Lo externo casi siempre es fachada, apariencia, sinsustancia, pero a veces se prefiere a la sustancia, lo que demuestra un pensamiento superficial, materialista y poco evolucionado. Una excepción a este postulado psicofilosófico serían los huevos sorpresa que tanto les gustan a los niños, que prefieren la sorpresa del interior y tiran la cobertura de chocolate.
Las dos sorpresas del Huevo Sánchez






































