Quiren someter a los niños a sus postulados. Por Rodolfo Arévalo

Quiren someter a los niños a sus postulados. Ilustración de Linda Galmor

«Tienen a gala someter a los niños, no a una formación amplia, sino a una educación dirigida hacia los postulados que ellos requieren»

Dicen que quieren una sociedad justa, igualitaria, con las mismas posibilidades para todos, pero parten de un error, ni todas las personas son iguales, ni todos piensan y actúan de la misma manera. Ni siquiera desean lo mismo.

Los deseos personales configuran los destinos particulares de cada cuál. Eso forma parte de lo que se llama libertad, la individual, la de cada uno. Ese deseo de igualdad viene de muy lejos en el tiempo y el espacio y todavía andamos renqueando, y no porque no sea posible, sino porque hay gente que no desea eso para nada, no desea ser una personalidad amorfa seguidora de lo que opina o piensa la mayoría.

Hay personas que prefieren la inmediatez de lo conseguido, de cualquier manera con esfuerzo físico y no con esfuerzo intelectual que posterga los resultados. Es posible hacerlo si todos deseáramos lo mismo en la vida y que el deseo de cultura y conocimiento fuera general en todos los estratos de la población.

Por desgracia la motivación cultural y de saber es variopinta, unos desean trabajar, en lo que sea y como sea, con tal de llegar a poder moverse en el mundo adulto lo antes posible, lo que les permite tener relación con parejas y arrancar una vida que les sitúe en sus lugares como miembros de provecho para la sociedad, unos reductos de sociedad primarios que se reducen a un entorno pequeño de posibilidades intelectuales, pero pleno en lo que es el concepto de ser humano que nace, crece, trabaja, se reproduce y muere.

Si ese contexto no es cultural, en cuanto a conocimientos y nivel intelectual, sí lo es desde el punto de vista animal, social, pero animal sin más pretensión que vivir y perpetuarse. No es una meta culturalmente perfecta y elevada pero si plenamente humana.

Digamos que para muchas personas no hay cosas más importantes en la vida; y desde un punto de vista de la subsistencia tienen razón; todo lo que no sea nacer, crecer, emparejarse y multiplicarse, digamos la base del propósito animal y humano, carece de sentido, de futuro personal. Para que sea posible habría que hacer que las sociedades fueran mínima e intelectualmente igualitarias, y no como dicen los sistemas social comunistas dinerariamente igualitarias, pero sí que toda la población tuviera un margen cultural e intelectual y por ello de inteligencia homogéneo, pero eso no solo depende de tener medios a mano, sino de la biología y de la motivación que el individuo tenga y además sea propiciada por lo que vea a su alrededor y el empeño de los que le rodean de hacer que salga de su entorno.

Eso es bastante difícil en núcleos sociales en los que el deseo es trabajar y de integrarse socialmente por encima del deseo de aprendizaje, que posterga el porvenir adulto mucho más adelante en el tiempo. Una persona que nace en un entorno en el que no hay libros, jamás entenderá por qué es bueno leer, más si a su alrededor no ve a nadie que lea. Los hijos de personas sin demasiada preparación cultural, no digo sin recursos, porque hay mucho millonario que adolecen de formación, y que carecen de recursos intelectuales, pudieran entender “todos”, no solo unos cuantos, que evolucionar culturalmente y en conocimientos saca a las personas de los estratos menos pudientes de las sociedades.

Pero al parecer los gobiernos social comunistas tienen a gala someter a los niños en general, no a una formación general y amplia, sino a una educación dirigida hacia los postulados sociales que ellos requieren. Eso quita la libertad total a las personas que conforman la sociedad, consiguiendo una de mentes aborregadas que persiguen los deseos de los gobernantes.

Si el gobernante es un verdadero demócrata que aboga por la libertad individual y por la gente que se esfuerza por salir adelante, miel sobre hojuelas, pero si no el camino de las dictaduras esta abierto para el que tenga más influencia sobre el resto.

Conseguir sociedades justas no debería ser una cuestión de igualdad económica sino igualdad de capacidades, intelectuales y de aprendizaje, aplicando más esfuerzo sobre el individuo que carece de estas capacidades. Por eso, según mi parecer la educación igualitaria, debe ser completamente desigualitaria, para poder dar a cada cuál lo que necesita para llegar a su máximo rendimiento, dejando de lado la igualdad, que entre los humanos, por ser tan diversos, es imposible.

Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilaron muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de las novelas “El Bosque de Euxido” y "Esclavo Siglo XXI publicadas en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

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