La libertad, la dignidad y la profesionalidad se compran con dinero. Por Manuel Artero

Se compran con dinero

«Me recuerda Silvia Intxaurrondo, a ese comunista de altos ideales igualitarios, de apellido Valero, que protagoniza una de las narraciones de «A Sangre y Fuego» de Chaves Nogales»

Llevo mas de un mes atareado con La paseata a la vez que atiendo, en un triple frente, asuntos de familia vitales, pero la polémica sobre la supuesta libertad informativa y/o manipulación política de la televisión pública que ha generado la periodista Silvia Intxaurrondo me hace retomar el pulso del teclado. Y es que tras varios comentarios y opiniones, muchas de antiguos amigos y compañeros de oficio, no me resisto a terciar por escrito ahora que ando falto de voz.

Me recuerda Silvia Intxaurrondo, al subrayar que la dignidad profesional y el periodismo son su auténtico patrimonio, a ese  comunista de altos ideales igualitarios, de apellido Valero, que protagoniza una de las narraciones de «A Sangre y Fuego» de Chaves Nogales.

Como él, la periodista es joven. Como él, que en ese Madrid Resistente del 36, azotado por los bombardeos de la aviación franquista, cotidianamente come junto a Alberti, Bergamín y André Malraux, la directora Silvia Intxaurrondo es amiga de la intelectualidad progresista y del poder político.

Silvia Intxaurrondo se erige en portavoz de los trabajadores de TVE y la libertad de expresión al afirmar que nunca como ahora, desde 2.004, brilla la independencia periodística en la Televisión Pública, y el comisario político Valero es el valedor de los ideales revolucionarios marxistas de la España leal a la República. Los dos también comparten la filosofía de la igualdad y la libertad,  son en definitiva buenas personas de nobles miras. Como él, Silvia Intxaurrondo tiene una alta responsabilidad social. Mientras ella dirige un programa de televisión de solera y prestigio, el joven comunista asesora a la «La Escuadrilla de la Venganza» del nuevo orden social revolucionario que rige en el Madrid sitiado durante la guerra civil. Y es que los dos desempeñan tan libremente como les permite la ética, su trabajo.

Al comisario Valera se le volvieron en contra las relaciones familiares de la forma más cruel. La realidad es implacable pues Valero tiene que dar la orden de fusilar a un grupo de viejos militares «Quintacolumnistas» entre los que se encuentra su padre, y espero de corazón que a Silvia Intxaurrondo no le pase nada parecido con ninguno de sus seres queridos.

Las nueve narraciones de Manuel Chaves Nogales agrupadas bajo el título de «A sangre y fuego» deberían ser de lectura obligatoria en «Educación para la ciudadanía» y encabezar todas las páginas que se han escrito en torno a la Memoria Histórica. Y es que así, con tanto decreto y tan poca lectura de nuestros clásicos y de la historia, nos va. Porque no me extraña que a Silvia Intxaurrondo, como la buena periodista que es, conozca a la perfección la Ley de la memoria Histórica, pero desgraciadamente olvide que en TVE, la transición democrática con un Director apellidado Castedo , se vivió una valiente etapa de libertad informativa que generó escuela y que durante cuarenta años, antes de que ella llegara, casi todos los profesionales hemos desempañado el oficio del periodismo con dignidad y auténtica profesionalidad.

Y digo «casi todos» porque es lógico que deje fuera a los medradores y los «bienpagaos» que  los ha habido, los hay y los habrá, y paradójicamente, tanto con el Partido Popular como con el Partido Socialista Obrero Español, han acabado por aceptar «puestos de especial responsabilidad», bien remunerados pero que implican abandonar el periodismo para abrazar «el comisariado político». Igual que el joven y poderoso Valero que tan bien describe el periodista odiado por las derechas y las izquierdas, Manuel Chaves Nogales. Autor que nunca, por dinero ni mucho dinero, vendió su dignidad, y que siempre ejerció el oficio del periodismo con verdadera ética profesional. Y no como veo ahora hacen muchos «sobraos» a los que su verdad, inquebrantable ideológica y poderosa, no les deja ver esa otra, mas sencilla y cotidiana, que se revela a través de los «hechos».

Mi amigo, sindicalista de Comisiones Obreras, me dice que la cosa está muy clara: Silvia Intxaurrondo representa la libertad y la valentía y, que en todo caso, la manipulación periodística, habrá que probarla. Y en su honor recuerdo el final del imprescindible «A sangre y fuego» subtitulado «Héroes, bestias y mártires de España»:  Y murió batiéndose heroicamente por una causa que no era la suya. Su causa, la de la libertad, no había en España quién la defendiese”.

Manuel Artero Rueda

Manuel Artero Rueda ha dedicado toda su vida profesional a la televisión en la empresa pública RTVE donde, en los últimos veinte años, y después de haber trabajado como ayudante de producción y realización. ha realizado su oficio de periodista como reportero en el programa Informe Semanal, para el que ha realizado mas de trescientos reportajes. Licenciado por la Universidad Complutense, es autor del libro "El reportaje para televisión un guiño a la noticia" , un práctico temario con el que ha impartido clases tanto en el Instituto Oficial de RTVE como en el máster de periodismo de la Universidad Rey Juan Carlos. Desde el ERE inventado por Zapatero para TVE, dedica su esfuerzo y trabajo esta "La Paseata" un sencillo blog personal que con el paso de los últimos años, se ha convertido en una modesta revista electrónica en la que colaboran un grupo de amigos a los que une el amor a España.

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