Me llama el pasado, mi viejo oficio del periodismo, a la puerta y, como el cartero, llama dos veces

Me llama el pasado, mi viejo oficio del periodismo, a la puerta. Y lo hace dos veces. Coincide que dos amigos, grandes periodistas y “maestros de Periodismo”, me recuerdan, por parecidos motivos,  esa carrera profesional que yo en plena Paseata trato de reconvertir a un nuevo oficio. Así les contesto, pero sus regalos me refrescan la memoria que tenía olvidada y llevo una semana con las neuronas dando vueltas alrededor de un viejo programa televisivo en el que trabajé rodeado de amigos durante mas de diez años, girando y girando sobre una cita para enmarcar del filósofo Emilio Lledó:

 

“Despiertos compañeros de viaje en el urgente pasar de los días, esos especialistas en interpretar los instantes, si tienen, además, la mirada lo suficientemente clara, alcanzan, más allá del nervioso palpitar de las horas, un maravilloso premio. El premio de latir siempre, aguardando la vida de otros ojos, en la serena penumbra de las hemerotecas, para decirnos que no es efímera la vida cuando pervive y espera recobrarse en la memoria.”

 

Emilio Lledó

 

El maestro Emilio Lledó pronunció estas palabras en los premios Ortega y Gasset de Periodismo del año 2.000 y sueño con que no hacía solo referencia a los ganadores de aquel año, sino que mencionaba a todos aquellos que siempre hemos caminado en el oficio del periodismo.  Una cita que me recobra la memoria: Allí está el clásico “Vivir Cada Día”.

El guiño para periodistas es profundo y certero. Y por ello, a los del oficio, nos produce la irremediable sonrisa cómplice. Se trata, de la trilogía “Millenium”escrita por Stieg Larsson.la obra que durante el año 2.010 “consumió” gran parte de la opinión pública de la sociedad industrial del primer mundo

En su primer volumen, en España titulado “Los hombres que no amaban a las mujeres”, al principio de la historia, cuando el lector comienza a conocer al protagonista de profesión periodista, Mikael Blomkvist, éste ha acudido al Palacio de Justicia para recoger una sentencia condenatoria por difamación por un artículo que ha publicado. La ‘tribu’ se le acerca a la salida, como estamos acostumbrados a ver en todos los “informativos”, le rodea con las pértigas y las alcachofas, y un colega le pregunta:

-¿Y cómo te sientes?

A pesar de lo tenso de la situación, ni Mikael ni los periodistas más veteranos pudieron evitar sonreír por la pregunta. Mikael intercambió una mirada con la de “TV 4”. Los periodistas serios siempre habían sostenido que esa pregunta, era la única que los periodistas deportivos bobos eran capaces de hacer al deportista jadeante al otro lado de la meta. Op.Cit. Pag. 21.

 

Es la pregunta maldita del periodismo, de variopinto y extendido uso, para la que no ha habido autocrítica, que da perfecta cuenta que muchos periodistas no saben preguntar y, por ello, nos ilumina sobre la desmedida proporción del cáncer que soporta la profesión. Una pregunta que en VIVIR CADA DÍA pocas veces utilizaron los periodistas para construir la estructura y el guión de sus historias.

 

Allí había talento, oficio, y lo que no es poco importante en la rama audiovisual del periodismo, un desmedido y vital amor a la literatura y el cine. Un ambiente creativo, se puede decir, que no era exclusivo de los periodistas-guionistas sino en el que asiduamente participaban directores de fotografía, cámaras, sonidistas, montadores y productores. Y de esta forma, aquel producto novedoso en la historia de la televisión española enseguida se hizo un hueco importante tanto en la audiencia como en la crítica profesional de su tiempo, de tal manera que se ha convertido con el paso de los años en un auténtico referente profesional. Un referente que sigue activo en el inconsciente colectivo de la profesión periodística especializada en el medio audiovisual, pero que desgraciadamente, en la mayoría de ocasiones ya no se sabe citar porque, quizás y sencillamente, es prisionero de ese mal endémico español que ningunea las raíces y busca los paradigmas fuera de nuestras fronteras.

 

Hasta ahora, por ejemplo, las actuales hornadas de periodistas universitarios salían a la calle, el oficio y el mercado, sin un conocimiento asimilado de la historia del periodismo español y, casi todos citan, exclusivamente, al hablar del Nuevo Periodismo, a los norteamericanos Truman Capote y Tom Wolfe pero olvidan al sevillano Manuel Chaves Nogales, qué antes de 1940, ya había escrito “El maestro Juan Martínez que estaba allí” y “La agonía de Francia” dos auténticos pilares del periodismo llevado a los altares de la literatura. Ese periodismo, eterno más que nuevo, porque se sabe heredero de la cultura, en su más amplia acepción, y cumple con su auténtica y primordial finalidad: Dar testimonio de los hechos porque se acude como profesional al lugar donde han ocurrido: Se está allí.

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Manuel Artero Rueda

Manuel Artero Rueda ha dedicado toda su vida profesional a la televisión en la empresa pública RTVE donde, en los últimos veinte años, y después de haber trabajado como ayudante de producción y realización. ha realizado su oficio de periodista como reportero en el programa Informe Semanal, para el que ha realizado mas de trescientos reportajes. Licenciado por la Universidad Complutense, es autor del libro "El reportaje para televisión un guiño a la noticia" , un práctico temario con el que ha impartido clases tanto en el Instituto Oficial de RTVE como en el máster de periodismo de la Universidad Rey Juan Carlos. Desde el ERE inventado por Zapatero para TVE, dedica su esfuerzo y trabajo esta "La Paseata" un sencillo blog personal que con el paso de los últimos años, se ha convertido en una modesta revista electrónica en la que colaboran un grupo de amigos a los que une el amor a España.

Un comentario sobre “Me llama el pasado, mi viejo oficio del periodismo, a la puerta y, como el cartero, llama dos veces

  • Maria Belèn.
    el 31 julio 2017 a las 17:23
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    Es una apasionante profesiòn.

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