Conversaciones en el andamio: Tiempos de propaganda. Por Francisco Gómez Valencia

Tiempos de propaganda.

«Es como cuando el PSOE se hizo una auditoría a sí mismo cuando lo de Cerdán, o cuando Óscar Puente se la hizo a la gestión de Ábalos. Pues esto, será igual»

Primero el ministro responsable siembra la duda y al día siguiente nuestro enjuto presidente acompañado de su ejercito de cargos (con sus chalecos amarillos), escenifica el desembarco e in situ, sin mostrar la más mínima empatía ofrece paz, concordia confianza y se erige como la única voz autorizada, levitando (según algunos testigos anónimos) en su helicóptero al marchar. 

Junto a él, el ministro del ramo pese a ser más grande que un oso pardo o un gorila de Kenia, pasó a segundo término y se hizo muy pequeñito. Posteriormente con perfil bajo agradeció al presidente andaluz (del PP) la predisposición de los profesionales de emergencia a nivel autonómico pero al día siguiente no se aguanta, y le mete un viaje a Feijóo por pedirle al Gobierno que le informe. Ya de bajón, continúa  retransmitiendo sus elucubraciones (micrófono en mano de la Cadena SER) otorgando a sus primeras impresiones rango casi de RD.

Óscar Puente sonríe.

Después hizo lo mismo en RTVE donde además de cubrir en directo el suceso sin informar absolutamente de nada al carecer de información (puesto que seguramente no le informan para que no la cague), como no puede ser menos para venirse arriba de nuevo recibe las alabanzas y reconocimiento de los propagandistas del ente público. 

El de Interior (que fue de comparsa a la zona cero) también hizo lo propio en RTVE aunque tampoco informó un carajo. Lo que sí que hizo es aprovechar para amenazar de forma velada al personal invitando a que nos cuidemos de opinar por las redes sociales contra el Gobierno, pues eso según ellos son bulos y nos están vigilando. 

Marlaska avisa.

Al día siguiente (martes de Consejo de Ministros) la portavoz del mismo acompañada del anterior, en la habitual rueda de prensa monclovita incidió en lo mismo y no se salió de la vía pues esta sí que está perfectamente engrasada y mantenida. 

Por último, la propia Moncloa por las redes sociales (al populacho) y a través de la agencia EFE (a los medios) volvieron a recalcar que no te fíes y solo te informes a través de medios oficiales. Es decir, los suyos o aquellos que han sido validados por ellos mismos (y para quien no se acuerde, son los que salieron más fuertes).

Por si alguien aun no se ha dado cuenta, es como cuando el PSOE se hizo una auditoría a sí mismo cuando lo de Cerdán, o cuando Óscar Puente se la hizo a la gestión de Ábalos. Pues esto, será igual.

Después, los programas de cabecera del régimen en Radiopedro, Telepedro, grupo PRISA, infolibre, diario punto es, Público y algunos periodistas mamporreros de peso en La Sexta e infiltrados en Onda Cero, una vez recibidas las indicaciones políticas precisas en el argumentario diario, rigurosamente comienzan a desarrollar el relato encomiando la labor de los servicios públicos de emergencias (que para eso están y que además pagamos entre todos con nuestros impuestos), y el buen talante de la sociedad en general y el de la buena gente del pueblo afectado en particular, a la par que comienzan a acusar a Feijóo por exigir información acusándolo de querer ganar presencia gracias a las desgracias. En cuanto a Abascal, directamente le acusan de indeseable por decir lo que todos pensamos, y por no parar máquinas en su partido los tres días que ha ordenado el PSOE que le dejen en paz (para pensar cómo salir de esta, emulando a Pedro cuando se cogió los 5 días de asuntos propios).

Por último y mientras tanto, todas las grandes cadenas en sus programas de entretenimiento apelan al corazón destacando el buen sentimiento de los españoles, el espíritu desinteresado y acongojan a su audiencia con desgarradores testimonios para aplacar el espíritu crítico. Aparecen al mismo tiempo los mismos expertos en todos los canales y usando terminología muy técnica aportan sus diferentes hipótesis generando fundamentalmente aburrimiento y confusión. Finalmente a través de los informativos las grandes cadenas vuelven a recalcar lo mismo o sea, lo que desde el Gobierno se les ha pasado a través de EFE, que va de que solo confíes en ellos.

Desde las redes miles de cuentas entre cargos públicos y bots abogan de manera coordinada por lo mismo es decir, descargar las responsabilidades del momento no en los responsables políticos del suceso, sino en la politización de la tragedia recriminando a quienes desde el minuto uno lo hemos hecho, que no tenemos corazón y no respetamos a las víctimas, sus familiares y la memoria de los primeros.

Por último, aparece Felpudo VI y su esposa (“la leti”) experta en vaguedades y postureo para dar apoyo moral a las víctimas y a los servicios de emergencias.

¡Chin pum!

A partir de este momento solo queda la parte más tétrica y tediosa (autopsias, traslados de cadáveres, entierros, incineraciones, merecidos minutos de silencio, homenajes masones y debates destemplados), y solo nuevos testimonios lacrimógenos conseguirán mantener el interés del público más «hardgore» muy de este tipo de lamentables asuntos, hasta que las vías estén libres de obstáculos y los trenes y la gente corriente vuelvan a rodar con absoluta normalidad.  

Total: 15 días en los que el Gobierno coge aire gracias a algún comportamiento negligente que tardará al menos 10 meses en resolverse sin ningún  coste político para nadie, y 10 años de juicios tal y como sucedió con la última gran tragedia ferroviaria, cuando lo del tren que descarriló en la famosa curva previa a la entrada del final de trayecto en Santiago de Compostela por ir a toda hostia.

 

Conclusiones (2)

Si las tragedias se producen bajo responsabilidad política del PP, los responsables del mismo son calificados  como asesinos, e inmediatamente el PSOE, Sumar o Podemos (y el resto del escombro) montan las pertinentes asociaciones de víctimas para machaconamente manifestarse cada dos por tres al margen de que la justicia exonere a los gobiernos autonómicos o a sus responsables. Por supuesto todos los medios de comunicación las dan cobertura informativa.

Por el contrario, si las tragedias se producen bajo el paraguas del PSOE o los nacionalistas, solo unos valientes exigen responsabilidades políticas, solo Hazte Oír, VOX y rara vez el PP llevan el asunto ante los tribunales. Por supuesto no se organizan asociaciones de víctimas y no se manifiesta ni el Tato. En cuanto a los medios, pasarán paulatinamente a informar sobre aquello que la Agencia EFE diga que se debe informar.

Fin de la historia.

 

Análisis sucinto o sinopsis del asunto en 4 trazos gordos.

— El muerto al hoyo y el vivo al bollo.

—¡Si te ha pillao la vaca: jódete, jódete!

—Las únicas traviesas que no se han visto afectadas son las amiguitas de Ábalos y Koldo. 

—Anabel Pantoja, Edurne, Bisbal, Manuel Carrasco o Antonio Banderas entre otros, agradecen a los profesionales de las emergencias su trabajo y lamentan profundamente lo sucedido. Los psicólogos dicen que esto es muy beneficioso sobre todo para sus seguidores.

Feliz día de Santa Inés y San Fructuoso.

Españazuela a 21 de enero de 2026.

Francisco G. Valencia

Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid en 1994 por lo tanto, Politólogo de profesión. Colaboro como Analista Político en medios radiofónicos y como Articulista de Opinión Política en diversos medios de prensa digital. De ideología caótica aunque siempre inclinado a la diestra con tintes de católico cultural poco comprometido, siento especialmente como España se descompone ante mis ojos sin poder hacer nada y me rebelo ante mí mismo y me arranco a escribir y a hablar donde puedo y me dejan tratando de explicar de una forma fácil y pragmática porque suceden las cosas y como deberíamos cambiar, para frenar el desastre según lo aprendido históricamente gracias a la Ciencia Política... Aspirante a disidente profesional, incluso displicente y apático a veces ante la perfección demostrada por los demás. Ausente de empatía con la mala educación y la incultura mediática premeditada como forma de ejercer el poder, ante la cual práctico la pedagogía inductiva, en vez de el convencimiento deductivo para llegar al meollo del asunto, que es simple y llanamente hacer que no nos demos cuenta de nuestra absoluta idiotez, mientras que la aceptamos con resignación.

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