«Entre pisos de ensueño, sobres voladores y una Primera Dama muy emprendedora, los españoles seguimos pagando la función».
Noticias para pensar… o para reír por no llorar. Por Antonio Ibarra

www.lapaseata.net

«Entre pisos de ensueño, sobres voladores y una Primera Dama muy emprendedora, los españoles seguimos pagando la función».

«Peor que un pueblo sin memoria es un pueblo de cobardes, pero peor que un pueblo de cobardes es un pueblo sin alma».

«Vuelven llorosos y dolidos por el maltrato sufrido y vestidos de blanco tras finalizar el crucero en el que han disfrutado por Baleares, Túnez, Italia o Miconos»

«Pedro Sánchez ha convertido a España en su cortijo político, y el país no puede permitirse permanecer en silencio».

«Las protestas en Madrid y Barcelona ya no son símbolo de libertad, sino reflejo del fanatismo de quienes confunden democracia con dictadura».

Con «¡A la rica chistorrita, oiga!» del Gitano nos vamos de compras madrugando un poquito que hay cola en el ultramarinos.

«¿Acaso los insultos y vejaciones a la religión cristiana están amparados en la libertad de expresión y los del padre Custodio no?».

«La obsesión colectivizadora del Gobierno amenaza con borrar libertades básicas mientras fracasa en dar soluciones reales»

La indecencia se convierte en regla de la democracia global: lo que importa no es la verdad ni la justicia, sino la conveniencia política del relato.

«Un gobierno corrupto no puede luchar contra su propia corrupción, iría contra sus principios, pero lo que sí puede hacer es retorcer la ley a gusto de sus intereses».

«Entre los dos sumisos, Sánchez e Illa, están llevando a nuestra Patria –no en exclusiva, sino en compañía de otros– a una de las situaciones más críticas de su Historia».

«La casta, de uno y otro signo, puede seguir gozando de la moqueta, del sillón, del coche oficial,…, amorrada a las ubres del Estado. Lo dicho: ¡Dan asco!»

«De la sabiduría popular al blindaje de LaCasta: la impunidad que convierte la justicia en sarcasmo y la democracia en DeMosGracias».

«En el banquillo de los acusados cada vez queda menos espacio mientras parece que ser o no ser Premio Nobel de la paz es la cuestión».