Cicerón nos dibujó el patrón de un traje a medida para nuestro presidente viajero, dispuesto a acabar con la democracia, la monarquía y con España.
La necesidad de los clásicos. Por José Crespo

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Cicerón nos dibujó el patrón de un traje a medida para nuestro presidente viajero, dispuesto a acabar con la democracia, la monarquía y con España.

«Como buen ignorante, se recrea en su suerte demostrando que no sabe lo que dice ni le preocupa lo más mínimo, ya que sabe que habla para una masa de borregos».

«Yo soy partidario del cese, afirma categórico este político de otros tiempos, de la mayoría absoluta de los 202 escaños, cuando el que se movía no salía en la foto».

«A estas alturas de la película y del enfrentamiento institucional hay que destacar como el PSOE fue otra vez arrinconado, olvidado, e ignorado por el pueblo de Madrid».

Comienzo el sábado con una obra titulada Después de la tormenta de un pintor español, Modesto Trigo Trigo.

«Cuando un tornillo gira pero no aprieta, puede indicar varios problemas, como una rosca desgastada o un tornillo que se ha pasado de rosca».

«¿Os animáis a buscar las siete diferencias? Vamos, que aquí no os cobramos aunque os tiréis una eternidad».

«No faltan voces entre los musulmanes que afirman que Europa es fruto maduro para el Islam. Es normal sentirse amenazados».

«Hoy hace 88 años de un lejano 1 de mayo de 1937, a las 15.30 horas de la tarde, sucumbió la defensa del Santuario de la Virgen de la Cabeza».

«¿Qué celebramos hoy, estimados amigos y seguidores? ¿Cómo los españoles somos más pobres? ¿La desaparición de las clases medias?»

Elegimos listas cerradas sin rostro ni mérito, obedientes al líder de turno y no al pueblo. Este sistema fabrica políticos mediocres, fieles a su partido y ajenos a nuestros intereses. ¿Votamos democracia o sumisión disfrazada?

Hoy Jueves, día internacional del trabajador y siendo festivo, el trabajo sigue rodando abrimos La Paseata con «El visitante».

Mentiras y más mentiras que nos llevan al desastre por haber relegado a los expertos a un segundo escalafón, por debajo de los tiranos.

«Los gilivoltios disfrutan del despiporre sanchista admirando a su ídolo como vulgares argonautas sin prestar atención a los verdaderos expertos».