Islam: tolerancia y reciprocidad. Por José Crespo

Islam: tolerancia y responsabilidad.

«Quiero hacer especial hincapié en el trato a la mujer que estamos conociendo y sufriendo con la avalancha humana invasora que viene sufriendo Ceuta»

Se trata de dos palabras que en absoluto conoce o reconoce el islam.

Escribía sobre este asunto el miércoles 21 de enero de 2015 con motivo de unos recientes atentados terroristas islamistas acaecidos en París cuando se siguen viviendo momentos en los que en algunos lugares de Occidente, la mayoría, un agresivo laicismo no en pocas ocasiones irrespetuoso se evidencia con los cristianos, mientras que se muestra comprensivo y buenista con otras corrientes como el islam.

Ello me llevó a meditar y tratar en extenso el asunto en mi libro Los Esclavos Blancosy el 24 de enero de 2016, escribía unas líneas tras los meses pasados a partir de los que Europa viene viviendo un éxodo humano sobre su territorio y ante el que muchos países comienzan a despertar y no precisamente el nuestro.

Ciertas naciones europeas ya se han opuesto a admitir sobre su tierra un incontrolado e incontrolable caudal humano, además contaminado por elementos terroristas, que se ha empleado sobre nuestras conciencias de forma ruin y demagógica, cuando a la vez que Occidente discrimina a los refugiados cristianos se ignora cobardemente el genocidio que se viene cometiendo sobre los cristianos de Irak, Siria, Pakistán, Egipto, Nigeria u otros lugares donde la intransigencia ideológica se ha impuesto bajo un velo de creencia religiosa, nada más lejano a la realidad, a la vez que de forma tan ridícula como suicida se recrimina a Rusia, Polonia o Hungría sin que ningún otro país occidental exija unos mínimos principio de tolerancia y reciprocidad en aquellos países donde el islam masacra o no permite la existencia ni la práctica de otras creencias.

Quiero hacer especial hincapié en el trato a la mujer que estamos conociendo y sufriendo estos días con la avalancha humana invasora que ha sido enviada por el sátrapa vecino sobre y que viene sufriendo Ceuta sin que el gobierno traidor que nos pastorea adopte medida represiva alguna expulsando a los invasores, calificados eufemística y cobardemente como migrantes por esa izquierda que cierra la boca ante el degradante trato a la mujer por el islam.

Es por ello que quiero traer a colación un no nuevo sino ya conocido término que debemos interiorizar:

Taharrush gameâ. Que no es ni más ni menos que una actividad machista y criminal ejercida por parte de hombres musulmanes sobre la libertad de las mujeres, musulmanas o no.

Taharrus es la palabra árabe para referirse a la práctica consistente en que grupos de hombres, de auténticos “valientes”, rodean a mujeres para acosarlas sexualmente, agredirlas físicamente, hacerles tocamientos e incluso violarlas.

Se define como el acoso colectivo, de tipo físico y sexual, en momentos y situaciones de grandes concentraciones para mostrar a las mujeres su superioridad física y sembrar el terror entre ellas para con ello hacerlas ver quiénes son los que “mandan”. Este debería ser un simple motivo de expulsión previo paso por la cárcel trabajando.

Por todo esto podemos preguntarnos, tal como leía recientemente en Libertad Digital: ¿Acabarán las mujeres europeas vistiendo como las saudíes?.

Se trata de una pregunta que parece que no podemos plantear pues con la llegada, o retorno como otros afirman, del islam ha dado lugar a la pérdida de las sagradas libertades occidentales bajo la amenaza de la violencia más cavernaria.

Geert Wilders y Machiel de Graaf miembros del Partido por la Libertad neerlandés lo tienen muy claro, no así los líderes de nuestra ultraizquierda financiados por estados islámicos a la vez que ofrecen como disculpa para su financiación que practican geopolítica (¿?), o que cabalgan las contradicciones (¿?)… ¡pandilla de sádicos y cínicos!

Esa cortina de humo del «enriquecimiento cultural» no es otra cosa que un empobrecimiento de nuestra consagrada Igualdad y nuestras Libertades, que por el contrario nos ha traído esa nueva palabra ya mencionada: taharrush, palabra que está siendo aplicada dentro del territorio europeo por ‘emigrantes’, invasores realmente, y refugiados islámicos sobre las mujeres europeas. Tras el taharrush de Colonia de aquella triste Nochevieja, muchas mujeres han comenzado a adquirir porras extensibles y espráis de pimienta ante tal sensación de impunidad y falta de protección.

Una “cultura” que tiene una palabra específica para definir los ataques de grupos de hombres a mujeres es incompatible con la democracia occidental a parte de un peligro para todas las mujeres. No digamos ya de una religión… si profesas una religión que te cambia para hacer el mal a los demás, lo mejor es que cambies de religión. El hecho de que exista una palabra para definir ese hecho es una prueba de que entre ellos es una práctica habitual, y nuestros políticos que al principio no ponían límite al número de refugiados a aceptar dentro de su cobardona política de «puertas abiertas» podrían y deberían saberlo, para eso tienen decenas de asesores que mantenemos con nuestros impuestos.

Entonces debemos formularnos una nueva pregunta, ¿esa aborrecible ‘costumbre’ se basa en alguna norma escrita?, parece increíble la pregunta, pero la respuesta lo es más… ¡sí!… la hay, y podemos afirmar que el mundo islámico se encuentra inmerso en la misoginia más brutal, si cabe gradación para el calificativo.

El corán establece explícitamente que una mujer solo vale lo que medio hombre46 (Suras 2: 228 y 2: 282, 4:11), que las mujeres son impuras (Sura 5:6) y además que un hombre puede tener relaciones sexuales con su esposa siempre que quiera (Sura 24:31). El corán afirma, incluso, que los hombres pueden tener esclavas sexuales (Sura 4:24), y que tienen el derecho de violar a las mujeres que hayan capturado (Sura 24:31).

Esto casa por completo con aquellos abominables hechos ocurridos en Colonia, cuando un grupo de jóvenes rodeadas y desesperadas acudieron al portero de un hotel, un croata, campeón del mundo de kick boxing y al que increpaban los jóvenes islámicos diciendo “no te metas que son nuestras”, por supuesto el caballero croata les zurró como a una estera.

En los hadices, que son descripciones de la vida de Mahoma, el ideal humano cuyo ejemplo deben seguir todos los fieles islámicos, se confirma que las mujeres son objetos sexuales, seres inferiores, como los perros y los monos, y que no hay nada de malo en la esclavitud sexual o en la violación de las prisioneras.

En la práctica del taharrush las mujeres son rodeadas por hombres organizados para abusar de ellas. La web egipcia Jadaliyya señala que igualmente este fenómeno se aplica también a las mujeres que llevan el velo. Las mujeres son víctimas por el mero hecho de serlo, y no porque hayan provocado a los hombres con su conducta o su ropa provocativa, lo cual tampoco disculpa ninguna violencia. Esta sórdida situación ocurre en las calles, en el transporte público, en los supermercados o durante grandes concentraciones o manifestaciones de protesta, como sucedió en El Cairo cuando en 2011, a la periodista de la televisión norteamericana Lara Logan le arrancaron la ropa y la «violó con las manos» un grupo de 200 hombres en la Plaza Tahrir de El Cairo. Dos años después, una joven holandesa fue víctima de taharrush en la misma plaza. Ahora, con la afluencia de migrantes del mundo islámico, el fenómeno también ha llegado a Europa.

Desde hace meses circulan por la red multitud de agresiones impunes a mujeres en toda Europa mientras que las autoridades han venido silenciándolo hasta la noche de fin de año en la que envalentonados una serie de grupos de musulmanes desbocados se lanzaron como hienas sobre mujeres indefensas creyéndose en su derecho de poder someter y violar a cualquier mujer a su alcance.

En Francia recordamos el caso Charlie Hebdo, cuando trágicamente, en enero de 2015, la sede del semanario sufrió un brutal atentado terrorista en el que fueron asesinados cinco de sus caricaturistas principales.

En Dinamarca el caricaturista Kurt Westergaard, autor del polémico dibujo del año 2005 (donde se mostraba al profeta con una bomba en el turbante), pasó el resto de su vida bajo estricta protección policial debido a constantes amenazas y un intento de asesinato en su propia casa.

En Túnez, en 2012, un ciudadano llamado Jabeur Mejri fue condenado a 7 años de cárcel solo por compartir este tipo de caricaturas en su cuenta de Facebook…

Ahora son miles de mujeres en Colonia y otras tantas ciudades europeas como Zúrich, Estocolmo, Malmoe y Viena, las que han sufrido ataques por atreverse a salir a la calle en libertad, término incompatible con el islam, pues el término en sí significa sumisión. Por eso la llegada del islam trae consigo la pérdida de las libertades occidentales bajo la amenaza de la violencia que de no cortarla de raíz irá a más hasta la completa sumisión de Occidente al islam, que es si objetivo final.

Fue lamentable oír a la alcaldesa de Colonia haciendo recomendaciones a las mujeres sobre recato en el vestir o advirtiendo a sus conciudadanas que se mantuvieran alejadas de desconocidos. En Viena, por su parte, el jefe de la Policía tuvo la ocurrencia de decir que lo mejor era, que a partir de ese momento, las mujeres no anduvieran solas por la calle, algo que aplican los integristas en los países donde viven, como en Arabia Saudí, donde no se permite a las mujeres pasear solas por la calle.

En Holanda, a las mujeres de algunas familias que acogían a solicitantes de asilo ya las habían avisado de que llevaran ropa «apropiada», incluso dentro de casa, nada de «vestidos de fiesta ni hombros desnudos», y de que se aseguraran de no quedarse nunca a solas en una habitación con un varón solicitante de asilo.

Resulta escandaloso culpabilizar a la mujer o dar orientaciones que coarten su libertad individual, se vistan como se vistan o tengan las costumbres que tengan, ello no da derecho a que se asalte su intimidad y su libertad. Es insultante y escandaloso que se hayan lanzado proclamas de aviso para que las mujeres europeas modifiquen su conducta porque gobiernos cobardes incapaces de ponerse de acuerdo y atacar el cubil de la fiera para acabar con ella lo antes posible, se han dedicado a invitar a miles de hombres peligrosos a nuestros países.

Hay que tener presente que cuando se permite un islam, que impide a su vez la erección de iglesias en sus territorios, también se importa y permite una cultura misógina propia de El Cairo, Damasco o Riad, lugares donde en su día hubo Cristianismo, y ahora en mayor o menor grado inexistente. Debemos tener muy presente que aparte de velos, burkas, mezquitas, los crímenes de honor y el terrorismo, ahora tenemos que el multiculturalismo nos ha enriquecido con la llegada del taharrush.

La solución no pasa porque nuestras esposas e hijas se mantengan alejadas de esos fanáticos y bárbaros, sino que los gobiernos europeos tienen la obligación de defendernos de esa lacra que ataca nuestra Libertad e Igualdad y acabar en origen con el problema en vez de permitir su importación, y hasta que eso no se lleve a cabo habrá que adoptar medidas individuales y familiares, pues permitir que salgan nuestras mujeres e hijas desarmadas es lanzarlas a la jungla. Lo que deben de hacer los gobiernos es acabar con el problema donde se ha producido para que todas esas personas regresen a su país y de momento mantener lejos de nuestras ciudades a los malnacidos a los que se ofreció amparo y se aprovecharon de ello.

Comentando con el investigador sevillano Carlos Fernández-Andrade, coincidimos en que en los siglos XVI y XVII la piratería lanzada desde zonas de dominio islámico vino a ser una amenaza constante para los cristianos peninsulares que vivían en las costas, sobre todo las del Mediterráneo, que eran asoladas reiteradamente por los piratas berberiscos que incluso se aventuraron en el Atlántico llegando a Islandia.

Esa situación en nuestras costas coadyuvó finalmente a la expulsión de los moriscos en 1609, que estaban siendo apoyados y presionados desde el Imperio Turco para levantarse frente a la Monarquía Católica. No hablemos ya de la invasión islámica y de la Reconquista hispánica. El islam en definitiva es una religión que propugna la lucha contra los infieles, la yihad, de manera persistente y constante desde las primeras campañas proféticas y de los Califas Ortodoxos, durante el siglo VII, bajo el liderazgo de Mahoma y sus sucesores inmediatos, cuando se unificó la península arábiga, erradicando de allí el Cristianismo y la dinastía árabe cristiana de los Gasánidas un reino aliado del Imperio bizantino que gobernó regiones del desierto de Siria y los límites norteños de Arabia desde el año 250 d. C. hasta el siglo VII, y así dieron inicio las campañas de expansión frente a los imperios bizantino y sasánida. Tema que traté en mi artículo sobre la actualidad y pasado de Siria en 2024.

El objetivo de todas esas campañas, era claro, arrebatar mejores tierras al que las tiene, y alcanzar con ello un beneficio económico a través de la piratería, el saqueo y la esclavitud, una constante en la Historia de la Humanidad. Por tal motivo se generó un hostigamiento reiterado sobre las costas mediterráneas durante la Edad Media, y la Edad Moderna y podemos hacer un breve recordatorio.

Felipe II, durante casi todo su reinado, tuvo quejas reiteradas de sus vasallos por el peligro que suponía vivir en las costas españolas, a causa de los continuos ataques de la piratería berberisca, de entre los que Morato Arraez destaca por ser uno de los más conocidos. Hacían cautivos y se los llevaban como esclavos y efectuaban razias especialmente para tomar niños a los que convertían en soldados de sus tropas de asalto.

De ahí las construcciones de las torres vigías, o almenaras, que siembran toda la costa mediterránea española, desde la costa Atlántica de Andalucía hasta Cataluña, para frenar o prevenir tales incursiones. En lo que se refiere a los siglos XV a XVII y los enfrentamientos con los musulmanes en el Mediterráneo podemos afirmar que no fueron pocos, tenemos un sinfín de ejemplos. La Batalla de Lepanto condujo a una paz con los turcos que se prolongó en el tiempo, con sus altibajos, durante varias décadas.

Cervantes trató este tema en varias obras suyas, incluso en los cuentos de El Quijote, donde constan datos sobre la actuación enemiga basada en secuestros y esclavización de los cautivo, La Gran Sultana es uno de ellos.

Podemos concluir sin temor a equivocarnos que durante los siglos XVI y XVII hubo más europeos esclavizados por los musulmanes que esclavos afroamericanos fueron enviados a América. Debemos levantar la cabeza y saber defender nuestros principios de libertad e igualdad basados en nuestra cultura europea de origen judeo-cristiana y romana.

José Crespo

José Antonio Crespo-Francés. Soldado de Infantería Española, Doctor en Artes y Humanidades. Enamorado de Aranjuez la ciudad donde vivo, Colaborador en radio y publicaciones electrónicas, autor de trabajos históricos dedicados al Servicio Militar y Valores, y a personajes en concreto como Juan de Oñate, Vázquez de Coronado, Blas de Lezo o Pedro Menéndez de Avilés y en general a Españoles Olvidados en Norteamérica y Españoles Olvidados del Pacífico. Rechazo la denominación de experto, prefiero las de "enamorado de" o "apasionado por". Si Vis Pacem Para Bellum

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