Los “socios” en la sombra siguen “entendiéndose”, uno se hace “periolisto” y el otro se puede pasar de listo. Por Antonio de la Torre

Los “socios” en la sombra siguen “entendiéndose”, uno se hace “periolisto” y el otro se puede pasar de listo. Ilustración de Linda Galmor

«Nuestro particular Zelensky Sánchez  quiere evitar los grandes mítines y se lanza a los medios de manipulación masiva»

Dice un conocido refrán que “El que avisa, no es traidor” y es lo que hacía en mi artículo anterior cuando decía lo de “…sus merecidos motes y no dudo de que, en lo que nos queda de precampaña y campaña, acumulará alguno más”. No me dejó mal el interfecto y ya se hizo digno de otro, “Periolista”, en esa contracción informativo-política que se ha hecho bastante común en nuestros medios y que se ajusta a la última ocurrencia de nuestro protagonista a la fuerza. Ahora retuerce el show y se hace entrevistador de sus ministros en un “plató” montado al efecto, en la sede socialista de Ferraz, a puerta cerrada para periodistas, que podrían ser molestos, y con un público elegido entre sus fieles, otros ministros incluidos. Al final, ¡marchando, una de juegos florales!, porque de eso se trata y, ahora que el calor aprieta, “yo te doy cremita, tú me das cremita”: Luis es una enciclopedia en Agricultura, Pesca y Medio Ambiente –no sabemos si en el otro medio también– y Es un orgullo tenerte como presidente. Y hasta la próxima… Por cierto que este asunto de los periolistas, con otro “palabro” parecido, me trajo a la memoria un artículo de marzo de 2017, Tertulíticos y periolianos, la undécima plaga, que he releído y no pierde actualidad.

Lo que sí parece es que nuestro particular Zelensky Sánchez –dos “payasos” que han superado con creces su nivel de incompetencia– quiere evitar los grandes mítines y se lanza a los medios de manipulación masiva. Se estrenó en Onda Cero el lunes, con algún que otro revolcón del morlaco que fue a menos, Carlos Alsina, que no voy a reproducir, pero que invito a escuchar, en la que, ¡viva el eufemismo!, las mentiras se transformaron en “cambios de posición”. Se mostró más cómodo al día siguiente con su amigo Wyoming –al que algunos llaman “Warroming”, por algo será– en La SeCta, al que invitó en directo al Falcon –probablemente la pérdida que más va a sentir si le damos la patada que merece– para agradecerle otro mote, “Bizcochito”, como lo llamó en su entrevista. Ya veremos, si al final va con las hormigas de Pablo Motos, y si sale, a Trancas y Barrancas, del trance del Hormiguero, o acaba con otro “conviene que haya tensión”, como su maestro bolivariano, Rodríguez Zapatero, le confesaba en aquella “campaña de las mentiras económicas” a su amigo Iñaqui Gabilondo, ante un micrófono indiscreto, en 2008. 

La realidad es que nuestro presimiente, como sabe que no puede pisar la calle desde hace años, explotó las “casualidades” de pasar por un parque de Coslada, donde jubilados y algún amiguete socialista jugaban a la petanca; “encontrarse” en una biblioteca de Fuenlabrada, cerrada al efecto, con unos posibles becarios –los debió pillar por sorpresa el “cierre”–, en vísperas de anunciar un aumento presupuestario para becas o tomarse un café, en un piso de Parla a cuyo timbre llamó “al azar”, con dos perceptores del Salario Mínimo Interprofesional, cuando iba a aprobar su subida en el siguiente consejo de ministros. Un SMI que, según publica Libre Mercado, encierra una nueva “trampa estadística” del doctor Plagio cum Fraude.

También desinflaba entonces, un poco, las ruedas de la “moto” de la Economía española, desde una serie de datos que desmontaban esas ínfulas de “su sanchidad”, y, ahora que podía presumir un poco después de que, por fin, España, la última o penúltima de Europa y de la OCDE, consigue superar el PIB de 2019, otro dato le cae sobre el casco a nuestro “motorista”. En esta ocasión el retroceso le ha tocado al Índice General de Producción Industrial que, según el Instituto Nacional de Estadística, bajó un 4% interanual, lo que significa su mayor retroceso desde enero de 2021. No sé qué habrá dicho Dª “Nadie” Calviño al respecto, pero ese es otro tema, y seguro que la escucharemos “florearse” durante el mes que nos queda. Si no, ya lo hará la invitada en primera fila a las entrevistas ministeriales del showman “periolístico”, mi “amiga” Marisú Montero, que seguro que será una de las entrevistadas por su presimiente. A ver si nos cuenta cómo arruinó la Sanidad y la Economía andaluzas y cómo hace lo propio con España, subiendo impuestos a troche y moche, más de 100.000 millones, de lo que presumía Pedro Antonio ante su claque, con un gráfico, también manipulado, en el que atribuía al PP datos desde 2018 a 2022, cuatro de sus cinco “egregios” años de desgobierno Frankenstein.

Y si el «pescador» no deja títere con cabeza en su viaje en moto o en Falcon, el “socio” repescado no le va a la zaga, lo que es, si cabe, más triste. Ya saben mis lectores que yo no atribuyo el resurgir de VOX, en los últimos meses de 2018, al trabajo de siembra de Santiago Abascal y su grupito de DENAES, en esa travesía del desierto –2014/18– que supuso la serie ininterrumpida de fracasos electorales, generales y autonómicos, hasta ese “renacer”. Tampoco, al más que comprensible cabreo de varios millones de españoles con Mariano Rajoy, cuyo efecto debió haberse visto en las generales de diciembre de 2015 –57.000 votos en toda España– o en la repetición de junio de 2016 –46.000 votos–. Ni siquiera a la aportación de la facción extrema catalana, procedente de aquella Plataforma por Cataluña, pXc, fundada en 2002 por el controvertido Josep Anglada  y disuelta por sus dirigentes en febrero de 2019 con la consigna de pasar al partido verde, algo que no hubiera pasado de lo anecdótico, en aquella región, de no haber algo más detrás. La verdadera razón, en mi opinión, sobre lo que no me voy a extender en esta ocasión, es la puesta en bandeja al vasco de la posibilidad de actuar como cuña de la misma madera –“no hay peor…”, dice un conocido refrán– en un muy debilitado entonces, Partido Popular, y satisfacer el principal objetivo de Abascal, vengarse del partido que lo dejó en la calle tras cerrarle el último de los chiringuitos de los que vivió a cuerpo de rey nuestro amigo Santi .

Desde entonces, ha sido un palo en las ruedas de los populares en numerosas ocasiones, tanto a nivel nacional como en varias autonomías –repásese la hemeroteca–, las más destacables Madrid y Andalucía, en las que VOX se ha quedado en mero convidado de piedra, pese a postularse como “la llave para gobernar”, en gran parte por ello. Pero como ni saben ni aprenden, vuelven a sacar pecho, envalentonados por errores populares –descollar o morir, son las alternativas–. El primero, una más vistosa que práctica llegada al gobierno castellanoleonés, más por deméritos del mal candidato popular, Alfonso Fernández Mañueco, que partía rozando la mayoría absoluta, que por méritos de un desconocido hasta entonces, Juan García Gallardo, que no ha demostrado mucho y al que felicito por ser su onomástica cuando escribo esto. El segundo, un precipitado, y tal vez desproporcionado, “acuerdo”/chantaje, para recuperar la Generalidad valenciana por parte del PP.

Y como no hay dos sin tres, volvemos a ver, en Extremadura, algo que demuestra cuales son los verdaderos intereses de VOX. Para empezar, rechaza la generosa oferta de presidir la asamblea regional que se ha traducido en quedar fuera de la mesa y regalársela al PSOE. El PP quintuplica a VOX –40% frente al 8% y casi lo sextuplica en escaños, 28 frente a 5–, pero ellos quieren presidir la asamblea, la vicepresidencia de la Junta y dos o tres consejerías. Un craso error que puede llevar a la repetición de elecciones ante la firme postura de la candidata popular, María Guardiola. Creo que, salvo que los extremeños sean muy distintos de andaluces y madrileños, que en el deseo de echar a Sánchez no lo serán mucho, sería VOX, de nuevo, el principal perjudicado, al anteponer otra vez los intereses personales de su líder, perjudicar al PP, a los generales de la mayoría de los extremeños y españoles, echar a Falconeti. Los que mordieron la mano de Alejo Vidal-Quadras, que los recogió de la calle en 2014, son capaces de volver a apoyar a Sánchez que los sacó del desierto y el anonimato en 2018, “Es de biennacidos ser agradecidos”, lo que no fueron entonces, porque no había nada que rascar. Como decía, no creo en las casualidades y mucho menos en política. Coincido con lo que dice Jorge Vilches en The Objective : Si los dirigentes de Vox que toquen poder se dedican a actuar como los de Podemos en el Gobierno con el PSOE, se carbonizarán en favor del PP. Y añade algo más, que va en la línea de que VOX puede seguir el camino de Podemos, como vengo pronosticando desde que “resurgió” de la nada: No hay un caso en la historia política democrática en el que el socio menor de una coalición salga del Gobierno mejor de lo que entró”. Termina así: “Y, en caso de deterioro, siempre el mayoritario sale mejor parado. ¿No me creen? Miren las encuestas: el PSOE ahí sigue y Podemos desaparece. ¿Lo entiendes, Santi? 

Y si Abascal fuera un poco inteligente, que no lo es, en lugar de “listillo” sin escrúpulos de la política, para sobrevivir como sea, como su “socio” de la Moncloa –mucho más listo que el vasco, sin duda–, también debería tener en cuenta otra circunstancia derivada de un mínimo análisis de lo sucedido, dos veces, 28 de abril y 10 de noviembre, en 2019. Entonces, despreció la oferta del todavía prometedor Pablo Casado, para integrar un España Suma que permitiera ir con más garantías a las elecciones, sobre todo en provincias con pocos escaños en juego, en las que la Ley D’Hont beneficia al más votado. Lo mismo que hizo el “insigne jurista” Albert Rivera, al que ya no le queda, creo, ni el abrazo de Malú. Ahora que desapareció una de aquellas “tres derechas” –la que nunca lo fue, Ciudadanos– que defendía con fruición Federico Jiménez Losantos, entonces naranja todavía y girando ya al verde –recordemos el 1+1+1 para el Senado que repetía cada mañana el mediático turolense–, sale otra, Caminando Juntos de Macarena Olona. Esta sí puede ser más a la derecha, o no, que diría el antes citado Rajoy después de escuchar el deseo/intención de convocar un referéndum Monarquía-República, como ha dicho la despuntada “estrella andaluza”, de Alicante, que no se sabe muy bien a qué juega. Porque, como dice Lorena G. Maldonado en El Español : Olona lo es todo a la vez, o lo quiere ser todo, encantadora mercenaria de los afectos. Hay esquizofrenia en este desesperado grito suyo en medio de un patio llamado España. Fuerte y débil, generosa y vanidosa, cristiana y pagana, republicana y monárquica, feminista y machista, homofobilla y LGTB. Es difícil decidirse, todo tiene su aquel, su cosilla, su morbillo, su argumento. Todo es susceptible de ser usado para encarnar el liderazgo, para camelar a alguna facción de la población, y ella puja por la transversalidad. Un término éste que, como ya saben mis lectores, me gusta entre cero y nada. A mi juicio, sólo es parte de esa maldita corrección política que se ha impuesto, consistente en querer quedar bien con todo el mundo, lo que mi larga experiencia personal y profesional me demostró hace tiempo que es materialmente imposible. Muchas veces hay que saber decir que no y llamar a las cosas por su nombre, como acertadamente hace casi siempre, oportuna, Isabel Díaz Ayuso y espero que Alberto Núñez Feijóo, inteligente y listo, tenga también claro y haya aprendido lo que pasa cuando no se cumplen las promesas electorales y se defrauda al votante, se pierden tres millones y medio de votos o el gobierno que está al alcance de la mano. Pero ahora habría una opción que, seguramente, recogería el desastre y, tal vez, nos llevaría a otro de dimensiones desconocidas. 

 

 

Antonio de la Torre

Aficionado a la política, decepcionado con mi corta experiencia en ese mundo, y preocupado con la situación de "España, S. A.". Modesto tertuliano y articulista de opinión. Comparto inquietudes y propuestas, tratando de ayudar a crear opinión para mejorar el pervertido sistema político que nos ningunea.

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