La juventud no está muy entrenada para estas cosas, les han estado vendiendo las flores y los pajaritos del buenismo.
De las elecciones vascas, el terrorismo y la invasión. Por Rodolfo Arévalo

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La juventud no está muy entrenada para estas cosas, les han estado vendiendo las flores y los pajaritos del buenismo.

Cabría preguntarse si asistimos a los últimos días de España como nación. Quizá pueda parecer alarmista o exagerado pero lo comprenderemos si leemos a Joseph Stove

(Sánchez, antes de las elecciones vascas:) -Eres un poco malaje, ¿eh, Pello? ¡A ver si aún te voy a dar ‘pa´l’ pelo! ¡ETA mala, muy mala; ya te digo!

Dedicado a los 180 000 españoles nativos que tuvieron que exiliarse por razones políticas de su tierra vasca entre los años 1977 y 2022… en “democracia”.

La España contemporánea conoce de sobra lo que ha significado para la ciudadanía la existencia de un movimiento mafioso y criminal, como ETA.

La historia da para mucho pero a muy pocos les interesa hablar, y mucho menos los que hicieron de la muerte del prójimo un negocio boyante y lucrativo.

En la vida pública figuran “los peores” y estamos hartos de verlos hasta en sueños, y no podía uno faltar a la cita con los mejores. Con la mejor, en este caso.

Se acabó el tiempo de callar y tragar, de sentir impotencia ante vuestros insultos, de soportar vuestra falsa autoridad moral.

No olvidemos de que el populismo del PSOE no viene de Pedro Sánchez: viene del estupefaciente Contador de Nubes, La causa de la causa.

El asesinato de Joeba Pagazaurtundúa fue el primero de los cometidos por ETA en el 2003, hoy hace veintiún años

Fue un año negro aquel de 1980. Un hecho que nadie recuerda y del que podrían sacarse consecuencias. Fue el año en el que el terror se hizo cotidiano, dueño de la calle.

El mayor imbécil moral es esclavo de sus propias contradicciones y sólo tiene un programa, perpetuarse en el poder.

Más de treinta años sin placa, y sigue abriéndoseme el pecho cuando veo un uniforme azul o me encuentro con alguno de mis compañeros, de mis hermanos de armas.

Desgraciadamente vivimos en una sociedad sumida en el olvido. Desgraciadamente vivimos en una sociedad que se ha creído que ETA ha sido vencida.