Álvaro de la Iglesia: Homenaje y reverencia al humor y a mi primer o segundo amor. Por Vicky Bautista Vidal

Álvaro de la Iglesia. Imagen de ABC

«La elegancia no está de moda y a eso se debe querido Álvaro de la Iglesia que algunos hayan confundido el humor con la ordinariez y la chabacanería»

Lo mejor de la globalización, del “Nuevo Orden Mundial”, donde se trata de unificar el gobierno del planeta es que, el grito aislado en el desierto de uno se puede convertir en el clamor del mundo entero en contra de lo que sea que quieran las corporaciones, multinacionales y entes desconocidos, acerca de manejar un planeta subdesarrollado y convertir a sus habitantes en una propiedad esclava sin libertad ni libre albedrio.

Hoy me levanto con la misma inclinación que ayer: Jamás vocear los hechos de un gobierno social comunista y sus actores, aceptando implícitamente en el relato comportamientos asnales y convirtiéndome en una pregonera; colaboradora inocente más de “lo que nos están haciendo” o de lo que “nos van a hacer”.

En todo caso haría como hizo la “Codorniz”: La revista humorística única de la que quizá pocos se acuerden y que fue el azote burlesco del régimen de Franco desde el año 41 al 78; mostrando con su existencia que, la Dictadura, fue más dictablanda que otra cosa, pese a los cierres y secuestros que ejerció sobre el puñado de descarados genios que formaron parte de su plantilla y que ejercieron de lo suyo a pesar de todo hasta el fin de sus vidas y más allá.

De repente, me encuentro conmigo misma y mis circunstancias porque, buscando la fecha en que la Codorniz decidió sacar un numero con todas las páginas en negro, que es la única forma con la que yo me mostraría políticamente, es decir: Un NO enorme a todo. Un no sin palabras, una rebelión con causa, un vacío a cualquier influencia… Me encuentro con la biografía de mi ídolo; amor platónico de esta que lo es desde que tuvo uso de razón: diez u once años, creo, cuando me enamoré perdidamente sin ser consciente de ello, del director de La Codorniz: Álvaro de la Iglesia, al que admiraba y leía y al que veía a veces en la televisión, desde la que parecía dirigirse a mí con su voz de sobreviviente de la División Azul, la que destruyó a tantos románticos …Es decir, voz aguardentosa, potente; y con su aspecto de hombre guapo y decadente ya de vuelta de todo. ¿Qué cómo es eso?… A mi no me pregunte ¡No tengo ni idea de algunos porqués!

Contemplo pues, anonadada, en la información con la que pretendía documentarme algo y refrescar mi memoria que, Álvaro de la Iglesia, cumplía años tal día como el pasado 9 de septimbre:y que si viviera cumpliría cien añitos de nada.

Resulta que ahora me olvido momentáneamente del fin de este escrito para admirarme de la “casualidad” de encontrarme con el cumple siglo de mi primer amor… O del segundo, vaya usted a saber.

Quizá él, que fue un mujeriego impenitente, revenido y sin salvación, se haya sentido conmovido en el otro mundo por el amor limpio y sin causa de una niña absolutamente inocente. Y quiera recordarme que estuvo, para que le dé un instante más de aquella atención pura por lo sencilla y verdadera.

El humor ha sido para mí indispensable. Sé que los sesudos escritorazos de rompe y rasga siempre han contemplado el género humorístico con la nariz arrugada y los ojos entrecerrados. Como algo de segunda categoría, al igual que la “Literatura femenina” que, según estos excelsos, se nota mucho y huele a flores.

Sin embargo, yo, seguramente un pez minúsculo en el infinito mar para estos sabios, creo que el humor es la sal de la vida y que sin él no hay verdad.

La llave de la vida verdadera. Un respiro del Dios de Espinoza para que su gente, afloje las vísceras, siempre constreñidas por acontecimientos maléficos, mientras permanecen en este mundo convertido en antinatural por la ineficacia de sus lideres y la ignorancia de las tribus que lo pueblan.

En fin, en principio, lo que pretendía yo era decir que me niego a aceptar como cierto e inevitable el plan de la morralla que ha emergido de las alcantarillas políticas y he acabado hablando de Álvaro de la Iglesia y “La Codorniz”: “La revista más audaz para el lector más inteligente”, dijo el ínclito Álvaro, director de la publicación hasta 1977; que muestra, encima, que soy de una generación del siglo pasado… ¡¿Qué le vamos a hacer?!…

Me pregunto además qué momentos de gloria habría dado el tiempo presente a la publicación que todavía no ha encontrado igual pese a los imitadores; Y es que, la elegancia no está de moda y a eso se debe que algunos hayan confundido el humor con la ordinariez y la chabacanería.

Al menos, he homenajeado a una persona a la cual admiré entre los muchos que he admirado. Y como las casualidades dicen algunos que no existen, pues vaya mi reverencia al lugar que ocupe el escritor, que debería ser un importante lugar.

Vicky Bautista Vidal

Nací en Madrid. Y como a casi todos los madrileños, todo el mundo me parece cercano y de casa: es el carácter de la ciudad. Esto me ha ayudado después para congeniar con toda clase de personas en los diferentes sitios donde viví. Soy curiosa, inquieta, autodidacta y un pelín dispersa, precisamente por que me siento atraída por muchísimas cosas, escribir es una de ellas. Lo hago al golpe de víscera, según el momento y me faltan algunas vidas para alcanzar a Cervantes o alguno de los inmortales.
Soy la primera sorprendida por que observo como últimamente me meto en berenjenales de opinión acerca de asuntos políticos, cuando en realidad, la Política, me importó un bledo toda la vida.
Puede ser sentido común herido o un amor recién descubierto por España y su unidad. No milite, milito o militare en nada. Pero estoy de parte de la razón y el sentido común.
Defenderé a cualquier gobierno que me facilite la vida y reprochare sin pausa a quienes me la incomoden.
La Libertad es para mi la única joya a lucir, la lógica una herramienta y creo que sin pasión por algo, poco se puede conseguir.

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