Denigración y presentismo: Elcano y Álvaro Morte. Por José Crespo

Juan Sebastián Elcano y sus 18 compañeros supervivientes desembarando en Sanlúcar

“Como españoles agradecidos debemos hacer justicia a los navegantes españoles del XVI y XVII que recorrieron el Pacífico, ese inmenso océano”

Los EEUU nombraron como Magallanes a la primera sonda planetaria lanzada por un transbordador espacial en honor a este explorador de origen portugués, naturalizado castellano y nombrado capitán general por la Corona española con el cometido de alcanzar el Maluco navegando hacia poniente buscando la ansiada ruta comercial de la Especiería.

Magallanes junto con Elcano, ejecutor final de la circunnavegación, Gómez de Espinosa y el resto de sus compañeros, unen en sus personas la tradición exploradora de España en aquel momento, junto con Portugal, primera potencia mundial, tanto comercial como naval. España con la circunnavegación y el posterior hallazgo del tornaviaje en 1565 crea el primer mercado global y su primera moneda, el peso duro o real de a ocho equivalente a lo que hoy significa el dólar.

Durante el mes de agosto de 2019 y hasta septiembre de 2022, se conmemora el inicio y desarrollo de la gesta protagonizada por la expedición Magallanes-Elcano que sería llevada a buen término por este último obteniendo del emperador escudo de armas con un globo terráqueo y el lema «Primus Circumdedisti me».

Hace unos días me reía cuando un par de ignorantes adornados por la presunción, pues no hay cosa más le peligrosa que alguien que se lee un libreto y ya se cree en el conocimiento del personaje y la realidad histórica de la época y nada más alejado de la realidad.

Resulta frívolo aunque políticamente a la moda calificar de “masacre” las acciones de los conquistadores españoles, cuando realmente lo que hicieron fue llevar a cabo una liberación, dado que siendo minoría se atrajeron a decenas de pueblos sometidos a un yugo de sangre a los que se les ofrecía una nueva religión cuyo Dios no era propiedad de las élites sino de todos, un Dios que no exigía sacrificios de sangre y que era fundamentalmente liberador.

Dice el tal Morte: “Lo que se nos planteó desde un primer momento fue hacer una versión de lo que fue la historia. Nos hemos permitido una serie de licencias que nos han dicho que debíamos tomar. No se trataba de hacer un documental, sino aprovechar aquellos hechos reales y contarlo en una película de aventuras usando esa excusa. Aprovechar para relatar todo este historión“. Lo de las licencias me lo imagino pues debe ser dar rienda suelta a la imaginación y a la improvisación.

En la miniserie que nos presentan y que no veré en la que el tal Álvaro Morte, interpreta a Juan Sebastián Elcano, y Rodrigo Santoro, en el papel de Magallanes, dicen los actores haber mantenido en el rodaje un desafío casi tan grande como la propia expedición… me parece que estos dos no tienen ni puñetera idea de cómo se gestó y desarrolló la expedición.

Álvaro Morte, interpreta a Juan Sebastián Elcano, y Rodrigo Santoro, en el papel de Magallanes

Lo digo con un cierto conocimiento de causa pues he estado varios años trabajando para sacar a la luz el libro Españoles Olvidados del Pacífico y ello me llevó a leer todos los diarios escritos por participantes en la expedición y posteriores a la misma, me refiero a Pigafetta, Ginés de Mafra, Albo, Transilvano, entre otros y decenas de documentos en el Archivo General de Indias y en colecciones como la de Martín Fernández de Navarrete, y en la actualidad me encuentro ampliando en trabajo en una todavía más ambicioso completado con todas las navegaciones españolas en el Pacífico, todo ello para que ahora venga un mindundi ponga cara de circunspecto y aplique un tamiz izquierdoso y tendencioso sobre lo que es nuestro pasado común.

Esta o cualquier investigación está dedicada a esclarecer y dar luz a aquellos personajes olvidados, de una fuerza sin límite ni parangón, y otros más olvidados todavía como el compañero de Elcano, Gómez de Espinosa, cuyo drama fue aún mayor dado que de los que intentaron regresar a Nueva España con él en la Trinidad desde Las Molucas atravesando el Pacífico solo llegarían tres con vida a Lisboa, uno de ellos el propio Espinosa, que debería merecer no una miniserie sino una superproducción.

Hablar en esos tiempos y calificar a sus personajes como de ‘dictador’ o de ‘persona de consenso’ me parece una reducción patética.

En una entrevista al diario “El mundo”, Morte, que debió perder el norte hace mucho tiempo, ha llegado a decir que ha hecho una interpretación de Elcano “muy de izquierdas para evitar que se lo apropien”, es para partirse el espinazo de la risa.

¡Qué de izquierdas ni de derechas en el siglo XVI!, ¿Se puede ser más patético y bobo?, es lo que ocurre cuando se pretender hacer una interpretación lineal y marxista de la Historia, que se mete todo en la olla, se hace una interpretación parcial y actual y al final no hay quien lo digiera.

Desde luego señor Morte, no me espere sentado para ver esa cosa o mino bodrio y que conste que me encanta ver esas pelis para contemplar objetos, prendas, estandartes, calzado, armaduras, espadas, talabartes, bandoleras, mecanismos, instrumentos o artefactos fuera de época y reírme un rato de los ‘pringaillos’ del equipo de vestuario y atrezzo.

Álvaro Morte apropiándose de Elcano

Creo que existe en España, la documentación archivística precisa para encontrar en esa fidelidad documental el mejor acercamiento a los personajes  y establecer lecturas y visionados asequibles a los relatos de aquellos hombres que nos dejaron para memoria de sus hechos en estos documentos que han de ser vistos y leídos con perspectiva alejada de lo que se conoce como presentismo dado que las personas, personalidades y escala de valores eran muy diferentes a los actuales, por lo que el relato histórico que juzga el pasado no puede efectuarse a partir de criterios actuales para de alguna manera dar más legitimación y/o gloria al presente. Por tal razón no debemos juzgar el pasado con los valores dominantes del presente pues si lo hacemos así nos privaremos de entenderlo en toda su amplitud y complejidad.

En todo caso aprovecho a realizar una invitación a conocer a aquellos personajes o al menos abrir una puerta que nos estimule a profundizar sobre ellos, los que dieron aquella vuelta al mundo cuando lo que buscaban era encontrar la India por occidente, y empaparse de personajes de la Circunnavegación y de los que les siguieron en aquella lucha sin descanso, llamados por la aventura, el mito, la riqueza o la evangelización, que alcanzó finales del siglo XVI y principios del XVI en el sueño de encontrar la Terra Australis Incognita, motivo de mi siguiente libro para contemplar a personajes tan interesantes como Mendaña, su esposa Isabel Barreto, Fernández de Quirós, Pedro Sarmiento, Báez de Torres o Prado, entre otros tantos, y sobre todo llegar a la lectura a través de los testigos y protagonistas directos de aquellas aventuras rayanas en lo que a ojos de hoy podría calificarse como de una locura.

A lo largo de cualquier trabajo de este tipo traemos a la luz los hechos del pasado a través del relato de los mismos protagonistas, siendo cuidadosos en la emisión de opiniones sobre ellos y por supuesto sin emitir un juicio a la luz de la propia moral pues si obramos así es muy posible que no encontremos a ningún personaje que merezca el más mínimo reconocimiento.

Tras publicar diversos artículos sobre las exploraciones españolas y más concretamente sobre la circunnavegación, mantengo la definición de esta empresa no como un hecho ibérico, sino como un hecho imperial protagonizado por España. El término imperial ha ido cayendo en un empleo peyorativo, sinónimo de dominio y de subyugación cuando su significado e interpretación debe ser en sentido completamente opuesto, es decir integrador pues participaron en pie de igualdad hombres de los territorios ibéricos y de otros europeos ligados o no a la monarquía española, algo a dejar claro frente a ignorancias o tergiversaciones de la historia.

Tras la polémica por el protagonismo en esta celebración que pretendía adoptar Portugal, saludamos finalmente el cordial entendimiento con nuestro hermano Portugal y la celebración conjunta del V Centenario (2019-2022), sin perjuicio del rigor en la explicación de los hechos que tuvieron lugar hace 500 años, cuando Juan Sebastián Elcano culminó la primera vuelta al mundo a pesar del obstruccionismo dirigido por Manuel I dejando claro que se trató de una empresa española de principio al fin, por tecnología, financiación e iniciativa.

En el mismo sentido cabe preguntarse ¿será conjunta la celebración del 550 aniversario del descubrimiento de la ruta marítima a la India de Vasco de Gama porque había españoles en los barcos y el astrónomo y matemático Abraham Zacuto se había formado en Salamanca?

Si esa odisea hubiera sido consecuencia de una exclusiva ansia de dominio solo se habría ejecutado por españoles peninsulares, lejos de ello se integraron personas de todos los territorios ligados a España de una u otra manera implicados en la aventura americana, junto a gallegos, vascos, andaluces, itálicos, vemos a soldados y marineros de tierras griegas, portuguesas o de los Países Bajos, recalando en la capital sevillana.

Sevilla era un hervidero humano del comercio donde se hablaban prácticamente todas las lenguas más importantes de Europa y donde junto a banqueros alemanes había cartógrafos portugueses e italianos, ansiosos de dibujar los confines de esos territorios conocidos y por conocer, sin olvidar gentes de Inglaterra o Francia también, donde los colores y olores nos transportaban a América y luego a Asia, lejos de esa imagen negra que ciertas producciones audiovisuales pretenden arrojar sobre esa capital imperial del comercio global.

No sin cierta sorpresa se oyen opiniones y comentarios que hablan de la circunnavegación como una empresa portuguesa y de forma partidista se citan los terruños de cartógrafos, marineros y relatores, como el del propio Pigafetta evitando reconocer el mérito que corresponde a España, olvidando que el explorador y navegante Fernando de Magallanes inició aquella misión con el nombramiento como capitán general recibido del emperador Carlos. Todos pudimos observar cómo en enero de 2019 y cayendo como un jarro de agua fría algunos conocimos la sorprendente noticia de que, frente a la pasividad española, Portugal estaba realizando frente a la UNESCO  una serie de actuaciones encaminadas a asumir ilegítimamente la paternidad de la expedición Magallanes-El Cano y de la primera Circunnavegación al Globo para su reconocimiento como Patrimonio Cultural de la Humanidad dentro del proyecto portugués de las Conmemorações do V Centenário da Circum–Navegação comandada pelo navegador portuguez Fernão de Magalhães (2019-2022), aparte de la ya conocida como Rede das Cidades Magalhânicas una de las más llamativas es la Rota de Magalhães-Primeira Volta ao Mundo, olvidando que este explorador lo hizo en nombre de España y como capitán general y gobernador nombrado por el emperador Carlos y todo esto sin que por parte de España se adoptaran en su momento medidas en defensa del puesto que le corresponde ocupar a nuestra nación en este evento.

Propongo un ejemplo creo que bastante gráfico y significativo:

… Año 2.469, Alemania y Polonia, rivalizan y se disponen a celebrar por todo lo alto y capitalizar el 500º aniversario de la llegada del hombre a la Luna, dado que el cerebro de los viajes espaciales y de la llegada a nuestro satélite fue obra del excepcional ingeniero y visionario, Wernher von Braun, nacido en la alemana Wirsitz, en aquel momento, hoy territorio polaco, quedando los EEUU de América fuera y de forma secundaria frente al recuerdo de este evento de la exploración espacial… ¿se imaginan?… sería ridículo, ¿verdad?

La diferencia entre EEUU con Alemania y Polonia es que nada tienen que decir de la exploración espacial, en cambio Manuel I cuando tuvo conocimiento de que Carlos I aprobaba la expedición a las Molucas por el oeste puso todo su esfuerzo en intentar abortar la expedición.

Los Estados Unidos pusieron toda la carne en el asador, el esfuerzo de toda su ingeniería, su economía y su capital humano, sería ridículo hurtarle ese éxito pues se alcanzó gracias a su visión. Pues, exactamente lo mismo ocurre con la primera vuelta al mundo de la expedición Magallanes-El Cano, y lo vemos en las decenas de disposiciones, reales cédulas, organización, inversiones económicas, órdenes de pagos, reconocimientos, pensiones a incontables herederos y viudas, testamentos, documentación, cartografía y un largo etcétera obrantes en los archivos españoles entre ellos el Archivo General de Indias, algo en lo que nada en absoluto tuvieron que ver ni Portugal, una inexistente Italia, o Grecia, algunos de los lugares de origen de parte de los navegantes y marineros, que hoy se apresuran a reclamar su fracción de gloria, y muchísimo menos ninguna región española, pues dentro de nuestra España, ¡cómo no!, hay quien de forma aldeana reclama a sus paisanos olvidando la visión de futuro y perspectiva de conjunto de aquellos hombres, tanto en la expedición americana como oceánica, en la que actuaron como españoles, prueba de ello es que la primera isla con el primer asentamiento español en las Indias recibió precisamente el  nombre de Española, es todo un mensaje que no debemos olvidar.

Todos aquellos hombres nacidos donde nacieran cumplieron un designio global emanado de la monarquía hispánica y con el soporte de sus juntas, consejos, organismos y tribunales competentes en aquel momento. Ninguna región ni ciudad española, y menos nación extranjera, es protagonista en esta hecho, sino indiscutiblemente España en su totalidad.

Se ha llegado a leer, dicho desde instancias oficiales que «España en esos años significa Península Ibérica, con Portugal y todo», algo erróneo de principio a fin.

Yo me recuerdo de nuevo lo dicho líneas más arriba, cuando se llega a América en 1492 qué nombre se le pone a la isla donde se asientan los primeros colonos… gallega, asturiana, castellana, catalana, aragonesa, valenciana, andaluza, ¡no!, se nombra como La Española y para empezar en absoluto se incluye a Portugal en ese término. Hay decenas de documentos relacionados con América donde se habla de españoles, los adelantados así llaman a sus hombres. 

Elcano se refería a España como “España” y se ha estado a punto de dejar de lado estos fastos en manos de Portugal alegando por parte de algunos la inexistencia de España y alegando que fue una empresa conjunta lo cual no es correcto en absoluto.

Elcano cita en su carta al emperador nada más llegar de regreso al punto de partida: «Queriéndonos partir de las islas del Maluco la vuelta de España» sin referirse a Portugal pues más adelante relata cuando le capturan 13 hombres en Cabo Verde que lo hacen considerando el gobernador portugués «que sólo el rey de Portugal podía descubrir la Especiería» y «decidimos antes morir que entregarnos a los portugueses» pues quería detenerlos y mandarlos presos a Lisboa en una flota que venía de la India. Finalmente, una vez recorridas 14.460 leguas, retornan a Sanlúcar el 7 de septiembre de 1522 y desde allí mismo Elcano escribiría al emperador dando la novedad e incidencias de su regreso. En los siguientes términos:

«Habiendo partido de la última de aquellas islas, en cinco meses, sin comer más que trigo y arroz y bebiendo sólo agua, no tocamos en tierra alguna, por temor al rey de Portugal, que tiene ordenado en todos sus dominios de tomar esta armada, a fin de que V. M. no tenga noticia de ella, y así, se nos murieron de hambre veinte y dos hombres; por lo cual y la falta de vituallas, arribamos a la isla de Cabo Verde, donde el Gobernador de ella me apresó el batel con trece hombres, y quería llevarme junto con todos mis hombres en una nave que volvía de Calicut a Portugal cargada de especiería, diciendo que sólo el Rey de Portugal podía descubrir la Especiería; y a ese intento armó cuatro naves para apresarme; pero resolvimos, de común acuerdo, morir antes que caer en manos de los portugueses, y así con grandísimo trabajo de la bomba, que de día y de noche no hacíamos otra cosa que echar fuera el agua, estando tan extenuados como hombre alguno lo ha estado, con la ayuda de Dios y de Nuestra Señora, después de pasados tres años [lleg]amos. Y por tanto, suplicamos a tan alta Mgd. provea al Rey de Portugal la libertad de aquellos trece hombres, que tanto tiempo tiene servido».

La Real Academia justamente zanjó el tema afirmando que «los hechos históricos objetivos demuestran la españolidad oficial de la gesta marítima que culminó con la Primera Circunnavegación a la tierra». Los hechos acontecieron así y no son materia opinable. Son históricos, porque hubo testigos y las fuentes están a disposición de quien los quiera verificar, custodiadas en nuestros archivos sobre todo en de Indias de Sevilla.

Como sabemos Magallanes, natural de Portugal, sirvió a esa Corona en varios viajes al Índico y así se menciona claramente en las Capitulaciones de Valladolid de 1518 cuando el rey Carlos I afirma «por cuanto vos Fernando de Magallanes, caballero natural del reino de Portugal…». Pero ya en 1517, Magallanes, enojado con Manuel I de Portugal por no reconocer sus méritos, decide abandonar su tierra, dejar de servir a su rey y marchar a España, concretamente a Sevilla, donde se instaló, contrajo matrimonio y desde entonces estuvo al servicio del rey Carlos I, castellanizando su nombre portugués de Fernão de Magalhaes por el de Fernando de Magallanes. Y algo muy importante que debemos recordar es que momentos antes de la partida de la expedición dictó y firmó su testamento en el Alcázar de Sevilla, instituyó un mayorazgo en el que dejaba heredero a su hijo Rodrigo, nacido en Sevilla y, si éste falleciese sin descendencia, impone a su familia portuguesa que quien lo herede debería castellanizar su apellido, llevar sus armas y vivir en Castilla por lo que claramente se consideraba por tanto un castellano más.

Además el 18 de Marzo de 1518 Magallanes viajó a Valladolid a presentar al rey español su soñado proyecto que no era otro que el de encontrar el paso a la Especiería, firmando con él unas Capitulaciones «…queriéndonos hacer señalado servicio, os obligáis descubrir en los términos que nos pertenecen e son nuestros en el mar océano dentro de los límites de nuestra demarcación islas y tierra firme…» Como contraprestación Carlos I se comprometía a sufragar la expedición y a concederle una serie de ventajas y nombramientos, entre ellas la de nombrarle capital general de la armada para lo cual, Magallanes debió necesariamente rendirle pleito homenaje y servir siempre los intereses de la Corona de Castilla, algo que Magallanes cumplió fiel y lealmente hasta su muerte.

La legislación que tiene su nacimiento en las Partidas de Alfonso X y luego recogida por las Leyes de Indias, imponía que todo adelantado, caudillo de mar, prestase a su rey pleito-homenaje y le rindiese pleitesía según uso y fuero de Castilla, convirtiéndose así, si no lo era ya, en su vasallo, es decir en un ciudadano de ese reino el igualdad con el resto. Estaba establecido que, según las antiguas costumbres de España, podían ser vasallos de un rey o señor tanto los naturales como los otros que vienen a él o a su tierra…  (Ley IV, Título 25, Partida 4).

El marino, en este caso Magallanes, se comprometía particularmente a defender hasta la muerte el estandarte real que le fue entregado con todas las formalidades y que debería enarbolar su nave capitana de la flota, bajo pena de muerte y nota de infamia en hecho de no hacerlo.

Como sabemos y aquí lo recordamos, las cinco naos de la expedición se prepararon, equiparon y aderezaron en Sevilla a pesar de los muchos inconvenientes que pusieron en todo momento tanto el embajador de Portugal, Alvaro Da Costa, como el factor en Andalucía del rey portugués don Manuel I, Sebastián Álvarez, quienes intentaron por todos los medios abortar la partida de la expedición porque consideraban que Magallanes y otros portugueses se habían entregado a una empresa española, pasando a ser considerados desde Portugal como renegados y traidores, con Magallanes a la cabeza, y así ha sido considerado por buena parte de la historiografía portuguesa hasta el intento de su rehabilitación y  apropiación de su empresa, como portuguesa. El hecho de abandonar su naturaleza como portugués para servir a otro rey fue un acto imperdonable para muchos historiadores aunque desde las últimas décadas del siglo XIX e inicios del XX se inicia una fase justificación y reivindicación del personaje por autores como el vizconde de Lagôa y Queiroz Velloso.

Portugal debe asumir, sin lugar a dudas, que la empresa fue castellana, respondía a intereses españoles y que, de hecho, la corona lusa boicoteó e incluso intentó asesinar a Magallanes. Así lo aseguró el cronista Martín Fernández de Navarrete en su libro Colección de los Viajes y Descubrimientos que hicieron por mar los españoles desde fines del siglo XV nos recuerda que Antonio de Herrera así lo escribe en las Décadas:

«Cundieron esas voces por Zaragoza diciéndose públicamente que se pensaba o intentaba matar a Magallanes y a Faleiro, y así (dice Herrera) “andaban entrambos a sombra de tejado, y cuando les tomaba la noche en casa del obispo de Burgos, enviaba sus criados que los acompañasen”. Algún fundamento debieron tener estos recelos, puesto que pareció conveniente despachar para Se villa a Magallanes y a su compañero sin dilación; pero antes les dio el rey audiencia pública en presencia de su consejo; les condecoró haciéndolos caballeros de la Orden de Santiago, confirmándoles los títulos de capitanes y ratificando las condiciones ya estipuladas en el asiento o concierto concluido en Valladolid a 22 de marzo de aquel año».

El gasto de la expedición, gestión y control fue totalmente español. La expedición estuvo sufragada en un 75% por la Corona castellana y el otro 25% por un grupo de comerciantes burgaleses encabezados por el importante mercader Cristóbal de Haro introducido en el comercio de las especias.

El rey Carlos nombró capitanes de las otras naos a hombres de Castilla de su confianza como Juan de Cartagena, al mando de la nao San Antonio, y Gaspar de Quesada capitán de la Concepción en un armada cuyo punto de partida  fue la ciudad de Sevilla el día 10 de Agosto de 1519, después de que Magallanes hubiera hecho testamento en el Alcázar de Sevilla, donde había vivido los dos años anteriores instituyendo un mayorazgo por el cual sus sucesores deberían llevar el apellido castellanizado y vivir en Castilla.

El ya súbdito castellano como Fernando de Magallanes, tras contratiempos, la meteorología, corrientes desconocidas y motines de sus tripulaciones, consiguió encontrar y atravesar el estrecho interoceánico que hoy lleva su nombre y al que nombró de todos los Santos, pues seguro que a todos ellos debieron encomendarse en tan difícil trance. Desde allí, una vez cruzado el mar del Sur, al que llamó Pacífico, murió en Mactán, una isla del archipiélago de las Filipinas, al implicarse en una guerra tribal.

Tras la muerte de Magallanes, ya en el Índico, se hicieron cargo de los dos navíos que quedaban una vez que llegaron a las Molucas, Juan Sebastián Elcano de la Victoria y Gonzalo Gómez de Espinosa de la Trinidad. Después de cargadas las naos, pusieron rumbo a Tidore, desde donde acordaron que Elcano a bordo de la Victoria partió para el viaje de vuelta por el Cabo de Buena Esperanza, y Gómez de Espinosa por la ruta contraria hacia Nueva España tras detenerse a reparar la Trinidad. La navegación de vuelta alertado por Pedro Antonio de Lorosa, factor portugués de las Molucas, lo hizo rehuyendo cualquier posible encuentro con los portugueses e intentando no aproximarse a sus enclaves, resultando ser la etapa más peligrosa de toda la inmensa travesía, tanto por los fenómenos naturales como por la necesidad de evitar las aguas portuguesas.

Una vez soslayados los peligros del Índico, así como el intento de captura por los portugueses en las islas de Cabo Verde, Elcano regresó a España, desembarcó en Sanlúcar de Barrameda para luego ser  remolcado hasta Sevilla, desembarcaron allí 18 hombres supervivientes de los 250 aproximados que pudieron partir. Al llegar Elcano a Sanlúcar lo primero que hizo fue escribir una carta al rey, resaltando no las penalidades, ni el camino recorrido, ni el encuentro con las islas de la Especiería, sino el hecho de haber conseguido circunnavegar la tierra por primera vez en nombre del rey Emperador y a pesar de los portugueses.

La tripulación de la Trinidad, apresados por el portugués Antonio de Brito, finalizaron su peripecia de regreso varios años después, siendo liberados de la cárcel del Limonero a petición del emperador y al firmar las coronas de Castilla y Portugal un acuerdo sobre la posesión de las Molucas.

Este sencillo comentario inicial deja meridianamente claro, con datos documentales que se ofrecen relacionados al final, y resulta incontestable la plena y exclusiva españolidad de la empresa.

Si la llegada, casual e inesperada, a América fue importante al convertir América de extremo oriental de Asia en extremo occidental de Europa, hemos de subrayar que la vuelta al mundo de Juan Sebastián El Cano fue el hecho global más importante de la modernidad, desde todos los puntos de vista que planteemos, desde el comercial, el económico, el cartográfico, el folclórico, el cultual, el musical, hasta el gastronómico… todo cambió, desde los olores de los mercados, sembrados ahora de olores de las especias, hasta los colores de las ropas, la música, la multiplicidad de los barrocos hispanos… todo cambió radicalmente. Así salieron productos y llegaron sedas, porcelanas, piedras bezoar, maderas preciosas hasta España y resto de Europa a través de Nueva España y nada fue igual a partir de ese momento, la visión general cambió y el real de la ocho de plata se convirtió en la primera moneda de cambio en todo el globo. … Y allí, al otro lado del mundo no como mudo testigo, sino como permanente altavoz protagonista de la herencia hispana, quedó en Manila con indeleble huella la Pontificia y Real Universidad Católica de Santo Tomás de Filipinas, regentada por la orden dominica, la universidad más antigua de Asia, actualmente la universidad católica más grande del mundo, fundada el 28 de abril de 1611 por el arzobispo Fray Miguel de Benavides.

Hecho todo este amplio comentario, recordemos que el año 2019 se cumplió el 500º aniversario del inicio de la expedición de Magallanes-Elcano, 2019-2022, de aquella primera y gloriosa para España circunnavegación al mundo, a pesar de sus detractores, internos y externos, culminada por un español duro y bravo como lo es la costa cantábrica, Juan Sebastián Elcano.

Termino este recuerdo, en este 2022 del que septiembre es el mes de cierre de la conmemoración circunnavegadora, dentro de los eventos conmemorativos trayendo a estas líneas a la Asociación de Amigos de los Grandes Navegantes y Exploradores Españoles (AGNYEE) de la que que se encuentra actualmente el Fiyi a punto de partir para Guam el velero Pros, con un puñado de valientes con un corazón de oro, y cargados de plata en sus sienes, que se encuentran desde 2019, rindiendo homenaje y rememorando en su singladura aquella heroica ruta. Como españoles agradecidos debemos hacer justicia a los navegantes españoles del XVI y XVII que en auténticos cascarones de nuez y desconociendo corrientes y vientos dominantes recorrieron ese inmenso océano, la mayoría de las veces nada pacífico. Sus experiencias, cartografía, fracasos y desastres sirvieron a los marinos de siglos posteriores de todas las nacionalidades y se aprovecharon de sus experiencias.

Portada Españoles Olvidados

José Antonio Crespo-Francés

Autor de Españoles Olvidados del Pacífico.

Doctor en Artes y Humanidades.

José Crespo

José Antonio Crespo-Francés. Soldado de Infantería Española, Doctor en Artes y Humanidades. Enamorado de Aranjuez la ciudad donde vivo, Colaborador en radio y publicaciones electrónicas, autor de trabajos históricos dedicados al Servicio Militar y Valores, y a personajes en concreto como Juan de Oñate, Vázquez de Coronado, Blas de Lezo o Pedro Menéndez de Avilés y en general a Españoles Olvidados en Norteamérica y Españoles Olvidados del Pacífico. Rechazo la denominación de experto, prefiero las de "enamorado de" o "apasionado por". Si Vis Pacem Para Bellum

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