El continuo ataque a las verdades más elementales exige una revisión profunda, un acto de contrición que examine los movimientos erráticos, los pasos perdidos, dados con una venda en los ojos o sin ella.
«Así empieza lo malo». Por Teresita Ávila

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El continuo ataque a las verdades más elementales exige una revisión profunda, un acto de contrición que examine los movimientos erráticos, los pasos perdidos, dados con una venda en los ojos o sin ella.

Cabría preguntarse si asistimos a los últimos días de España como nación. Quizá pueda parecer alarmista o exagerado pero lo comprenderemos si leemos a Joseph Stove

El Reino de Navarra en su unión con el resto de España tuvo un trato de acto entre iguales manteniendo ambos reinos por separado sus fueros, leyes, reglamentos, usos, costumbres, franquezas y libertades

Dedicado a los 180 000 españoles nativos que tuvieron que exiliarse por razones políticas de su tierra vasca entre los años 1977 y 2022… en “democracia”.

Los navarros con cierta cultura y conocimiento de causa se sientan ajenos al invento de Euskadi o Euskal Herria, que trata no solo de absorberlos sino también de adoctrinarlos mediante el control lingüístico y la dictadura educativa

La España contemporánea conoce de sobra lo que ha significado para la ciudadanía la existencia de un movimiento mafioso y criminal, como ETA.

Consideramos la enfermedad y la muerte como algo ajeno al indeleble signo de nuestra propia temporalidad.

No puedo dejar de imaginarme a una María Durán colegial haciendo burlas, pongamos que sacando la lengua en clase y de sus casillas a don Federico.

Los Costus como vemos en este cuadro de los sueños olvidados además de pintores fueron poetas de la existencia e iluminadores de lo cotidiano.

En la novela de Atwood las relaciones auténticas, de amistad, han desaparecido bajo un estado de vigilancia constante del que es difícil hallar salida, donde cualquiera puede traicionar o delatar.

Dan mucho miedo aquéllos que saben lo que piensa el pueblo, lo que es el interés general y el bien común.

Si la normativa vigente se lo permite, ya tienen ustedes otro interesante sitio para su próxima visita a la Villa y Corte que yo he llamado ayupiso.

En tiempos pasados, la ignorancia de modales y buena educación fue un motivo de rechazo social. En la actualidad es justo lo contrario.

Ayer hablé con la muerte. Ahora que soy consciente de la realidad, de que camino hacia ella de manera inexorable, como todos aquellos que pisan este planeta.