Conversaciones en el andamio: Qué vergüenza de país. Por Francisco Gómez Valencia

Qué vergüenza de país.

«Lo de no judicializar la política significa que ellos no entran en la cárcel ni queriendo ¡Lo que pasa en este país es una vergüenza!»

Fíjese mi querido amigo que ayer mismo en un aparte, leyendo su artículo sobre la mano negra me enteraba de lo de Laura Borrás –la expresidenta corrupta del Parlamento catalán–. Por tal motivo y acto seguido, un
‘compi’ que trabaja licitando, me llamó para decirme que seguro que también terminan pringando los gerentes de las empresas que hayan aceptado los contratos troceados, pues al ser a dedo existirán seguramente pagos por ello y ya estarán sobre la pista.

Modificar las condiciones generales de contratos públicos para poder sacarlos de manera discrecional, para en principio pasar olímpicamente de tener que dar explicaciones es delito y está penado con cárcel, y a esta pájara la han pillado con el carrito de los helados seguramente porque al trocear el pastel, algún pez gordo con la tontería se ha quedado sin el.

No hace mucho escribí por aquí que ese tipo de contratos y los de urgencia, debían estar prohibidos sencillamente porque los políticos son habitualmente de naturaleza corrupta, unos tarugos y muy amigos de sus amigos (ya ‘mentienden’).

Bueno pues en este caso los jueces (o al menos estos prendas), también lo parecen ante la incredulidad generalizada del personal, porque es el mismo tribunal el que pese a tener ‘clarinete’ la culpabilidad de la susodicha corrupta, recomienda el indulto parcial para que se libre del ir al trullo. Vamos que ambas partes se descojonan de los Españoles otra vez.

O sea, que los mismos jueces catalanes que han dictado la sentencia inculpatoria, consideran que el juicio efectuado y llevado a cabo por ellos mismos, ha debido ser también de naturaleza política por la tipología de la legislatura española aplicada, como ha denunciado la corrupta ¡Pa’ mear y no echar gota!

Usted lo ha dicho, querido amigo, esto solo puede ser obra de la mano negra. Laura Borras, condenada a 4 años y medio de cárcel mas 13 años de inhabilitación por malversación y prevaricación, debe librarse de ir a la
cárcel porque según el alto tribunal ‘catalufo’ (que rima con tufo), no hubo enriquecimiento personal. ¡Coño! La ha pasado como a las gestantes subrogadas que se preñan por amor al arte y la especie humana ¡no te jode!

La sentencia aún no es firme y sin embargo ya se ha solicitado la gracia de Sánchez, es decir, que será indultada parcialmente para que no ingrese en prisión ¿Cuándo? Cuando interese más al PSOE, es decir, otro partido más
que el muñeco parlante tiene comiendo de la mano hasta el final de la legislatura sin contemplaciones. Vamos, que otra vez toca pagar favores a los golpistas por el progreso, el diálogo, la sanidad y la educación. ¿Indultos por interés general? !Ja!

Lo de no judicializar la política significa que ellos no entran en la cárcel ni queriendo ¡Lo que pasa en este país es una vergüenza!

Conversaciones en el andamio.: Qué vergüenza de país. Adjunto el link del articulo del maestro Artero para su disfrute

Feliz día de Santa Balbina.
Españistan 31|03|23

Francisco G. Valencia

Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid en 1994 por lo tanto, Politólogo de profesión. Colaboro como Analista Político en medios radiofónicos y como Articulista de Opinión Política en diversos medios de prensa digital. De ideología caótica aunque siempre inclinado a la diestra con tintes de católico cultural poco comprometido, siento especialmente como España se descompone ante mis ojos sin poder hacer nada y me rebelo ante mí mismo y me arranco a escribir y a hablar donde puedo y me dejan tratando de explicar de una forma fácil y pragmática porque suceden las cosas y como deberíamos cambiar, para frenar el desastre según lo aprendido históricamente gracias a la Ciencia Política... Aspirante a disidente profesional, incluso displicente y apático a veces ante la perfección demostrada por los demás. Ausente de empatía con la mala educación y la incultura mediática premeditada como forma de ejercer el poder, ante la cual práctico la pedagogía inductiva, en vez de el convencimiento deductivo para llegar al meollo del asunto, que es simple y llanamente hacer que no nos demos cuenta de nuestra absoluta idiotez, mientras que la aceptamos con resignación.

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