
«Pedro Sánchez está provocando un estallido social de incalculables consecuencias, no tardando empezaremos a contar víctimas mortales»
Gran carrera política la de Pedro Sánchez, de fabricar un historial a su medida repleto de embustes, a rellenarlo con sustantivos tan elegantes como corrupción, prevaricación, usurpación de cargos, prostitución, saqueo indiscriminado, doble contabilidad, contrabando de joyas, tráfico de influencias, creación de cloacas, alta traición a la patria, etc. Una lista de miserias tan larga, como la bocaza de su administrador único, él.
Mientras tanto en Ceuta, la libertad de las mujeres es continuamente violada en todos los sentidos, el regreso de los niños a la escuela es vigilado por militares desarmados, las calles siguen ocupadas por sicarios y delincuentes enviados por Rabat, y el olor a heces y orines preside la cotidianidad de los ciudadanos ceutíes. Ante esta ignominia el déspota está entusiasmado, por fin un plan le ha salido bien, la felicitación de su amo, el sultán, le ha llenado de gozo, y satisfacción. ¡Qué grande eres Pedro!
Mientras en su pocilga habitual se somete a la enésima felación, el sátrapa nos demuestra que puede gobernar desde los platós, e incluso desde las cloacas amigas. Próximamente aparecerá en la Séptica, otro inodoro pagado por los imbéciles que pagamos impuestos.
La novedad que nos ha traído el sátrapa de Ferraz era la esperada, su afán enfermizo de volver a la casilla de salida del 36, lo que sea con tal de salvar su apergaminado y corrompido pellejo. Este incapaz, e impenitente guerracivilista, se arroga la capacidad de decidir él solito, sobre lo que tiene que ser la democracia española y quiénes tienen la capacidad de gobernar España. Robar la capacidad decisoria a la ciudadanía, es su único objetivo, lo demás que más le da.
Anuncia sus apetencias de traer de vuelta la república, el mismo régimen criminal que tan terroríficamente administraron sus antecesores. Intuyo que hasta estaría dispuesto a presidir alguna checa, o mil, donde hasta podría ordenar quién iría, y en qué orden, a la tapia más cercana. Incluso hasta se pondría al frente de algún pelotón de ejecución, o mil, ejerciendo la potestad de ser él en persona quién asestase el tiro de gracia a destacados miembros de la cautiva y desarmada oposición. Asesores para ello no le faltan, voluntarios y verdugos tampoco, la banda criminal ETA con Otegui como asesor principal, le harían el trabajo.
Pedro Sánchez ha entregado una provincia española, Ceuta, al sátrapa marroquí.
Pedro Sánchez acaba de decir que Ceuta deberá acostumbrarse a su actual infierno, lo cual significa que pondrá su máximo empeño en expulsar a los ceutíes hasta no dejar uno solo en sus casas, favoreciendo más invasiones.
Pedro Sánchez está provocando un estallido social de incalculables consecuencias, no tardando empezaremos a contar víctimas mortales.
Pedro Sánchez, en perfecta comandita con su socio marroquí aprovechará la coyuntura y decretará el estado de alarma, o de sitio, pero no para echar al invasor, sino para mantener al pueblo español encerrado en sus casas. A este grado de podredumbre ha llegado este farsante.
Sospecho que el Rey ha tomado nota, y con él la ciudadanía que no está dispuesta a poner sus nucas para que los sicarios sanchistas ejerciten su puntería. Somos legión los que estaremos esperando a que la nueva Brigada del Amanecer llame a nuestras puertas de madrugada, que no se preocupen, los estaremos esperando.
Todo por culpa de un ser corrompido hasta la náusea. Si odiar a Pedro Sánchez fuese delito, el que suscribe, yo, debería ser condenado a cadena perpetua.
Seguirá.
¡VIVA LA LIBERTAD!
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

