
«Está claro que ladrones los hay en cualquier parte del mundo, pero aquí en España robar y las malas artes están a la orden del día»
No es que no quiera pronunciarme acerca de los últimos acontecimientos que han ocurrido en España. Que, a todos, creo nos enseñaron, cuando éramos pequeños, que no se puede robar. Pero al parecer aquí en España, la gente en general oye poco, o escucha muy poco; vaya que son dos asuntos que afectan al oído. También se debe, por supuesto, a la falta de afición a la lectura. Si todo esto estuviera claro es posible que todo político, sindicalista, trabajador manual, intelectual o alto cargo, se comportara de manera diferente. Así, las cosas serían muy distintas.
Está claro que ladrones los hay en cualquier parte del mundo, pero aquí, Pirineos para abajo, que debe ser efectivamente donde empieza África, estas malas artes están a la orden del día. Parece que muchos españoles creen que para hacer dinero hay que robar. No digo yo que, en algunos casos esto no haya sido así, como por ejemplo con el estraperlo, durante la guerra civil y la postguerra, pero puedo y quiero afirmar y pensar, que no en la mayoría de los casos. Hay pequeñas fortunitas que se han conseguido trabajando honradamente y ahorrando. Probablemente no hayan sido “pelotazos impactantes”, pero no tienen por qué serlo.
Hay mucha gente que, con sus sueldos, privándose de caprichos innecesarios como es ir a comer o cenar todos los fines de semana, no acudiendo al cine o espectáculos cada mes o los sábados y domingos, ha conseguido reunir unos capitales que les han permitido, si no de manera espectacular, si pausadamente, obtener unos ahorros suficientes para llevar una vida bastante desahogada. Lo que está claro y escama, como en la Venganza de Don Mendo, es que no a todos nos llega el titulo o riqueza de una alta cama no, la mayoría debemos sudarlo trabajando y poco a poco ahorrando.
Lo curioso es que, en la actualidad, muchos jóvenes lo creen así, que para ganar dinero hay que dar pelotazos o robar o no se consigue nunca. Pero la verdad es que, aunque esto no sea falso en algunas excepciones si lo es generalizando. La mayor parte de la gente ha pasado años trabajando, para dejarles a sus hijos un incipiente capital, que estos han ido cuidando y reinvirtiendo o ahorrando, para que, tras largos años, parte de ese capitalito se haya podido convertir ya en algo apreciable. Salvo rarísimas excepciones, se producen casos así, salvo en gente que por cualidades especiales son capaces de imaginar y llevar a la práctica ideas de negocio que triunfan, por H o por B. En esto obviamente actúa la suerte y no solo ella, porque se tiene que producir en un momento adecuado, en el lugar adecuado, y con el concurso ineludible de la suerte, vamos un “quién a Dios se la dé, San Pedro se la bendiga”.
Hay muchísimos ejemplos a lo largo de la historia y también los hay de muchos estrepitosos fracasos, es difícil saber por qué, tener una explicación. Pero pienso que la suerte y la ubicuidad del acontecimiento son los factores que producen el resultado. No puede saberse a priori. Y es por todo esto por lo que la gente que tiene una desmedida apetencia de riqueza, de posición y de poder acaba muchas veces en la cárcel y es que la virtud está en el punto medio, de ahí el refrán español que dice que: “la avaricia rompe el saco”.
Así que tenemos que recordar que la avaricia no solo rompe el saco, si no que puede hacer que acabemos con nuestros huesos en cualquier cárcel y suerte si es una de nuestra zona de la civilización. Además, todo lo expuesto anteriormente es lo que sirve de base para que haya empezado este artículo diciendo que: No es que no quiera pronunciarme acerca de los últimos acontecimientos que han ocurrido en España. Que, a todos creo, nos enseñaron, cuando éramos pequeños, que no se puede robar. Pero al parecer aquí en España, la gente en general oye poco, o escucha muy poco; vaya que son dos asuntos que afectan al oído. También se debe, por supuesto, a la falta de afición a la lectura. Si todo esto estuviera claro es posible que todo político, sindicalista, trabajador manual, intelectual o alto cargo, se comportara de manera diferente, así, las cosas serían muy distintas. Está claro que ladrones los hay en cualquier parte del mundo, pero aquí, Pirineos para abajo, que debe ser efectivamente donde empieza África, estas malas artes están a la orden del día. Y no es que diga que en África sean todos ladrones, pero la gente impulsada por una gran necesidad y el hambre puede justificar ciertos actos que por aquí no tienen un pase.
