Ya conocemos al personaje, aunque es lógico que los vendedores de crecepelo, traten de hacer su agosto en pleno mes de julio.
Conversaciones en el andamio: Mente fría y altura de miras. Por Francisco Gómez Valencia

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Ya conocemos al personaje, aunque es lógico que los vendedores de crecepelo, traten de hacer su agosto en pleno mes de julio.

La pasividad, la indiferencia de todos, constituye un ladrillo más en el muro de esta cárcel inexpugnable en que puede convertirse el mundo.

Hay que echar a Sánchez de La Moncloa sin confiarse, yendo a las urnas a votar. España te necesita. Nos jugamos mucho.

La realidad es tozuda: el socialismo genera miseria. El proceso es el siguiente: – Promete el Cielo en la Tierra…

En España el futuro de nuestros hijos no esté nada claro. Hay titulados superiores en múltiples campos que no trabajarán nunca como no emigren.

El franquismo nunca fue una dictadura y no lo digo yo lo dijo un premio Nobel ruso Aleksandr Solzhenitsyn. el 20 de marzo de 1976 a José María Íñigo en TVE

Lo que está en juego y lo que peligra es la Soberanía Nacional y la ligazón entre todos nosotros que es la atacada lengua española

Larga es la lista de purgados en Sumar. – ¡Eso es restar, no sumar! – Relaja Pablito, que aún te delatamos y vas al trullo… – ¡¿Tú también Belarrra?!

Sánchez no ganará y Feijoó se comerá el marrón. Lo pasó bomba gastando y mintiendo por doquier. – ¡Bego, que nos quiten lo bailao!

La verdad es que en esta precampaña electoral, el nivel argumentativo de la izquierda esta dejando bastante que desear.

Llegamos a las próximas elecciones, en plena canícula, con un planteamiento que se aproxima, otra vez, a la confrontación entre “las dos Españas” de nuestras desdichas

Para ellos, la soberanía popular no reside en el pueblo, sino en las élites que los mantienen bien engrasados gracias a todo tipo de subvenciones.

Sumar correrá el mismo destino que el submarino Titán. Desde el principio perdió la comunicación con el exterior, centrándose en sus chanchullos internos.

Muchos analistas sensatos empiezan a sospechar que la actual democracia española se aproxima a los límites de un régimen autoritario