El jovencito Frankenstein: ¡Funciona! Sí mi amo
El jovencito Frankenstein. En el Bazar del Mercachifle con las estampas de Linda Galmor

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El jovencito Frankenstein: ¡Funciona! Sí mi amo

Nuestros políticos no se fijan en la opinión de los ciudadanos que en muchas ocasiones son gritos a voces

Transferir presupuesto de gastos necesarios a gastos superfluos acabará con revueltas en las calles

Recordemos de una vez por todas, que los horrores de Hitler tienen su denominador común en Stalin. Una realidad que todos debemos aceptar

Para describir la esencia de Andalucía, basta acudir al himno que la representa, la ensalza y la define y simplemente con sus palabras, podemos entender cómo son sus gentes, su tierra y su esperanza de futuro

La aprobación por mayoría en el Congreso de la Iniciativa Legislativa Popular por la equiparación salarial de las policías españolas que ha presentado Jusapol ante la Comisión de Interior, ha sido un paso decisivo

Espero que no hayáis visto esa serie «de papel» donde actúa una tipeja que está a favor del grupo terrorista y sanguinario llamado ETA. Tal vez muchas de las personas que trabajan en la serie no sean responsables de nada y lo siento por ellos.

El poderío miliar chino es la única y poderosa razón por la que los británicos devolvieron Hong Kong a los chinos, que coincide con la razón por la que no devuelven Gibraltar a España

Ministro socialista multado por especular en el mercado de valores utilizando información privilegiada. Gobierno de tramposos

Qué queremos francachelas o prosperidad? Eso nos jugamos el Domingo en Andalucía al introducir el voto en cada una de sus urnas

En cuanto surge un problema se las pira: Beegoo, vámonos

Un presidente de una Comunidad Autónoma de España que solo habla de independencia para la misma, vulnerando la Constitución, es un miserable

Estas palabras de Aznar no son más que el diagnostico real de la actual situación de España, que se está viendo abocada a un grave deterioro de sus principios, como nación y como sociedad

Las empresas de bienes de consumo e incluso de trabajo profesional tienen los famosos chips de obsolescencia programada