Más coches eléctricos y menos lamborghinis. Por José Crespo

Más coches eléctricos y menos lamborghinis. Ilustración de El Gitano.

«Todos recordamos cómo nuestro presidente “doctor de economía”, es experto en cortinas de humo para desviar la atención sobre su fracaso»

Recientemente leí que el consejero delegado de Audi, Gernot Döllner, se desmarcaba del nuevo intento de reabrir la discusión sobre el fin de la venta de coches de combustión en 2035, que ciertamente hunde a la industria europea del automóvil. En una entrevista con WirtschaftsWoche, Döllner calificó ese debate de “contraproducente” y aseguró que 《no conozco una tecnología mejor que el coche eléctrico para avanzar en la reducción de CO2 en el transporte en los próximos años; pero incluso más allá del clima, el coche eléctrico es sencillamente la mejor tecnología》. Recordemos que el CO2 es el mejor alimento de nuestros bosques y selvas, que la influencia antropogénica en el cambio, ya emergencia, climática que he tratado con amplitud, además del mito-timo de la descarbonización, es prácticamente nula, y que los CEO,s van y vienen y realmente las decisiones de estrategia les llegan de más arriba, ajenas por supuesto al interés de los europeos, a la ecología, aunque la manoseen, y por supuesto a la agricultura, la ganadería y a la minería europeas, como herramientas a disposición del hombre y del progreso y no al revés.

Todos recordamos cómo nuestro presidente “doctor de economía”, es experto en cortinas de humo para desviar la atención sobre su fracaso y el cerco de corrupción en el que vive, tanto familiar, de partido como político. Jamás será recordado ni reconocido por salvar la economía de España, como era su deseo, sino por afirmaciones tan peregrinas como que «la economía española no va como una moto, y si me permiten el énfasis va como un cohete… datos espectaculares… de una España que avanza en la buena dirección frente a las profecías, a los bulos fracasados de una oposición apocalíptica y también desnortada», su tremendo ridículo con las cifras que ofreció y no pasaron desapercibidas cuando nos comparó la situación económica de los españoles en 1975 con la de 2025 para presumir de su «economía como un cohete» y que quedó ampliamente desmontada.

Así como su teoría ‘inapelable’ por la que «nadie, viniendo de tan atrás, ha llegado tan lejos y en tan poco tiempo como la España democrática».

Sánchez el ‘as’ de las ruedas de prensa sin prensa, que le dijo a Pepa Bueno que siempre estaba a disposición de los periodistas (…¿?)

En definitiva convertido en el rey de los suflés y las cortinas de humo, hasta llegar al asunto de la emergencia climática frente a la cual los discrepantes somos fascistas negacionistas.

Y sobre este falso conservacionismo y su ignorancia quiero lanzar algunas ideas en relación con aquel comentario pueril e idiota que le llevó a lanzar esa estúpida frase de «más coches eléctricos y menos Lamborghinis», de los que lamentablemente en España sólo hay matriculados 34, y ojalá hubiera unos cuantos cientos lo que implicaría que habría muchos empresarios, empresas punteras, no “puteras”, y sobre todo muchos más trabajadores empleados.

Sobre los coches eléctricos recordar que el 90 por ciento de los que se autodenominan ecologistas, más bien ‘ecolojetas’, apoyan de forma absurda e ignorante los coches eléctricos, sin el menos conocimiento sobre ganadería, agricultura, caza, minería o silvicultura, pues desconocen el tremendo impacto ambiental de esa criminal ideología que presumen defender y que solo conduce fatalmente al empobrecimiento.

Veamos, una batería de coche eléctrico puede que alguien la considere un milagro tecnológico pero es en muchos aspectos una tragedia contra el medio ambiente, mucho más que un pozo de petróleo o de gas, o una moderna central nuclear, se trata de un cóctel de elementos químicos como litio, níquel, cobalto, manganeso y grafito. Para la fabricación de una sola batería estándar de una capacidad de 70 kWh, se necesitan de 60 a 70 kilos de litio, cuya extracción en salares consume la nada desdeñable cantidad de dos millones de litros de agua por tonelada, y luego se nos dice lo del consumo de agua de las vacas, aumentando la cantidad de tierra seca, muerta y desértica como Atacama en Chile, ya afectada por el brutal consumo de cobre y de cada vez más difícil extracción con las consiguientes pérdidas humanas.

Para obtener 30 kilos de cobalto y 60 de níquel es necesario arrasar miles de hectáreas de selvas tropicales en África e Indonesia, aparte de la explotación de trabajadores en condiciones de esclavitud, como en Congo.

Para 200 kilos de grafito se degradan de forma irreparable ecosistemas con la consiguiente contaminación de acuíferos.

Y en cuanto a la descarbonización y al tan cacareado CO2 solo la producción de una única batería libera entre 10 y 25 toneladas de dióxido de carbono, que se emplea para culpar al hombre afirmando que es un gas de efecto invernadero y que a pesar de que se produce naturalmente y participa en el ciclo de la Tierra, se insiste en que también es emitido por actividades humanas con la quema de combustibles fósiles que ahora se pretende erradicar olvidando que el CO2 es vital para las plantas mediante la fotosíntesis pero criminalizando al hombre manteniendo que la actividad humana contribuye al ‘calentamiento global’ y a esta ‘emergencia climática’ con la que los nuevos charlatanes nos manipulan y nos acusan de fascistas negacionistas.

Todo ese consumo de elementos químicos de difícil extracción, con la remoción de millones de toneladas de tierras, destrucción de selvas, desplazamiento y desaparición de especies en peligro de extinción, contaminación de acuíferos, consumo de agua y producción de CO2, se cumple antes de que un solo vehículo eléctrico ruede por el asfalto o el hormigón… ¿de qué energía verde estamos hablando?

Los coches eléctricos reducen emisiones de CO2 al circular, efectivamente, pero hablando de huella e impacto ambiental, eso que tanto les gusta a los ‘ecolojetas’ ¿qué decir de la brutal huella ecológica que significa esa fabricación?… y mientras se nos vende un falso “progreso” estamos hipotecando agua en cantidades ingentes, acabando con bosques, selvas y comunidades nativas y rurales enteras a las que desposee de su tierra.

Ahora que todo se habla o se ‘pinta de verde’ cualquier cosa para definirla como ecológica cabe preguntarse ¿De qué verde estamos hablando? ¿Esto es ecologismo?… o estamos frente a la mayor hipocresía de nuestra era.

José Crespo

José Antonio Crespo-Francés. Soldado de Infantería Española, Doctor en Artes y Humanidades. Enamorado de Aranjuez la ciudad donde vivo, Colaborador en radio y publicaciones electrónicas, autor de trabajos históricos dedicados al Servicio Militar y Valores, y a personajes en concreto como Juan de Oñate, Vázquez de Coronado, Blas de Lezo o Pedro Menéndez de Avilés y en general a Españoles Olvidados en Norteamérica y Españoles Olvidados del Pacífico. Rechazo la denominación de experto, prefiero las de "enamorado de" o "apasionado por". Si Vis Pacem Para Bellum

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