La propaganda oculta la dureza con que la UE, como potencia mundial amenazada por la proximidad del conflicto, debiera comportarse ante el gigante ruso.
La propaganda como arma silenciosa de destrucción masiva. Por Francisco Gómez Valencia

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La propaganda oculta la dureza con que la UE, como potencia mundial amenazada por la proximidad del conflicto, debiera comportarse ante el gigante ruso.

En el concilio celebrado en el año 354 por el papa Liberio, tras sesudas deliberaciones, se fijó la Natividad del Señor el 25 de diciembre.

Con el Nuevo Orden Mundial será imposible caer en la tentación de abrazar gran parte de los pecados capitales, tal y como los conocemos hoy

He de decirle a la señora Montero que la única dictadura que pueden admitir los seres humanos, tanto mujeres como hombres es la de la genética

Esta es Europa. Un continente cristiano donde cada nación luce con orgullo su propia cruz. Así debe seguir siendo. Por eso digo NO A LA INVASIÓN MUSULMANA como han dicho Hungría, Polonia y Chequia.Un continente cristiano donde cada nación luce con orgullo su propia cruz

José de Nazaret (heb.יוסף הקדוש) fue, en el cristianismo y según diversos textos neotestamentarios, el esposo de María, la madre de Jesús de Nazaret y, por tanto, padre putativo de Jesús

En definitiva, los musulmanes moderados serían los que rechazan la esencia del yihadismo: la idea de que el Islam debe ser impuesto de forma violenta.

Durante la semana de depravación moral y aberración sexual mal llamada del orgullo gay, TeleMadrid no sólo dedicará horas a retransmisión preferente de los desfiles y eventos aberrosexuales

No hay ningún orgullo en ser y demostrar que algunos son retrasados mentales, sin educación ni nada que se le parezca

Muchos evalúan éste estado de derecho no como una manera de regir el país para convivir, sino como arrebato buenista de cabezonerías

«La periodista y su interlocutor se preguntaban por su infructuosa investigación sobre el origen de los capirotes de los penitentes» El Jueves Santo veía por …


Estamos viviendo una oleada de implacable terrorismo islámico que, con muy pocas excepciones geográficas, nos aterroriza y masacra a todos los demás siempre que puede. Y, cada vez, puede mas.
Sunitas contra chiitas, chiitas contra sunitas, y todos contra nosotros, los cristianos, a los que nos consideran «infieles». Aunque, de paso, aprovechan su mortífera munición para llevarse por delante a los que no creen en nada, pero cuya forma de vida occidental les ofende. Israel, por su parte, parece encantado, viendo cómo sus enemigos ancestrales se matan entre ellos. Seria interesante saber cuál es el papel real de los judíos en todo ésto.
Occidente, con nuestro modelo de sociedad somos, para ellos, un insoportable revulsivo; nuestra forma de vida y libertades, la igualdad entre hombres y mujeres ( ésto es anatema para ellos), las buenas relaciones con Israel, etc., etc. Quizás, seamos para ellos un odioso espejo que les devuelve una imagen de civismo y convivencia que evidencia su fracaso como sociedad. Que les pone frente a los ojos del alma su gran error al mezclar en un único «manual de vida», el Corán, su creencia religiosa con sus normas de vida social. Quizás, les repatee aceptar que la fe en una creencia es personal e intransferible, sin obligación. Y que, Jesús, el Hijo de Dios, según nosotros, no pone un alfange al cuello de los que no creen en Él. Nuestro Dios es Libertad, Amor y Respeto, incluso a los que no le siguen.

Por contra, su libro sagrado, les promete un paraíso lleno de huríes vírgenes, para su solaz, y ríos de leche y miel ad libitum, por el hecho de matar al infiel. Y, a todas éstas, me pregunto : ¿qué les promete a las mujeres que también se inmolan por la misma causa? Nada dice al respecto. Vamos, que mueren, tontamente; de gratis. ¿No alcanzan a ver que un dios que trata a la mujer como objeto de premio para un asesino no puede llegar a ser un DIOS, con mayúsculas; un paradigma de bondad, como sí lo es Jesús???? Ellos mismos, con sus atrocidades, en nombre de Alah, rebajan a su Dios único al estatus de capo de asesinos.
También es chocante que estos locos asesinos nos consideren infieles a los cristianos, cuando, hasta donde yo sè, Jesús, como profeta, es mencionado en el Corán no menos de 30 veces, con el mismo respeto que trata a Mahoma. Entonces me vuelvo a preguntar: ¿Cuáles son las insalvables diferencias entre las enseñanzas de uno y otro que, a sus ojos, nos hacen merecer la muerte mas cruel??? ¿Qué hay detrás de este odio asesino? En mi opinión, lo que hay es un gran número de imanes en las Mezquitas, y maestros en las madrasas, inculcando, con absoluta impunidad y libertad de movimientos, a tantas almas cándidas e ignorantes, que la muerte de cientos de inocentes en un mercado de Bagdad, o en una fiesta familiar en Niza, hace feliz a Alah.
Yo, quizás, ingenuamente creo que esta locura solo empezará a remitir cuando la gran mayoría de los imanes y maestros coránicos, no contaminados con esta sed de «sangre infiel», se atrevan, día a día, a enseñar sin descanso, que solo Dios, en su caso, Alah, da la vida y solo Él puede quitarla. Que la muerte de tanto inocente le ofende gravemente. Y que aquellos que, con tanta devoción, ponen bombas y matan a tantos inocentes, JAMÁS entrarán en ese paraíso prometido. Que están siendo víctimas de una gran estafa. Y solo cuando en sus propios pueblos se vea a estos asesinos como lo que son, y sean señalados por todos con desprecio, y ya no queden madres enfermas de ignorancia que empujan a sus propios hijos a una muerte absurda, entonces y solo entonces, empezaremos a ver el fin de este horror, y a comprendernos mejor.
En resumen, no creo que la solución a este horror pueda venir desde fuera; habrá de venir desde dentro del Islam, o no vendrá.
Y, en justa auto crítica, diré que, si nuestros clérigos vascos, aquellos que tanto predicamento han tenido, desde siempre, en Vascongadas, se hubieran opuesto resueltamente a ETA, condenando, desde los púlpitos, sin ambages, todos y cada uno de sus asesinatos, haciendo suyo y de todos los vascos el dolor de las Víctimas, estoy convencida de que ETA no habría sido la pesadilla en que se convirtió. Esos clérigos, a los que mi conciencia no puede perdonar, vieron, con absoluta normalidad, cuando no complacencia, los numerosos asesinatos etarras.


Tras la polémica no baladí del burkini cuyo uso defienden denonada y sorprendentemente algún liberal distraído y la ONU, aunque esto último me sorprende menos, un amigo me comentaba hace unos días que al menos durante la dominación islámica había cierta convivencia pues mediante un pago se podía vivir en paz, desconociendo en lo que consistía ese pago y en las humillaciones a las que eran sometidas legalmente las comunidades no islámicas.
Ese amigo insistía en que “el Islam medieval que invadió a la Hispania visigoda no tenía nada que ver con el niqab, ni con el yihad ni con Daesh. La civilización árabe del califato Omeya era superior en todos los sentidos a la decadente, ineficiente, corrupta y semi-barbara cultura de los visigodos e hispanoromanos del 711….y que sobre la Biblia cristiana mandaba exterminar a los enemigos de Dios”.
Yo recordaba en nuestra conversación aquel crítico momento en el que Don Rodrigo combatía un levantamiento vascón, momento en el que tuvo que acudir precipitadamente a intentar contener la invasión árabe, que se hizo efectiva tras la batalla de Guadalete, cerca de Jerez, y gracias en parte a la traición del sector witiziano de las tropas godas, que, volvieron sus grupas, al inicio de la batalla, abandonando las alas que protegían el centro del campo en el que combatía Don Rodrigo con sus huestes quien quedó vendido a su suerte. La ruina de Hispania, comenzó ahí pues las tropas reales no se repusieron y encadenaron una derrota tras otra hasta la pérdida de Toledo. Al parecer tras la muerte de Don Rodrigo Agila fue reconocido como rey por la nobleza visigoda, que sería rey si a los moros les parecía bien aquello, pero claro… no les pareció.
En unos tres años, el sur del reino visigodo con sus territorios rurales más prósperos y mejor organizados, cayeron bajo el dominio musulmán, luego irían cayendo Talavera, Zaragoza, Lérida, hasta pasar el Pirineo.
Los recién llegados con su ley en la mano, impusieron la dimma que incluía más normas, como la prohibición absoluta de poseer armas, de habitar casas más altas que las de los verdaderos creyentes, de montar a caballo y de vestir ropas lujosas y de colores vivos; la reducción del valor del testimonio de un cristiano y un judío al de una mujer musulmana, que era la mitad que un varón musulmán…
Los emires y califas nombraban no sólo a los condes, jefes de la comunidad cristiana, y a los recaudadores de impuestos, sino, también a los obispos. Muchas veces usaban a los mozárabes como personal de confianza, lo que les hacía a éstos más dependientes del favor omeya pero más odiados entre la masa agitada por los ulemas.
Desde aquellos tiempo y hasta la fecha, y aunque algún alfaquí como experto en el fiqh o jurisprudencia islámica, se esfuerzan en forzar traducciones “suaves” del corán sobre el alcance de las penas que derivan del mismo, según nos recuerda Samir Khalil Samir “prevén la amputación de la mano para los ladrones, de la mano y del pie para los atracadores, cien golpes de caña para los fornicadores, la lapidación para los adúlteros, la crucifixión para los apóstatas”.

Nos basta consultar en la red y veremos imágenes y grabaciones dramáticas que siguen vigentes en gobiernos islámicos herederos de los que derrotaron a la “decadente, ineficiente, corrupta y semi-barbara cultura de los visigodos e hispanoromanos”, según las palabras de mi interlocutor.
Los clérigos musulmanes interpretan la sura IX, versículo 75, del corán en el sentido de que la apostasía debe ser castigada con la muerte. Salman Rushdie, autor de Versos satánicos fue condenado a la última pena en 1989 por una fetua del ayatolá Jomeini. Vemos que declarar apóstata a un musulmán es de hecho condenarle a muerte, por lo que el musulmán no puede proclamarse ateo ni adherirse a otra religión. De ahí deriva la dificultad de construir, templos cristianos en determinados países árabes y que como reciprocidad debería exigirse y de no cumplirse cerrar los existentes de ese credo en Occidente.
Resulta impensable la pretensión de convertir al cristianismo a un musulmán cuando si se produce esta pasa automáticamente a ser reo de muerte.
Por todo lo expuesto cómo es posible que todavía alguien hable del texto coránico como un monumento a la espiritualidad y no solamente eso, sino que a la vista de su contradicción clara con la Constitución Española y nuestro sistema de libertades, sea posible que gobiernos españoles, sean del color que sean, estén decididos a subvencionar su estudio en nuestros colegios públicos cuando destacan la superioridad del hombre sobre la mujer, apoyan la discriminación por motivos religiosos o proponen la tortura, la amputación, la lapidación, o la decapitación.
No sería más justo comenzar pidiendo reciprocidad y exigir el cumplimiento de los derechos humanos a esos países que en silencio se frotan las manos ante la avalancha de refugiados.