«Creo que alguien debería advertir a Sánchez de que no se puede decir una cosa y su contraria en el mismo discurso».
No se puede decir una cosa y su contraria en el mismo discurso. Por Anna Castells

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«Creo que alguien debería advertir a Sánchez de que no se puede decir una cosa y su contraria en el mismo discurso».

«Cómo el bipartidismo convirtió la Constitución en un juego de egos y enriquecimiento: Entre PresiMientes y ListasDeListos, la democracia convertida en dictadura de partidos».

«Efectivamente el Gobierno está literalmente acabado (que no agotado) y los dos partidos que lo forman en comandita, o sea en coalición, también».

«Este tramposo prosigue con su plan de prostitución y control de las instituciones españolas. Ante la corrupción Zotal y lanzallamas… sorry» .

«Tengo la sensación de que todo, absolutamente todo, está sometido a un pensamiento fluctuante y de baratillo. Da la sensación de que hay algo vacío debajo de nuestra base»

«La desigualdad no es fruto del azar, sino de un sistema diseñado para perpetuar sus intereses, a costa de quienes sostienen el país con su trabajo y sacrificio».

«Está claro que ladrones los hay en cualquier parte del mundo, pero aquí en España robar y las malas artes están a la orden del día».

«Koldo no ponía la mano en el fuego por él, como no lo hacía tampoco por Begoña Gómez, Francina Armengol, Grande Marlasca y alguno más».

«La percepción de la corrupción en España desde Europa es que, por supuesto, ha empeorado en los últimos años, con España cayendo posiciones en el ranking global».

«El Poder Judicial pone límites a la Panda de la Casta, aunque el sanchismo no quiera ser cesado y clama contra la Ley».

«Puede que para algunos pueda colar porque tienen poca materia gris en el interior del caletre, pero desde el gobierno no hacen más que tomarnos el pelo».

«Me van a permitir que no entre ahora en mucho detalle, pero como sabrán ustedes el presidente ha suspendido la inauguración del Centro de la Memoria de Cuelgamuros y en breve se dirigirá al país».

«Los políticos de la izquierda española parecen sacados de un tebeo y por ello pensaron que, si ahora ocupamos el poder, lo que hay que hacer es robar».

«Cómo los profesionales del poder se eternizan en nuestras vidas, mientras el pueblo pierde su democracia».