«Los coches de antes, como el Seat 600, forjaban personalidad. ¿ABS? ¿Control de velocidad? ¿Faros de Xenon? Eso es para Milenials».
Seat 600. Por Julio Moreno López

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«Los coches de antes, como el Seat 600, forjaban personalidad. ¿ABS? ¿Control de velocidad? ¿Faros de Xenon? Eso es para Milenials».

¿Significa que gracias a que habéis llegado a un acuerdo, la Comisión Europea ya no va a emitir un informe negativo?

Lunes, comenzamos el mes de julio y os traemos Una gran decisión, una obra de pintura viajera, como los versos que le acompañan.

El nuevo orden mundial no quiere gente gorda: Conclusión desesperada de testigo obligado, que voy a desarrollar, como Dios me dé a entender

«La armonía existente entre la Antigüedad, la historia y la belleza natural hacen que la visita a Sirmione sea inolvidable».

«El lodo vende. Cuanto más democracia, Estado de derecho, y habituales perlas salen a reducir, más sospechoso y opaco se torna lo dicho».

En esta poesía podrás encontrar 52 títulos de canciones de Antonio Flores, quien lamentablemente nos dejó muy joven, privándonos de su talento de forma prematura.

«Mientras tanto la ley de amnistía va dejando sus primeros beneficiados, el caso Koldo sigue su curso al igual que las imputaciones de la mujer y el hermano».

Hoy os traemos «La trama Koldo y el palacete de Elvas» una réplica realizada por El Gitano tras realizar una ojeada a las noticias.

«David McWilliams es un nombre más que añadir a la lista de lo que podríamos llamar “ilustres perdedores” de la historia de la música».

«Le sacó de la ensoñación la puerta del director de Recursos Humanos. Salía por ella el señor secretario de Estado, que con jovial campechanía le tranquilizó».

Los días de terral, no sólo en los pueblos, podías ver a la gente con sus sillas en las puertas de las casas, de puertas abiertas.

Muestro con mis palabras esta obra de Dalí: La persistencia de la memoria – Relojes blandos. Es un óleo sobre lienzo de estilo surrealista.

Todos los medios presumen de ‘alto periodismo’, pese a ‘vestir’, las mismas ‘verdades’, de color distinto: ¡Qué asquito, po Dios, qué asquito!