
«Cruel paradoja de esa Cataluña de los dos mundos paralelos donde ya nada es ni lo que parece y mucho menos lo que dicen los políticos de todos los colores del arco parlamentario»
Tan solo unos minutos después de que el líder del PP en Cataluña, Xavier García Albiol declarara públicamente que en Cataluña no existía violencia en las calles a causa del secesionismo rampante, un grupo de las juventudes de las CUP asaltaba una sede del Partido Popular. Cruel paradoja de esa Cataluña de los dos mundos paralelos donde ya nada es ni lo que parece y mucho menos lo que dicen los políticos de todos los colores del arco parlamentario pero empeñados con una sola voz en disfrazar el golpe de estado en una esencial maravilla de la democracia.
Dos mundos paralelos y ya irreconciliables por el odio que les separa en cada gesto por pequeño o cotidiano que parezca. En el ataque fascista a la sede del PPC, los uniformados para tomar la calle se dirigen a los medios de comunicación, por ejemplo, con un atril y un micrófono de la oficial y televisión pública TV3.

«Mundos paralelos en el micrófono y en las bengalas de esta misma mañana que le dedican los estibadores del Puerto de Barcelona al Presidente del Gobierno»
Mundos paralelos en el micrófono y en las bengalas de esta misma mañana que le dedican los estibadores del Puerto de Barcelona al Presidente del Gobierno a su llegada a las puertas del palacio de congresos de la ciudad condal. Aparecen así los estibadores catalanes en escena después de dos meses a medio gas en la huelga que mantiene el sector y por la que los puertos de Valencia, Algeciras y Las Palmas han perdido millones de euros mientras el Puerto de Barcelona incrementaba sus ganancias.
Y Rajoy anuncia su compromiso de invertir 4.200 millones de euros en infraestructuras en la región hasta el año 2.020 y nadie del Gobierno Autónomo asiste a su conferencia. Están en su mundo paralelo: Acaban de anunciar «oficialmente» un concurso para adjudicar la confección de sobres y papeletas electorales, ya han puesto en marcha una campaña para registrar a los catalanes residentes en el exterior y han decidido en el parlamento autonómico todos los pormenores para la denominada «independencia exprés». Es decir Rajoy habla del Corredor Mediterráneo mientras el presidente Puigdemont, de gira por Norteamérica, en su primera comparecencia pública en la Universidad de Harvard defiende el referéndum de autodeterminación de Cataluña como una lucha por los derechos civiles equiparable a la de los afroamericanos en Estados Unidos entre 1954 y 1968, y para rematar su indocumentada osadía, y con dinero público, deja a España a la altura del betún: «País atrasado, represor, fascista, como Turquía». Dice desde su mundo paralelo.
