Desde el lunes que nos subimos al andamio por última vez, esto es lo que ha sucedido en el ámbito del PSOE. Así que, ¿cómo no van a seguir?
Conversaciones en el andamio: ¿Cómo no van a seguir? Por Francisco Gómez Valencia

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Desde el lunes que nos subimos al andamio por última vez, esto es lo que ha sucedido en el ámbito del PSOE. Así que, ¿cómo no van a seguir?

«Me van a perdonar, pero si nadie, ni siquiera Emilia Landaluce se ocupa de estos detalles no estará mal que uno lo intente».

«Tras la aparición de una serie de televisión emitida, con gran éxito a lo largo de los ochenta, se pusieron de moda los cruceros».

«Estreché la mano de este don Isidoro que entendía que una cosa es que lo abandonen a uno y otra cosa es abandonarse uno mismo».

«No importa el idioma que se utilice. Madre, mamá, “máma”, mater, mather… Es lo mismo. Todo el mundo lo entiende y lo siente».

«Cada mañana, a primera hora, puedo observar como un tractor se ocupa de limpiar las playas de mi paraíso particular a fin de dejarlas tersas e impolutas».

«Las cosas que se reciben de balde tienen mala prensa. Además, al ser gratuitas, están al alcance del común de los mortales».

Hay un dicho popular, caído en desgracia en los últimos tiempos, que sentencia: “En todos los trabajos se fuma”.

Ahora, que la alucinación de las vacaciones se ha derretido como un helado al sol de agosto hay que volver a empezar.

Bajé a ayudarle con la maleta con la vista larga, por si se acercaba alguno de estos que no comen jamón con aviesas intenciones.

«Fui feliz un día allí, a la vera de la boca de metro de Quintana, cuando con unos amigos trasegamos unas cañas y comimos patatas».

Descansar es aparcar las preocupaciones, los sinsabores, las tensiones… y distraerlas con un libro o la buena música.

Me juro a mí mismo, cuando subo al coche camino del sur, que voy a ser feliz cada minuto, y que voy a intentar que los míos también lo sean…

«Hace más de 2000 años los capitostes romanos nos enseñaron como mantener al pueblo contento».