
La Sexta juega en casa y tiene su público, una audiencia logisana y lobotomizada capaz de perdonar hasta la falta mas rastrera al oficio del periodismo y Ana Pastor lo ha vuelto a hacer. La inefable lideresa de la Sexta, que no aprobó las oposiciones a redactor de TVE, le perdió su adéene sectario tras el último atentado islamista en Londres, y en directo, y en el formato por el que cualquier periodista que se precie sueña por practicar: la entrevista en profundidad. Se le escapó que los policías británicos asesinaron a los terroristas. Y en esencia, el pequeño detalle es algo más que terrible al definir al personaje mediático, porque se trata de una contundente prueba de que la esposa del señor Ferreras no sabe que en Democracia, mas allá de populismos, las Fuerzas de Seguridad del Estado no asesinan en el cumplimiento de su deber y, en definitiva, la policía se juega la vida para salvar otras vidas mientras ella, su marido, algunos profesores universitarios y unos cuantos colegas adeptos a esa secta del progresismo caviar, viven, y muy bien, de jugar con ellas.
Al Jazeera con su sede y corazón económico en Qatar tampoco juega limpio y coinciden sus emisiones del atentando de Londres llenas de emoticonos de alegría por su audiencia, con el por ahora último movimiento en el tablero internacional de Arabia Saudí, un auténtico jaque al Rey, que supone de hecho una autentica amenaza bélica en ese paraíso de millonarios.

Al Jazzera por ahora pierde al igual que su socia de intereses, Hispan TV la cadena iraní donde se estreno el líder podemita Pablo Iglesias que con tanta profusión declama discursos en La Sexta. Pero todos, incluido el experto en las capas de calzoncillos de los terroristas islámcos, el señor Ferreras estarán cuando menos preocupados por los planes de creación de una CNN en árabe con sede en Arabia Saudi. Por su parte los americanos ya cometen todas las faltas que sean necesarias, aunque les vea el árbitro que desgraciadamente no tiene aire para chiflar el silbato.
