«Se dicta una ley que permitirá que el gobierno dictamine qué es una noticia legitima, un bulo o una noticia falsa».
Censura pura y dura. Por Anna Castells

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«Se dicta una ley que permitirá que el gobierno dictamine qué es una noticia legitima, un bulo o una noticia falsa».

«No haga usted caso, todo ha sido una ensoñación, esos hechos marcados por la corrupción socialista nunca existieron».

«El Poder Civil es la materialización social del derecho fundamental a expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones».

«VOX se erige ya de la forma más épica imaginable en la única alternativa real de cambio para que España salga del pozo séptico».

«El Narciso Campeador desenfundó ya su tizona! Nada quedará Nadine de tu maligno partido ni de tu persona. Ni nada, en mi amada España, de los ultras de Vox y del PP».

«Sólo le falta legislar para salvaguardar su honor y el de su entorno y para eso, hay que penalizar al negocio de la prensa».

«El lodo vende. Cuanto más democracia, Estado de derecho, y habituales perlas salen a reducir, más sospechoso y opaco se torna lo dicho».

Todos los medios presumen de ‘alto periodismo’, pese a ‘vestir’, las mismas ‘verdades’, de color distinto: ¡Qué asquito, po Dios, qué asquito!

Decidamos si vamos a escribir el obituario de la democracia, o es la democracia la que escribirá, sin remedio, el obituario de España.

«Tras las cortinas de la diplomacia, las cortesías mutuas, las alianzas y los brindis, asoman los rencores, viejos como el mundo».

«Todo eso nos está dejando a un Sánchez desencajado y herido, pero no muerto, en una huida hacia adelante que lo convierte en más peligroso porque querrá morir matando».

«La crónica de hoy, sobre el calvo y la cabra, reconozco es un pelín extraña e incluso extravagante, pero que quieren que les diga, es que España está así».

«Nuestro Rey Sol Pedro I el traidor usando los medios de comunicación como su «Garçon del pis» no está viendo venir la que se le viene encima».

«¡Vergüenza ajena! Qué vergüenza de Presidente, qué vergüenza de ministros, qué vergüenza de Gobierno y qué vergüenza de periodista».