Les voy a contar hoy un relato desde la comunidad de Cataluña, este país de las maravillas pero sin inocencia infantil, yerma tierra de nadie ya, porque unos la quieren, sin tener en cuenta a mas de la mitad de sus vecinos catalanes, y otros no la defienden por lo que muchos ya nos sentimos extraños aquí. Extrañados.
El relato es de una institución, (no escribo su nombre por respeto) al servicio del ciudadano, totalmente identificada en Catalán, en la que la mayoría de sus empleados están robotizados (no todos) en la mentira separatista. Funcionarios del estado que no tienen ningún temor a declarar la institución como «de Catalunya» y eso que se sostiene por el contribuyente, e incluso en este caso de aportaciones y colaboraciones voluntarias.
Solo espero que esa política invasora que se apropía de las instituciones españolas, no finalice en xenofobia hispánica y resulte que no seamos todos atendidos por igual. Se también que algunos de los funcionarios que alli trabajan no tendrían problemas en poner «Institución «xxxx» de la comunidad de Cataluña y Catalunya» por igual.
Pero la flaqueza y debilidad de nuestros gobiernos tanto del PP como del PSOE es propicia para que los que quieren construir la Separatunya a costa del esfuerzo de nuestros antepasados, a quienes denominan colonos.
Lo que uno no entiende o muchos no entendemos, es ¿Por qué se permite esto y se negocia con estos golpistas desde el gobierno? Díganme ustedes si no es grave el asunto.



