España ante el esperpento gracias al doctor Cum Fraude y su personal capricho para seguir, como cualquier dictador, como presidente.
España ante el esperpento gracias al doctor Cum Fraude. Por José Crespo

www.lapaseata.net

España ante el esperpento gracias al doctor Cum Fraude y su personal capricho para seguir, como cualquier dictador, como presidente.

Recordemos que el papa satánico, el montonero Bergoglio, ha destruido el concepto de Hispanidad como bien moral de la Iglesia.

Las disputas se resolverán a hostias, como dios manda. Neguri será desalojado para hacer huertos solares.

Ante la confabulación para la destrucción de la unidad de España… ¿No te queda un mínimo de vergüenza y dignidad?

Resulta patético que la derecha no se lance a la calle de inmediato y diga que va a esperar a conocer el texto de la resolución de amnistía.

La cobarde e hipócrita fracción socialista del actual gobierno de España se desvincula de la cita, niega coordinación y aduce que no pudieron parar el encuentro.

Hay que estar muy atentos para no caer en las garras de la propaganda política, pues cuando se cae es muy difícil salir. Recuerda a las peligrosas drogas

No sé si el comentario que se atribuye al general Varela es cierto, pero asociar el término de conspiración militar con defensa de España y la Constitución resulta más que miserable.

No hay lugar para la derrota: Odio la realidad, pero es en el único sitio donde se puede comer un buen filete. (Woody Allen)

La llave de la destrucción de España tiene un nombre propio, Cándido Conde-Pumpido el valedor del sanchismo y el ataque a la Constitución.

A Sánchez le ponen cachondo las líneas rojas. – No hay huevos para indultar a criminales. – No hay huevos para gobernar con perroflautas…

El nazionalismo de pedanía es decisivo e impone sus condiciones a Sánchez: – ¡Desjudicialización del procès y pastizarra pa disfrutá!

Érase una vez un país en donde la ciudadanía acepto que los comunistas se autocalificaran y autoproclamaran como progresistas…

Para darles duro es para lo único que utilizaríamos vuestro ‘martillo’. Y para cortarles el paso, vuestra ‘hoz’.