«Sánchez no ha llegado para gobernar España si no para intentar quedársela y lo continuará haciendo cueste lo que cueste».
A propósito de lo de mañana. Por Francisco Gómez Valencia

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«Sánchez no ha llegado para gobernar España si no para intentar quedársela y lo continuará haciendo cueste lo que cueste».

Domingo y en La Paseata no podemos dejar pasar la oportunidad de mostrar el tema de la semana con la réplica El payo de la casa de al lado.

El horizonte de sucesos, como en un agujero negro, lo engulle, camufla y oculta todo. ¡Por Tutatis! ¡Vaya pandilla de políticos en el gobierno!

Como un español más solo deseo que reflexione para que en su decisión pese más el bien común de “todos” los españoles que el suyo propio y el de su amada esposa.

No sé qué nos pasa a los españoles. Estamos todo el día con el ceño fruncido y no veo solución para el mal humor.

A excepción de sus votantes, quiero pensar que los españoles no somos gilipollas, aunque nos tomen por ello. Menos samba e mais traballar, menos slogan y más hemeroteca.

¡Extra, extra, ya tenemos manifiesto periodístico en favor del felón! (1) Lo que me gusta, lo que me encanta, de la política, cuando se crispa, …

Nuestro Marat patrio quiere que los españoles nos peleemos, para que el ruido esconda sus vergüenzas y sus iniquidades.

Buscaré a un gurú influencer que me ponga al día, con el fin de no hacer el ridículo. Entre tanto me entretendré apostando por qué va a hacer el Presidente el lunes.

La carta y postura de Sánchez tiene al menos dos significados claros y sin palabras, dos peligros. El truco o trato y el plebiscito sin urnas.

No me creo ya nada de nada y eso aunque salga Sánchez de su retiro para jurar que sigue creyendo en la justicia Española.

La única filosofía de su vida es un decidido propósito de cumplir la ley que más les preocupa acatar, la ley de olivo… ¡permanecer!

Viernes, llega el fin de semana y os traigo una obra de Rembrandt basada en la mitología griega: Danáe.

El nacionalismo vasco, ya abiertamente separatismo, brota como un desafío secesionista determinado por los textos de un sicópata.