No era un quiero y no puedo, era un quiero porque me da la gana. Puestos a hacer el ridículo ¿qué más dan los atuendos?
Puestos a hacer el ridículo ¿qué más dan los atuendos? Por Rodolfo Arévalo

www.lapaseata.net

No era un quiero y no puedo, era un quiero porque me da la gana. Puestos a hacer el ridículo ¿qué más dan los atuendos?

Irene es coprófaga, gusta de la mierda. La cagó con la ley del aborto, la caga con la del sí es sí y la va a cagar con la ley trans.

Lo de Sánchez y su banda es más de vaciar que de llenar. Vacían las iglesias de fachas, las cárceles de indeseables y el erario a manos llenas. ¿Y esto era el progreso?

Al narciso Sánchez la napia de Pinocho horrenda no hay forma de que le deje de crecer…

Sánchez es un gobernante dispuesto a prostituir su cargo para mantenerse en el poder y para el que la democracia vale como el papel higiénico.

La Portada del Feliz Miércoles: Los malos se hacen con el mundo. Putin provoca a la OTAN. Sánchez despenaliza la sedición y el saqueo…

De la importancia de los los personajes como Sánchez que hasta al más templado de los votantes conducen a abominar de la propia democracia.

Un personaje de una popular serie televisiva suele repetir que no cree en las casualidades, yo añado: ¡Me too!

Asustar – Domesticar – Recaudar – Pillar. Lo hemos visto de forma clara en estos últimos años. Ahora toca la despenalización de los pecados.

Otro Sánchez boy poniéndose las botas al frente de las instituciones. Se sienten impunes. Normal: ¿de quién depende la fiscalía? Pues eso…

Al frente de la manifestación de la MEMA un monigote representando a Isabel Díaz Ayuso como personificación del enemigo público número uno.

Cuando despierten piensen que en la nueva normalidad sanchista, las revoluciones las hace el PSOE al que no le preocupa perder electorado.

La última felonía, la despenalización de la sedición, ha sido una obra coral. El Frente Popular haciendo de las suyas.

Si algo vale de las personas es su palabra y su integridad. Todo lo demás es accesorio como en esencia es su sanchidad, el perjuro de España.