De un derecho retorcido a una obligación ineludible. Cuando se incumple la ley…

Pues sí, entre estos dos conceptos, derecho y obligación -en teoría, no incompatibles, pero en este caso bastante antagónicos-, parece estar la acuciante situación que se está dibujando en la España de hoy desde hace bastantes años y que se torna especialmente preocupante desde que, hace ya casi tres, el entonces “molt honorable” -más bien muy despreciable y bastante miserable- Arturo Mas, se sacó de la manga esa especie de “referéndum” de cartón que, con “mezquindad y alevosía”, organizó de forma unilateral el pasado 9 de Noviembre de 2014 en Cataluña para ejercer el supuesto “derecho a decidir” que esa parte de catalanes separatistas -lamentablemente, más numerosa cada día – demanda, ante la pasividad de los diferentes gobiernos, socialistas y populares, reacios a cumplir las leyes que los respaldan -estos últimos-, cuando no, apoyándose interesadamente -unos y otros- en el nacionalismo, para conseguir consolidar lo que las urnas no le dieron con claridad.

Y el culpable es el comodín … ¡Qué malos son los del PP¡ y ¡Qué mala es la derecha¡

¿Por donde llegará la siguiente inundación mediática y partidista de mierda diarreica? Eso no se sabe, pero seguro que llegará, ya nos han acostumbrado tanto a ellas que ya ni nos tapamos la nariz. La mayor parte son falsas y las que no, luego solo apestan un poquito, pero el ventilador las hace aparatosas. Hay gente a la que le gusta, son los COPROFÍLICOS. A estos últimos los podemos encontrar en la filas de los partidos de ultra izquierda y porque no también de izquierda. En los partidos separatistas y en casi todos los que debieran ser ilegalizados, como ya sentenció el Tribunal Constitucional, por apología del terrorismo.

De los chivatos en la Cuba castrista, la miseria comunista de la abuela Carmena y la genial Alicia Alonso

Secuelas del Socialismo del Siglo XX aplicado en #Cuba por 56 años. Foto de Yusnaby Pértez
Secuelas del Socialismo del Siglo XX aplicado en Cuba castrista por 56 años. Foto de Yusnaby Pérez

 

Durante veintitantos años he estado volando a Cuba, en donde hice amigos que, como dice una canción «hartos de ya estar hartos», necesitaban contarnos como era su día a día a mí y a otros compañeros de la tripulación, de los que estaban convencidos no íbamos a denunciarles ante las autoridades castristas. Así, me hicieron partícipe, en no pocas ocasiones, de la realidad comunista en Cuba.

 

El otro día, al escuchar la pretensión de la alcaldesa de Madrid de instaurar la figura de un supuesto «supervisor de distrito», o algo similar, me vino muy vivamente a la cabeza una inolvidable experiencia personal en La Habana.

 

En Cuba están plenamente vigentes los Comités de Defensa de la Revolución (los CDR). Los hay de distrito, de barriada, y de edificio. Son los encargados de comunicar a la policía todo lo que ocurre en su zona de control: con quien te reúnes; de qué habla la gente; si te visita algún extranjero, qué cosas te cuenta, si te llevan algún regalo, etc. Para estos comisarios políticos (soviets) NO se pueden mantener las puertas de una casa cerradas.

 

Alicia Alonso
La genial Alicia Alonso, la fundadora del Conservatorio de Música de La Habana en su casa de Cuba castrista

 

En cierta ocasión, a través de la gran bailarina, Alicia Alonso, con la que había coincidido en varias ocasiones en el mismo vuelo a Cuba, fui invitada, junto a tres compañeros más a visitar, en su casa, a la que había sido la fundadora del Conservatorio de Música de La Habana; una gran señora, a la que nunca podré olvidar.

 

Aquello, ni era una casa ni nada habitable. Era una gran estancia desnuda, de paredes muy sucias, sin un solo cuadro, sin cristales en la mayoría de las ventanas, sin un sólo mueble salvo cuatro sillas desvencijadas, con lo que alguno de nosotros hubo de permanecer de pie, y un gran piano solitario en el centro de la sala que proclamaba el esplendor que algún día, ya lejano, lució.

 

No viene, hoy, al caso relatar la heroica historia de la Señora que salvó aquel piano de la expropiación el mismo día que vaciaron, sin piedad, todos los muebles y utensilios de su casa. La gran señora que era la anfitriona se lamentaba, con lágrimas en los ojos, por no tener ni un triste refresco con que obsequiarnos. A todas éstas, se presenta en nuestra amistosa reunión un individuo, que ni saludó, pero exigió que algún vecino le trajera una silla.

 

Rihana recrea el esplendor perdido en la comunsta La Habana
Rihana recrea el esplendor perdido en La Habana de Cuba castrista

 

Se sentó a unos metros de nosotros a escuchar lo que hablábamos. Ante mi sorpresa, pregunté a la hija de la anfitriona que estaba de pie a mi lado, Marta Egusquiza, quién era este «señor».

 

Antes de que pudiera contestarme, le tomó la palabra su madre, y , sin el menor temor y con evidente desprecio hacia el recién llegado, me contestó: es el CDR, explicándome, a continuación, cómo era el funcionamiento de ese sistema soviético (que no chavista) de control de la ciudadanía. El intruso permaneció impasible, como si fuera de escayola. Al ver, ella, mi cara de preocupación por su valentía, nos dijo bien alto: No te preocupes por mí, ya soy muy vieja; ya no tienen nada que quitarme; no sólo me han vaciado la casa, me han vaciado la vida.

 

Así que ya sabéis por donde van los tiros de la Señora Carmena, que, entre ocurrencia y ocurrencia, nos impone una de estas.

 

Calentitos en la mesa de camilla los políticos bordan sus prebendas

Alucino todavía con el vídeo en el que algunos militantes socialistas piden perdón a los españoles porque olvidan, en su confesión interesada, recordar alguna frase de su «bien amado» alquimista social, como por ejemplo que «España juega en la Champions League de la Economía». Pero sobre todo porque estos militantes de base y protagonistas del ascenso de Sánchez me hacen valorar la esencia de la política patria en la que sus profesionales titulares, ya sean del PP, del PSOE, de PODEMOS, Ciudadanos o del PNV, parece como si cada día, y en esencia, sueñan con el gol de la jugada perfecta