habrán gobernado nueve meses en estado de excepción encubierto, donde los españoles habremos sufrido una merma importantísima en nuestros derechos y libertades, los cuales confiemos en que en este estado llamado de Nueva Normalidad por ellos mismos, volvamos a recuperar y, confiemos que mientras tanto las fuerzas opositoras a este gobierno social comunista, lleguen al menos a sentarse en la misma mesa para plantearse unos mínimos en defensa de los cerca de doce millones de españoles, que les hemos dado nuestra confianza partiendo de la base, de que una parte de esta terna mal llamada “trifachito” ya ha sido absorbida por su necesidad de sobrevivir por la tendencia socialista, teniendo en cuenta también además que los otros dos actualmente mantienen una posición irreconciliable.

Sabemos y conocemos que en política no hay nada imposible, y así lo hemos visto y conocemos ya que hay estudios y análisis que hacen prever que quizás el Partido Popular se acerque en demasía al centro, llegando a una línea fronteriza invisible con el PSOE, con la finalidad de arrebatarle votantes que pudiera incluso provocar entendimientos por ejemplo en materia de presupuestos en ciertas comunidades autónomas, alejándose por supuesto de las fuerzas más extremistas de la derecha.

La dualidad entre la economía y la salud en España, parecen incompatibles por la gestión política y nuestro espíritu cainita
La dualidad entre la economía y la salud en España, parecen incompatibles por la gestión política y nuestro espíritu cainita

 

«Momento muy estresante para la sociedad la cual, ve atónita como en lo económico cada vez se la presiona más ante lo cual, solo queda la resistencia y en el caso de los creyentes, rezar a Dios»

Y hay que recordar, que está fórmula es la recomendada desde la Unión Europea puesto que en la mayoría de las democracias europeas, así es como suceden las cosas. Los dos partidos más importantes con mejores resultados son los que llegan entendimientos, aunque para ello será necesario que el partido Socialista abandone la idea de ir de la mano con Podemos, cosa que de momento parece inadmisible por su parte y además, si tenemos en cuenta que hay otros cuatro o cinco partidos también indeseables, que también van de la mano tanto de Podemos como del PSOE, pues parece que hace la situación más imposible todavía salvo que sea el Partido Popular el que ceda como ya le ha sucedido a Ciudadanos, pues la izquierda tiene bien poco que perder ya que nos les importa lo más mínimo España, al igual que a la actual dirección de VOX, pinza necesaria y permitida, con y por el PSOE.

Llegado ese momento, está claro que muchísima gente abandonará las filas del Partido Popular hacia ambos lados o a la tan temible abstención “trevijanista”, puesto que va a ser imposible de concebir el acercamiento hacia el PSOE, aunque esto pudiera provocar mayor tranquilidad y entendimiento para que el país pudiera vivir con cierta paz social pese a que a algunos, no nos guste en absoluto ese posible país.

En todo caso será interesante ver como tanto Podemos como VOX, compartirán un importante número de posibles votantes puesto que las fuerzas extremistas comparten el mismo perfil psicológico en sus seguidores, aunque tengan diferencias en lo ideológico como decía el filósofo Hayek, ya que al fin y al cabo, se trata de personas indignadas con el sistema o directamente personas antisistema con traje, camisa de marca o con rastas y demás enseres, da lo mismo.

Lo que está claro es que el eje de coordenadas se ha movido hacia la izquierda y no lo ha provocado Pablo Casado, el día de la patada en el trasero de Abascal como piensan las mentes más simples del Partido Popular, sino que lo ha provocado el odio al sistema y al PSOE antiguo que siente Pedro Sánchez, culpable absolutamente de todo por venganza por haberle echado en su día. Que tiempos aquellos después de verle manipular democráticamente las cajas llenas de votos, a favor de su ilustrísima persona.

Casado simplemente lo que hizo fue ajustarse la goma del calzoncillo que le apretaba desde la derecha, colocándose el paquete a la izquierda para seguir estando cómodo como líder de la oposición, lo cual está muy bien si eres un político profesional y director de la segunda agencia de colocación de personal, presentes en el Congreso lleno de funcionarios temporales con una subida de sueldo presupuestada y aprobada para el 2021 del 0,9% estando en recesión.

Y hemos pasado de tener un centro derecha mal avenido dividido en tres, a tener exclusivamente un centro orientado hacia la izquierda moderada dónde Ciudadanos ya no está en ese lugar, quedando exclusivamente el Partido Popular y por tanto y como debe ser, solo VOX en la derecha patriótica.

Sin duda y en mi opinión, es algo muy favorable para España pues se reducen las opciones en el centro derecha simplemente a dos y dependerá del Partido Popular dejarse comer la tostada de nuevo por Ciudadanos, o condenarlos definitivamente a la nada o como mucho como un reducto de tecnócratas apesebrados al servicio del PSOE en detrimento de este mismo.

Y para aquellas fuerzas sin representación parlamentaria “divertidamente porculeras” en este y cualquier ámbito ideológico, no se me enfaden, pero les diré que históricamente y salvo que aparezca un potentado con un millón de € bajo el brazo iraní, venezolano o ruso para más señas, para recuperarlos en favores urbanísticos o de cualquier otra índole algún día, lo tendrán francamente imposible, especialmente si son de ámbito nacional.

Y lo será por su escasa preparación, por su poca iniciativa, porque son generalmente los detritus de los presentes en el Congreso, bien por haber sido defecados por la propia corrupción como en el caso del Partido Popular con VOX o en el caso del PSOE con Podemos o por la natural selección entre los “primus inter pares” quedando fuera los menos espabilados o a los que les quedan principios que también debo decir que algunos hay, o sencillamente por ineptos o inconformistas. Y en cuanto a los históricos, que algunos quedan, mis respetos.

Momento muy interesante por lo tanto para los estudiosos del sistema político, pero momento muy estresante para la sociedad la cual, ve atónita como en lo económico cada vez se la presiona más ante lo cual, solo queda la resistencia y en el caso de los creyentes, rezar a Dios.

Francisco G. Valencia

Francisco G. Valencia

Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid en 1994 por lo tanto, Politólogo de profesión. Colaboro como Analista Político en medios radiofónicos y como Articulista de Opinión Política en diversos medios de prensa digital. De ideología caótica aunque siempre inclinado a la diestra con tintes de católico cultural poco comprometido, siento especialmente como España se descompone ante mis ojos sin poder hacer nada y me rebelo ante mí mismo y me arranco a escribir y a hablar donde puedo y me dejan tratando de explicar de una forma fácil y pragmática porque suceden las cosas y como deberíamos cambiar, para frenar el desastre según lo aprendido históricamente gracias a la Ciencia Política... Aspirante a disidente profesional, incluso displicente y apático a veces ante la perfección demostrada por los demás. Ausente de empatía con la mala educación y la incultura mediática premeditada como forma de ejercer el poder, ante la cual práctico la pedagogía inductiva, en vez de el convencimiento deductivo para llegar al meollo del asunto, que es simple y llanamente hacer que no nos demos cuenta de nuestra absoluta idiotez, mientras que la aceptamos con resignación.

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