«Zapatero y Sánchez en virtud de lo acontecido, parece que compadrean a buen ritmo con Nicolás Maduro y su narcodictadura».
Conversaciones en el andamio: + Autocracia, partido a partido. Por Francisco Gómez Valencia

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«Zapatero y Sánchez en virtud de lo acontecido, parece que compadrean a buen ritmo con Nicolás Maduro y su narcodictadura».

«Falconeti el escapista no puede salir a la calle en España por temor al abucheo creciente, y de ahí su escapismo permanente».

«Frente a la figura del Rey, símbolo y árbitro más o menos cuestionado nos encontramos con un personaje que preside un gobierno que no gobierna».

«Se entiende como ‘toma pacífica’ la llegada diaria a las islas de numerosas barcazas con una media de 400 a 600 musulmanes».

«Alguna vez leí, cuando hay un logro, detente, agradece, celébralo un poco, y al día siguiente sigue como si comenzaras».

«España no está para juegos de niños, España está para ser rescatada de las manos de un Pedro Sánchez, que se sustenta en herederos de terroristas, golpistas e independentistas».

«Un virus que nos inyectan lentamente para que lo empecemos a normalizar pero que terminará destruyendo nuestra civilización».

La libertad no es la capacidad de elegir entre opciones preexistentes, sino la posibilidad de crear nuevas opciones” (Hannah Arendt).

«Utilizar la palabra contubernio en relación con nuestro desgobierno Frankenstein no deja de ser una redundancia constante».

«De semejante basura humana se rodean siempre todos los dictadores desde el primer día en que vislumbran lograr pisotear al pueblo que les vio nacer».

«Ante la sumisión trufada de catalán Producciones Moncloa ya ha creado el término “solidaridad”, que oiremos en breve repetir por todo el grupo de corifeos sanchistas».

Menudo pardillo el Illa que dice que Cataluña es una nación y España un espacio público compartido y miradle como levita.

«Estamos viviendo un Estado de vergüenza que, de ignominia en ignominia, se acerca a su autodestrucción como tal».

«Hemos hecho un ridículo internacional. Nos hemos cargado la credibilidad de nuestras fuerzas del orden. Hemos puesto en ridículo a la Justicia española. ¿Y qué?».