Por qué tenemos que pagar todos las fiestas de la extrema izquierda: Ande están, no se ven, los culitos del PP
¿Por qué tenemos que pagar todos las fiestas de la extrema izquierda?

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Por qué tenemos que pagar todos las fiestas de la extrema izquierda: Ande están, no se ven, los culitos del PP

Los politiquillos, a lo suyo sobre todo los de izquierda manipulando la calle, la gente, los colectivos de mujeres, los colectivos homosexuales y alguno más por ejemplo en las Apas o Ampas

La derecha no aprende, paga el fiestón gay en Madrid, pese a estar vetada su asistencia: ¿Les pagastes los condones

La vengativa izquierda no reconoce su derrota en Madrid y activa sus liberados para escraches al alcalde , piquetes informativos a la entrada del centro

Quieren algunos dirigentes, no ya políticos sino manipuladores de masas, dirigir la forma de pensar de los individuos. Dicen diversidad para unifiormar la mente de los individuos

Resulta imprescindible recordar a la escritora sueca Astrid Lindgrem en estos días de la liberación fiscal en un año repleto de informaciones sobre impuestos y el IPC

Se reactivan las multas en el centro de Madrid gracias a Podemos y PSOE: Un juzgado paraliza cautelarmente la moratoria de multas en el centro de Madrid

Los votos deben ser valorados como se merecen, incluidos los de VOX, Unidas Podemos y aquellos que se quieren suicidar

En esta piscina de la Alianza de las Civilizaciones el burkini ha convertido la convivencia en la Alianza de las Susceptibilidades

Lo peor, la derecha no aprende: Podemos difunde pegatinas y pintadas con el lema Alemida Carapolla

las vecinas de casoplón disfrutan del comunismo un mogollón: Para mí que Errejón es un pijo

En verdad, en verdad os digo que la Democracia Esa prefiere estas edificantes imágenes, en SUS calles de ELLOS, y a ser posible, en horario infantil, a Tías Buenas pintadas en Vehículos Industriales, encima Diésel

La cocina de Tezanos amplía la victoria del PSOE de cara a unas futuras elecciones: La banca siempre gana

En Europa ha sorprendido la ambición de Sánchez, el adalid de la La izquierda hedonista y vacacional, por intentar imponer socialistas tras ganar las elecciones los conservadores