Riada 1957: Sin autonomías. Por José Crespo

Riada 1957

«Militares y ciudadanos valencianos trabajaron codo con codo durante dos meses. El mismo día de la riada tropas de la base aérea de Manises rescataron a 44 personas»

Fue el año que nací y puedo decir con orgullo que mi padre estuvo quitando barro durante varios meses. Tendría que pasar mucho tiempo para que apareciese la denominación DANA. En aquellas dramáticas fechas el generalísimo Franco se encontraba en visita oficial a Barcelona y de inmediato viajó a Valencia para conocer de primera mano el alcance y dimensión de la catástrofe. Después de ver el estado en que quedó la capital valenciana, se reunió de urgencia con ingenieros, mandos militares y civiles en la Capitanía Militar de Valencia, donde le fueron explicados los proyectos futuros, y mientras los escuchaba les dijo: Todo eso está muy bien pero en este momento Valencia está intransitable, inhabitable, ¿pueden explicarme ustedes qué tienen pensado hacer para retirar todo el barro de la ciudad?

 

El general jefe de ingenieros de la lll Región Militar Félix Gómez Guillamón le contestó que tardarían más de tres meses en limpiarla a lo que Franco replicó: ¿y se quedan ustedes tranquilos pensando que los valencianos van a pasar la Navidad envueltos en lodo? No vemos otra solución mi general, le respondió el general Gómez Guillamón. ¿Y si dispusieran ustedes de más camiones podrían ganar tiempo, no es así? Los asistentes asintieron y el generalísimo les dijo: en mi último recorrido de Rota a Jerez me crucé y conté más de 100 camiones transportando escollera para el puerto de Rota y ésa obra por lo qué tengo entendido está próxima a acabar y los camiones pronto estarán disponibles. Y dirigiéndose a Camilo Alonso Vega ministro que le acompañaba le dijo que llamaran al embajador de Estados Unidos en España, John Davis Lodge y le preguntaran si los camiones podían viajar a Valencia.

La gran riada que anegó Valencia

En los siguientes días llegaron 120 camiones de gran tonelaje junto con maquinaria pesada, incluyendo excavadoras y volquetes de las bases americanas de Torrejón y de Morón, donde habían sido transportados meses antes desde los Estados Unidos para la construcción de la base militar de Rota y que contribuyeron a que se llegase a las Navidades sin estar atascados por el barro.

 

Participaron 3.500 militares zapadores, pontoneros y soldados de regimientos de artillería con 400 vehículos de todo tipo de maquinaria y 500 marinos de los buques de la Armada llegados a Valencia, la misión de estos marinos los primeros días era abrir caminos y buscar cadáveres, cuyas fotos se exponían en las puertas del Juzgado de Valencia para que los familiares los reconocieran.

 

Militares y ciudadanos valencianos trabajaron codo con codo día y noche durante dos meses. El mismo día de la riada tropas de la base aérea de Manises navegaron con barcazas por la zona del puente de Campamar rescatando en tres días a 44 personas.

60 años de la gran riada

La primera ayuda fue el mismo dramático día 14 de octubre en que llegaron 40.000 raciones de pan de otras poblaciones, horas antes de la segunda gran tromba de agua. Fueron instalados 100 barracones en la playa y barrio de la Malvarrosa para alojar a los soldados. Mientras, llegaban víveres de toda España por tierra, mar y aire incluido el portaviones norteamericano «Lake Champlain» de la Vl Flota del Mediterráneo, que se encontraba cerca de Mallorca y fue también enviado a Valencia gracias a las gestiones del embajador norteamericano.

El portaviones norteamericano «Lake Champlain»

La nave estuvo fondeada frente a la ciudad de Valencia, y desde donde 20 helicópteros de transporte llevaron 180 toneladas de víveres enviados por Estados Unidos, con producíos básicos como leche en polvo, mantequilla y queso en una buena parte, desde donde se repartieron a los centros de alimentos instalados por la ciudad.

 

El ministerio de Obras Públicas envió volquetes, vagones, tractores palas, orugas palas, excavadoras, equipos de iluminación camiones cisternas, talleres móviles, etcétera. Los primeros bomberos que lograron entrar en la ciudad eran de Cartagena, Alicante, Castellón, Zaragoza, Madrid, Murcia, Teruel y Albacete.

 

De las poblaciones costeras se quedaron sin hogar unas 5.000 personas que fueron alojadas provisionalmente en las instalaciones de la Comandancia de Marina y Puertos, y otras 500 en los cuarteles de la Base Aérea de Manises. Se reconstruyeron albergues, residencias y edificios públicos dotados con servicios médicos hasta que estuvieran construidas las viviendas sociales, la República Francesa envió cinco toneladas de medicamentos y un buque carguero de la Armada con víveres.

Un precedente de la Dana

Desde Teruel partieron en un solo día 32 camiones con provisiones de todo tipo. Los regimientos de pontoneros venidos de Zaragoza tendieron puentes por la ciudad incluido uno hasta el Banco de España y el Consorcio de Compensación de Seguros para que se pagaran las primeras indemnizaciones y ayudas a la primera semana de la riada y el Instituto Nacional de Previsión, la actual Seguridad Social fundada en 1963, montó puestos de socorro en toda la ciudad atendidos por médicos de toda la región junto con médicos de la Armada.

 

Quedaron prohibidos los desahucios de viviendas por cualquier motivo. Durante la reconstrucción se construyeron 1.500 viviendas sociales en la ciudad y 1.000 más en la provincia para los que perdieron sus casas. Durante ése tiempo se recaudaron en donaciones 207 millones de pesetas de ellos 187 de toda España, y 20 millones, de españoles desde fuera de nuestro país. Hubo deducciones fiscales, moratorias, subsidios, anticipos y préstamos.

La población civil en la riada. Foto del archivo de EFE

Se nombró un ministro sin cartera Pedro Gual Villalbi, como delegado permanente para la reparación económica de los daños a los ciudadanos de Valencia y el 23 de diciembre el Consejo de Ministros firmó el decreto de «Adopción de Valencia» dotando con 300 millones de pesetas más a la comarca y otorgó a Valencia un régimen especial en todos los órdenes especialmente administrativos y de Hacienda.

 

Los 4.000 militares recibieron el apodo de «la quinta del barro» ellos y los ciudadanos limpiaron más de un millón de toneladas, 1.130.000, una gran parte contaminado de petróleo y productos químicos. Se calcula que el caudal del Turia más el de Carraixet sumaron más de 6.000 metros cúbicos, seis millones de litros, por segundo.

 

En los archivos navales de la Marina de Guerra de Estados Unidos se encuentra documentado que también estuvieron en Valencia pedidos por el embajador John Davis, los buques cargueros de combate USS Thuban AKA 19 y el USS Washtenaw County que transportaron materiales de primera necesidad, y provisiones, incluso hay una foto aérea de ambos. El primero fue construido para transporte de tropas y embarcaciones anfibias y de desembarco, el segundo para el transporte de tanques en tiempos de conflicto bélico y se encontraban en Cádiz en las obras de la base militar.

El USS Washtenaw County.

Durante las tres semanas que estuvo el portaviones Lake Champlain fondeado frente a Valencia, cada día bajaba una parte de la tripulación, que era de 3.448 hombres, a tierra para cooperar en la retirada de barro y escombros. Una vez en tierra pasaban a mando militar español junto con los soldados americanos que trabajaban con maquinaria y camiones.

 

Todos estos hechos mencionados son tan rigurosamente ciertos, como que así constan en los informes y memorias públicas de algunas autoridades civiles y militares que estuvieron en la Capitanía Militar aquél día, y vivieron esos acontecimientos entre ellos Vicente Mortes Alfonso, de 36 años ingeniero valenciano al que Franco encomendó la labor de la reconstrucción de la ciudad. Datos que pueden también encontrar y ser cotejados en los Archivos Históricos, las Bibliotecas Públicas incluidas las de Ingenieros de Caminos Canales y Puertos, Archivos Navales y Museo Naval Nacional de USA y en los BOE-A del estado español de 1957. Y todo ello con la logística de los años cincuenta sin la UME, por supuesto, sin autonomías y sus agencias y pesebres ni los chupópteros políticos correspondientes echándose las culpas unos a otros o huyendo del escenario de la tragedia como aquel que será recordado como «el galgo de Paiporta», apodo del que se hizo eco The Times, al huir despavorido del lugar de los hechos alegando que sufrió el ataque de ultraderechistas organizados, algo que se demostró totalmente falso.

La riada de Valencia

‘The Times’ también sentenció a Sánchez y le puso nuevo apodo: “Don Teflón”, en un duro editorial en el que el citado periódico británico criticaba la situación que rodea al actual presidente del Gobierno comparándolo con un capo de la mafia italoamericana. 《Time for Pedro Sánchez to rule, or say adios》, (en español, “Es hora de que Pedro Sánchez gobierne o diga adiós”) , era el titular que el medio puso a un texto en el que aseguraba que “el pueblo español merece algo mejor” y que “se acabó la fiesta para el presidente del Gobierno español, cuya reputación parecía impenetrable a pesar de los repetidos escándalos».

 

Una alusión directa al panorama sospechoso y en investigación del círculo cercano, tanto personal como profesional del mandatario socialista, que será recordado por la devastación que sembró y sus actuaciones tan a sorprendentes como su sonrisa comiéndose un plátano como apoyo a lo que tras el volcán de La Palma siguen viviendo en barracones, o aquellos gestos que también quedarán para el bochorno… subiéndose los pantalones o con las manos en la bolsillos ante el Rey,… aquello de «yo estoy bien» tras huir de Valencia,… «si necesitan ayuda que la pidan» frente a la DANA y los incendios, aquello de «son las cinco y no he comido» para escabullirse de las preguntas de los periodistas, o mientras se ataca a nuestra agricultura y ganadería… «Donde me pongan un chuletón al punto, eso es imbatible»… Qué más podemos decir mientras se queja de ser víctima de pseudomedios y tabloides cuando en realidad tiene a una pléyade de programas de radio y TV a su servicio, periodistas y medios a sueldo que disimulan su estiércol, y expulsando de ruedas de prensa a periodistas incómodos acusados de nazis y fascistas, a la vez que se erige en adalid de la lucha frente a la corrupción, «yo soy un político limpio y no tienen nada contra mí», con unas instituciones dinamitadas y carcomidas hasta los cimientos.

José Crespo

José Antonio Crespo-Francés. Soldado de Infantería Española, Doctor en Artes y Humanidades. Enamorado de Aranjuez la ciudad donde vivo, Colaborador en radio y publicaciones electrónicas, autor de trabajos históricos dedicados al Servicio Militar y Valores, y a personajes en concreto como Juan de Oñate, Vázquez de Coronado, Blas de Lezo o Pedro Menéndez de Avilés y en general a Españoles Olvidados en Norteamérica y Españoles Olvidados del Pacífico. Rechazo la denominación de experto, prefiero las de "enamorado de" o "apasionado por". Si Vis Pacem Para Bellum

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