«Viento del Este, Viento del Oeste». Por Teresita Ávila

Está bien que no se crea en los dioses cuando nada turba nuestro espíritu; pero cuando el dolor cae en una casa, ¿a quién recurrir?
Pearl S. Buck, Viento del Este, viento del Oeste
Viento del Este, Viento del Oeste

«Tras las cortinas de la diplomacia, las cortesías mutuas, las alianzas y los brindis, asoman los rencores, viejos como el mundo»

¿Regresará el optimismo a nuestras vidas? ¿Se ha ocultado y permanece en modo incógnito o solo se nos ha escamoteado a los ‘preocupaditos’, a los que habitamos esas regiones en penumbra? Siempre digo que nací optimista y que me perdí por algún vericueto insospechado. Qué difícil se está haciendo recuperar el camino de vuelta. La vida cotidiana aún constituye el refugio, la tierra firme, sobre el que reposar y sentirse en paz. Y esa sensación, optimista —a pesar de las intentonas incesantes que dislocan el espíritu— es mucho más común que el ruido y la furia que enturbian el ambiente. Deseamos que los malos vientos pasen de largo. Y que el viento de la desgracia [1] no se cebe con ninguna joven y cándida Eréndira, quien podrá soñar una existencia pacífica, sin tener que pagar una deuda por ello. Hay, sin embargo, un quejido extraño que se filtra por las rendijas. Y un rumor creciente, perturbador, nos agita el ánimo al ponerle atención. Chocan las palabras que fueron apenas murmullos, primero, y poco a poco han ido escalando hasta alcanzar indisimulados niveles de tensión, rugientes como el mistral. Peligrosas, como la galerna.

Shakespeare lo dijo a través de Próspero, el personaje de La tempestadWe are such stuff as dreams are made on, and our little life is rounded with a sleep. (Traducido con frecuencia de este modo: «Somos la materia de la que están hechos los sueños»). Una hipnosis colectiva ha atrapado el subconsciente y derivado en pesadilla, y ha convertido las buenas intenciones, las palabras, en conjuros nefastos. Apenas se sostienen en pie los argumentos que invocan una cosa y resultan en su contraria. Continúa esta Europa errática en su perseverancia por alimentar desencuentros [2], por apelar, desde el púlpito de Bruselas, a una serie de ‘valores’ en los que apenas cree ni practica —como un mal cristiano que solo acude a la iglesia en contadas ocasiones—. Le resta valor nutritivo a la tradición, la familia, la paz, el trabajo, la naturaleza, el dinero, la libertad de expresión, la información, la movilidad, la salud… A tantas cosas ya, volteadas a conveniencia, tergiversadas e insostenibles, como si tuviera la intención expresa de cavar su propia fosa, palada a palada, mientras escenifica la bravura en Normandía (Aux armes, citoyens! Formez vos bataillons! Marchons, marchons! Qu’un sang impur… Abreuve nos sillons!).

Allí donde el dragón simula una siesta apacible, conviven los avances y el control de una excesiva modernidad [3] que no ha desdibujado las tradiciones. Al menos, en apariencia. El soft power exige un sabio manejo de las bridas. Un tirón demasiado brusco provocaría una reacción indeseada. Por ello, ese ajuste mínimo ha de ejecutarse a la perfección. La doma consiste en el sometimiento de la voluntad, en el perfeccionamiento de una técnica que resulta eficiente y estética. Y el poder ha abandonado sus maneras hostiles en ciertos lugares del mapa. En otros, sin focos que le estorben, aún se emplea a fondo con crueldades innecesarias.

Tras las cortinas de la diplomacia, las cortesías mutuas, las alianzas y los brindis, asoman los rencores, viejos como el mundo. Detrás de las caras amables se esconden los cuchillos afilados dispuestos a sajar profundamente y a causar heridas mortales. Otras armas invisibles apuntan a los propios sospechosos desde dentro. ¿Quién es quién? ¡Averígüelo Vargas! El nombre de la agencia más poderosa infiltrada en occidente se conoce como Guoanbu, la gran herramienta China de espionaje para cambiar el Orden Mundial:

«Hasta hace poco, los servicios secretos occidentales no habían advertido sobre la amenaza que el gigante asiático supone para Europa y Estados Unidos. Ahora agencias como la CIA, la DGSE y el M16 consideran que el Guoanbu constituye la mayor amenaza en injerencia extranjera para Occidente. “Hay decenas de miles de militares chinos trabajando en ese campo”, asegura el que fuera subdirector de la DGSE, entre 2006 y 2014, Bernard Barbier».

No ofrece duda la vigencia del artículo escrito en 2022 por Iain Davis, un destacado periodista independiente de investigación, que tituló Técnica: El Sistema Operativo para el Nuevo Orden Internacional basado en reglas (IRBO), y que fue anteriormente reseñado en una publicación mía en el mes de septiembre de 2023 («Cumbres borrascosas»).

«El nuevo IRBO no tiene nada que ver con los principios democráticos representativos. Está totalmente alejada de conceptos como la libertad de palabra y de expresión, la responsabilidad democrática, la libertad de prensa, la libertad de deambular y evita todos los derechos inalienables».

Tampoco se puede negar la existencia de una hoja de ruta perfectamente diseñada, calculada al milímetro, visible y expuesta al criterio de quien se aproxime, tal como se ofrece la mercancía en un escaparate. Y no es cosa de ideologías políticas en exclusiva, llámense de izquierdas ni derechas, de liberalismos, comunismos o fascismos:

«Es habitual que los presuntos dirigentes de la IRBO practicaran un doble rasero. Guerras ilegales, prolongadas campañas terroristas contra sus propias poblaciones, apoyo a insurgencias terroristas extranjeras, crueles sanciones económicas e implicación en operaciones internacionales de contrabando de estupefacientes tipifican las actividades de los estados-nación que reclaman la propiedad de la IRBO».

Para que funcione este ordenamiento, solo hay que observar la manera en la que son capaces de ponerse de acuerdo, eso sí, teniendo muy en cuenta la estrategia más adecuada. Así, la Unión Europea ha hecho sonar las alarmas al aprobar «la  Ley Europea de Libertad de Medios de Comunicación , que entró en vigor el 7 de mayo de 2024. Las nuevas normas se aplicarán plenamente a partir del 8 de agosto de 2025

Esta ley está basada en un conjunto de reglas (en conformidad con ese Nuevo Orden Internacional) que pretenden varias cosas. En su enumeración, pueden leerse las que destaco a continuación: la protección de la independencia editorial y de las fuentes periodísticas, el funcionamiento independiente de los medios de comunicación de servicio público, la mejora de la transparencia de la propiedad de dichos medios, la protección ante la eliminación injustificada de contenidos en línea, y otras más.

Y lo más interesante de todo es que, para velar por su aplicación

«Se creará una nueva Junta Europea independiente para los Servicios de Medios de Comunicación, compuesta por representantes de las autoridades u organismos nacionales de medios de comunicación y asistida por una secretaría de la Comisión, que comenzará a funcionar en febrero de 2025». 

¿Y no es casualidad que Pedro Sánchez haya anunciado ahora que, «antes de finalizar julio, presentará el paquete de medidas para la regeneración democrática, que había propuesto tras amenazar con renunciar en abril?» (España: Sánchez avanza «paquete de calidad democrática»). Aparte de lo que respecta a la libertad de prensa, el objetivo enfoca explícitamente a la reforma de la Justicia (DW.comPedro Sánchez apuntaría a reforma de la Justicia en España). En consecuencia, las reacciones no se han hecho esperar (europa pressThe ObjectiveCOPE) ante el aviso de la cercana puesta en marcha del rodillo, la apisonadora con la que el autócrata pretende reducir a polvo la escasa libertad que disfrutamos desde que en 2020 definió su estilo. Y se lo consintieron. Todos. Sigue en pie el resistente de manual que mantiene su gobierno a decretazo limpio, y al que no han conseguido tumbar sendas sentencias del Tribunal Constitucional sobre los dos Estados de Alarma ilegales (ABC). Estos hechos, y otros posteriores —como las numerosas contradicciones [4] en las que ha incurrido el PSOE—, hubieran bastado para apartarlo del poder.

La importancia del momento exige el abandono de la ingenuidad. Y apreciar —en toda su extensión— la complejidad del escenario y sus muchos actores en todo el mundo. Sin distracciones. El telón ha caído. Y la obra, la tragedia, no merece ni el respeto ni el aplauso del público.

 

NOTAS_____

[1] El bellísimo cuento del Nobel Gabriel García MárquezLa increíble y triste historia de la Cándida Eréndira y su abuela desalmada, comienza así. Invito a los lectores de La Paseata a que lo lean:

Eréndira estaba bañando a la abuela cuando empezó el viento de su desgracia. La enorme mansión de argamasa lunar, extraviada en la soledad del desierto, se estremeció hasta los estribos con la primera embestida. Pero Eréndira y la abuela estaban hechas a los riesgos de aquella naturaleza desatinada, y apenas si notaron el calibre del viento en el baño adornado de pavorreales repetidos y mosaicos pueriles de termas romanas.

https://ciudadseva.com/texto/la-increible-y-triste-historia-de-la-candida-erendira-y-su-abuela-desalmada/

 

[2] G7 anuncia préstamo a Ucrania por USD 50.000 millones

https://www.dw.com/es/g7-reafirma-apoyo-a-ucrania-con-pr%C3%A9stamo-de-usd-50000-millones/a-69357317

 

[3] En España, los servidores de la Agenda 2030 llevan su programa como un reloj suizo. O como un cohete. Leído en La Gaceta de la Iberosfera (11 de junio de 2024) La alcaldesa socialista de Alcorcón organiza un cuentacuentos con travestis para niños de tres años:

https://gaceta.es/espana/la-alcaldesa-socialista-de-alcorcon-organiza-un-cuentacuentos-con-travestis-para-ninos-de-tres-anos-20240611-1702/

 

[4] La hemeroteca, mientras no desaparezca, no miente:

Teresita A.

Mi nombre tiene una historia detrás. La culpa no fue del cha-cha-chá -como cantaba Jaime Urrutia- sino de un "accidente burocrático". Nací en Logroño y pasé mi adolescencia en un lugar de cuyo nombre siempre me acordaré. Mis banderas son el humor cervantino y la retranca de Miguel Delibes -a quien tuve el honor de conocer, ya que soy autora de un libro cuya fuente exclusiva es su obra: Fórmulas de tratamiento en la narrativa de Miguel Delibes-. Las vocaciones -al contrario que las casualidades- existen y se persiguen, como los sueños. Y los míos siempre tuvieron en el foco darle a la tecla y escribir. Además, ejerzo como profesora en un instituto vallisoletano.

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