
«Llamaremos a las cosas por su nombre, no ‘latinoamérica’ sino Hispanoamérica, con mayúsculas, y lo haremos bajo un permanente Canto de Vida y Esperanza»
La Tarde del miércoles 15 de octubre de 2025 tuve la satisfacción de ser invitado a la proyección de la película de José Luis López-Linares «Hispanoamérica, Canto de Vida y Esperanza» junto a Beatriz Paredes presidenta de la Asociación Unidos por la Historia, que nos deleitó con una brillante exposición de los trabajos y encomiables esfuerzos que viene desarrollando.
El acto se desarrolló en el incomparable marco de la Real Gran Peña de Madrid a través de su Sociedad Histórico-Militar.
Tras el éxito de su anterior trabajo, España, la primera globalización, José Luis López-Linares reunió para este segundo film a un numeroso grupo de expertos de toda Hispanoamérica con objeto de desmontar la leyenda negra y dar «una visión renovada, veraz y visualmente poderosa de cómo nació y se desarrolló realmente la América española».
Fui invitado por mi editor Luis Valiente a pronunciar unas sencillas palabras que pusieran en valor este exquisito trabajo y que fueron las siguientes:

Buenas tardes,
En primer lugar, mi agradecimiento al señor López-Linares por su trabajo, a quien tuve la oportunidad de conocer muy cerca de aquí en una presentación en la librería Robinson, hace un par de años creo recordar hablando de Juan de Oñate y la búsqueda del paso americano hacia Asia.
Tenemos muy reciente, hace unos días, la celebración del Día de la Hispanidad. Pudimos ver alegría, hermandad, familias, jóvenes, banderas… ¿Qué no vimos?… rencor, revancha ni resentimiento… lo que me lleva a pensar que estamos en el lado correcto de la Historia.
En la nota que me envió Luis Valiente para hablar de “la conquista, poblamiento y evangelización de América y de la leyenda negra”, lo refiero en estas palabras a la puesta en valor de esas ideas y conceptos dentro de este excelente trabajo filmográfico como es la obra del señor López-Linares.
Diré en primer lugar sobre el término “conquista”, que las leyes de Burgos, Reales Ordenanzas dadas para el buen Regimiento y Tratamiento de los Indios, primeras leyes que la Monarquía Hispánica dictadas en 1512 para su aplicación en las Indias fueron la respuesta al famoso sermón pronunciado por el fraile dominico Antonio de Montesinos, quien en 1511 denunció las condiciones sociales y los abusos a que eran sometidos los indígenas del Nuevo Mundo por parte de algunos encomenderos en La Española.
Desde el punto de partida del Descubrimiento existió en la Monarquía Hispánica una inestimable preocupación jurídica que, desde luego, resulta excepcional si se compara con otras expansiones territoriales de las muchas que en la historia del mundo han existido.
Ese primer cuerpo legal que reguló el trato hacia los indígenas reconoció como súbditos libres y estableció normas para su trabajo y cristianización. Las Leyes de Valladolid del año siguiente avanzaron en la mejora de las de Burgos, mejorando los derechos sobre las condiciones de trabajo, la jornada laboral y poner fin al trabajo forzado. Ambas leyes constituyeron los primeros antecedentes del derecho internacional al intentar definir los derechos y obligaciones de los pueblos indígenas, luego mejoradas en las Leyes Nuevas de 1542, y que tras los intensos debates de la Controversia de Valladolid de 1550 y 1551, celebrados en el Colegio de San Gregorio, auténtico debate teológico y filosófico sobre la conquista de América y los derechos de los indígenas, cristalizaron en las Leyes de Indias en las que el emperador Carlos ordenó fuera sustituido en término “conquista” por el de “asentamiento y poblamiento”.
Diré igualmente que algo que los españoles consideramos humano y normal como es el ofrecimiento a esos nuevos españoles las mismas leyes y sobre todo las mismas “creencias” resulta lamentable que ello sea todavía considerado por las corrientes negrolegendarias como una retorcida forma de dominación. Una opresión que proclaman los que citan el difuso término de Abia Yala para hablar de un todo imposible frente al de América, pues antes de la llegada de los españoles era un difuso maremágnum de lenguas, que España no borró ni prohibió, cosmologías radicalmente diferentes de pueblos en permanente conflicto de guerras, sumisión, esclavización y sacrificios rituales y que precisamente recibió un sentido conjunto de la mano de España, con su lengua, cultura, religión y mestizaje.
Hemos visto ejemplos en centros educativos de Norteamérica cómo se conmemoraba el Descubrimiento de 1492 con niños de guardería vestidos como franciscanos y simulando golpear con unos cordones a modo de fustas a otros niños vestidos como indígenas.
No debemos caer en el mismo error de descalificar de forma genérica a todos los participantes en las acciones inglesa, francesa, holandesa o alemana a lo largo del mundo aunque sí poner de manifiesto que la “misión general” encargada por el Papa a la Monarquía Hispánica, reflejada en los dos inmensos tomos de Bularios custodiados en el Archivo General de Indias en Sevilla que señalan la diferencia con otras naciones y señalan el rasgo principal, el componente religioso, el compromiso con la Santa Sede de difundir la Fe, dando un cariz diferente a la exploración, poblamiento y asentamiento de España en América.
Para activos usuarios de la leyenda negra, incluso en círculos cultos de antropólogos, he escuchado cómo la evangelización o incluso el reconocimiento de la nobleza indígena de los que eran tomados como tales nobles entre los nativos, mucho antes del reconocimiento de la nobleza de los beneméritos de Indias, o el hecho de que los jefes de tribus de indios “amigos”, denominación empleada en los textos legales, nombrados capitanes recibiendo una enseña blanca con las aspas de Borgoña, son actuaciones interpretadas como una forma de sometimiento o esclavitud, incluso de exterminio.
A día de hoy podemos ver esa enseña de las aspas de Borgoña conservada por pueblos nativos desde los actuales EEUU hasta el Perú.
¿Qué podrían decir esas personas sobre la Real Expedición de la Vacuna impulsada por Carlos IV sufridor en su familia de la viruela y por el contrario en Norteamérica del reparto de mantas y pañuelos infectados en Fort Pitt por orden del gobernador Jeffrey Anherst, ennoblecido como barón por su victoria en la guerra de Pontiac, un ejemplo de guerra biológica, para según sus palabras a su jefe militar el coronel Henry Bouquet “acabar con esa raza execrable”.
Incluso al hablar de la mala interpretación de lo que se llamó Día de la Raza, pude escuchar el adjetivo de nazi o franquista sin entender lo que el mexicano Vasconcelos en su día llamó la raza cósmica, paradigma de la más hermosa fusión desde la sangre, el Arte y hasta la gastronomía, en la mayor transformación del mundo que se ha conocido, generando el Arte barroco, mexicano y peruano, elaborado por artistas y artesanos indígenas, que supera con creces al europeo.
Si nos preguntamos… ¿Dónde está el oro robado?… diremos que en las iglesias y catedrales, en las obras e infraestructuras, caminos reales, acueductos, hospitales, colegios y universidades. Miremos por ejemplo el templo barroco mexicano de oro… la obra considerada como la octava maravilla del mundo como es la capilla del Rosario de Puebla, o el templo de Santo Domingo de Guzmán de Oaxaca.

Y si hacemos lo mismo en el antiguo virreinato del Perú, veamos la Capilla Sixtina de América, la Iglesia de San Pedro Apóstol de Andahuaylillas, en la que vemos en sincretismo cultural reflejado en el «Pórtico de las Cinco Lenguas», un arco con la fórmula bautismal inscrita en latín, español, quechua, aimara y puquina, siendo algo único en América y que por supuesto pone de manifiesto algo muy alejado a la opresión y el genocidio.
Como escuché a un historiador mexicano, el profesor Zunzunegui… ¡Ahí está el oro!… y el templo de aquella época que veamos vacío es porque se lo robaron los revolucionarios.
Sólo en la primera década del siglo XXI, (2001-2010), un pequeño grupo de empresas mexicanas con otras canadienses a la cabeza, extrajeron el doble de oro y la mitad de la plata que la Corona española atesoró en 300 años de conquista y colonización, de 1521 a 1821, en lo que hoy es México. Con una enorme diferencia y es que en este caso los indígenas fueron desposeídos de su tierra y no obtuvieron compensación alguna.
Resulta interesante cómo viajaros europeos por América se sorprendían de ver indígenas ricos y españoles pobres. Un ejemplo claro lo vemos en el templo y cofradía erigida por un indígena rico en Quito como es la preciosísima Capilla de Cantuña, integrada al complejo de la Iglesia de San Francisco, erigida a su costa por Francisco de Cantuña, que se la encargó para la Cofradía de Veracruz de los Naturales. E incluso podemos mencionar a los gobernadores negros de Ecuador pintados para el Rey con sus símbolos de autoridades de la Corona.
La plata de las cajas del Perú se esfumó en los barcos ingleses, tomada como pago de guerra con la caída de Lima, con ella se acuñaron las primeras libras. El término “pound” para la libra esterlina no es otra cosa que la traducción de “Peso”, peso duro o real e la ocho, la primera monera global. Con esa independencia y atomización territorial se cerró el activo comercio entre los territorios y desapareció la plata circulante entre los territorios españoles de América.
En cuanto a las lenguas nativas, jamás fueron prohibidas, sino que se protegieron, se estructuraron en Gramáticas. ¿Si Nebrija redactó la primera gramática europea, por qué no hacer lo mismo y ofrecerlo a las lenguas nativas?… Y así se hizo en decenas de gramáticas anteriores a las de muchas lenguas europeas.
Recuerdo cuando investigaba sobre la llegada a California tras la destrucción de la misión de San Diego, entre sus ruinas se halló el primer borrador en el que trabajaban los franciscanos elaborando la gramática de la lengua diegueña.

Qué habría pasado si Nueva España, Nueva Granada, Perú y Río de la Plata se hubieran convertido en naciones independientes, en vez de la atomización interesada, con ese caudal humano, formación a todos los niveles, universidades y riqueza, pues sencillamente que se habrían convertido directamente en primeras potencias dentro del concierto de naciones. Lejos de ello se optó por lo cómodo dejarse caer en manos anglosajonas, con una nueva esclavitud económica que lamentablemente aún perdura.
Desde hace demasiado tiempo padecemos no solo la fragmentación sino más bien el borrado, la apropiación y secuestro de nuestra Historia a manos de extranjeros que nos la explican, tanto de separatistas como de naciones hermanas que reniegan de forma ignorante de su propio origen hispánico.
Cuando se nombra a un personaje, además de no citar su españolidad, solo se menciona su patria chica su ciudad o región de nacimiento, así Cristóbal Colón como si genovés fuera su condición y Génova hubiera sido el origen del Descubrimiento de América, Magallanes como un portugués, Elcano, Legazpi o Domingo Boenechea como vascos, Alejandro Malaspina o Ambrosio de Espínola como italianos, Gaudí, Folch de Cardona, el virrey Amat y Junyent, Requesens o el capitán Pedro Alberni, del fuerte de San Miguel de Nutka, como símbolos de la catalanidad separatista, o el sexagenario Dalmau de Creixell héroe de las Navas de Tolosa líder de la caballería aragonesa, quien capitaneando a Moncadas, Cardonas y Rocabertís rompió las cadenas y llegó hasta la tienda del califa Miramamolín. También otros sencillos españoles del norte de África como Estebanico compañero de Cabeza de Vaca hoy exaltado como el primer musulmán de Nevada. Un sencillo botánico como Mociño, participante en las expediciones a la costa Noroeste de América, que sea mencionado exclusivamente como mejicano e igualmente el capitán de navío Quadra y Bodega navegante en esas mismas expediciones y tratado solo como peruano. El navegante Rodríguez Cabrillo, descubridor de la bahía de San Diego, tomado por portugués por un error del cronista Herrera, el padre Kino expuesto exclusivamente como austroitaliano.
O en Europa hablar como si de catalanes se tratase en la defensa de Budapest en 1686.
Al hablar de las fundaciones de ciudades como las de Los Ángeles y San Francisco mencionarlas como mejicanas, porque en las expediciones de Anza, nacido en la frontera norte de Nueva España, no iban peninsulares… ¿es que no eran españoles los expedicionarios, mestizos, no mestizos e indígenas? Todos ellos, y muchos europeos que también eran y se sentían españoles, vivieron, trabajaron o murieron como españoles a la sombra y amparo de la bandera de las aspas de Borgoña, esa es la cuestión.
En este trabajo que acabamos de disfrutar se pone de manifiesto dos cosas, un Valor y la más brillante y necesaria Cualidad Humana, me refiero al Amor y a la Inquietud.
Amor porque solo podemos luchar por aquello que amamos, solo podemos amar aquello que respetamos y a lo sumo respetar aquello que conocemos… lucha… amor… respeto… conocimiento, es por lo tanto un Amor que tiene mucho de pasión, pero también de racional.
Con todo ello creamos conciencia para alejarnos de la “inconciencia” y esa es la lucha fruto de la Inquietud que va a impedir vivir bajo las tres M de la Mentira el Miedo y la Manipulación y en cambio llamaremos a las cosas por su nombre, no ‘latinoamérica’ sino Hispanoamérica, con mayúsculas, y lo hagamos bajo un permanente Canto de Vida y Esperanza.
