Las meditaciones de Gracia: Europa en la orilla mediterránea de Malta

Atardecer en Malta
Atardecer en Malta

 

 

Ayer, hizo una noche espléndida en Malta… (Como de primavera mojada por la lluvia que la precedió).

Salí a dar un paseo y fui a parar a un bar que hacía Karaoque… Me divertí mucho y terminé enzarzada en una conversación con un simpatiquísimo médico alemán. Hablamos de Europa. Una Europa a la que yo no defendía porque ha establecido dos categorías y con sus deudas aplasta/bombardea/mangonea el Sur…

Entonces, y en un contexto de alegría saltarina, me explicó el error, que de alguna manera tuve que admitir.

“-No es Europa lo que está mal, es el sistema.  Si destrozamos Europa, que con todas sus tremendas dificultades sigue siendo el bastión mundial de la democracia, ¿qué nos quedará? ¿Qué sería de España,  (por ejemplo), sin Europa? ¿China, India, América Latina, EEUU, Rusia…? ¿Estaríamos mejor con ellos…?

 

 

 

Europa
Europa

 

 

“El mal no está en Europa. Europa hay que defenderla. Las Instituciones están podridas y son esas las que hay que atacar”

 

 

 

Me dormí con la pregunta… Despierto sabiendo que las cosas nunca han sido fáciles y que los valores de mentes anchas son imprescindibles para construir un futuro. Si no anteponemos el bien común al bien particular no llegaremos muy lejos.

Tiene razón.

El mal no está en Europa. Europa hay que defenderla. Las Instituciones están podridas y son esas las que hay que atacar.

Queda mucho por hacer y para avanzar, muchas pruebas por enfrentar, pero si destruimos nuestro signo de LIBERTAD EUROPEA nos comerán sin más escrúpulos.

Amanece en Malta
Amanece en Malta

 

 

Avanzo por el pasillo camino del primer café de la mañana y el recuerdo de una lectura de juventud me detiene junto a la O de Ortega y Gasset. Releo. El desayuno, al contrario que el alma, puede esperar:

“No me obliguéis a ser solo español si español sólo significa para vosotros hombre de la costa reverberante. No me metáis en guerras civiles: no azucéis al ibero que va en mí con sus ásperas, hirsutas pasiones contra el blondo germano, meditativo y sentimental, que alienta en la zona crepuscular de mi alma. Yo aspiro a poner paz entre mis hombres interiores y los empujo hacia una colaboración”

Ortega y Gasset, “Meditaciones del Quijote”

Gracia Díaz-Telenti

Gracia Díáz-Telenti

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Manuel Artero Rueda

Manuel Artero Rueda ha dedicado toda su vida profesional a la televisión en la empresa pública RTVE donde, en los últimos veinte años, y después de haber trabajado como ayudante de producción y realización. ha realizado su oficio de periodista como reportero en el programa Informe Semanal, para el que ha realizado mas de trescientos reportajes. Licenciado por la Universidad Complutense, es autor del libro "El reportaje para televisión un guiño a la noticia" , un práctico temario con el que ha impartido clases tanto en el Instituto Oficial de RTVE como en el máster de periodismo de la Universidad Rey Juan Carlos. Desde el ERE inventado por Zapatero para TVE, dedica su esfuerzo y trabajo esta "La Paseata" un sencillo blog personal que con el paso de los últimos años, se ha convertido en una modesta revista electrónica en la que colaboran un grupo de amigos a los que une el amor a España.

Un comentario sobre “Las meditaciones de Gracia: Europa en la orilla mediterránea de Malta

  • el 15 marzo 2018 a las 12:36
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    Muchísimas gracias, amiga Gracia Díáz-Telenti y mi enhorabuena por evocar este lugar del mundo tan antiguo como especial, traído de la mano por Manuel Artero.
    Recuerdo los despertares de la tenue mirada del amanecer anaranjado en contraste con el azul del mar (que más que mediterráneo, parecía caribeño) y que, como todas las mañanas, entraba por la ventana de mi habitación en la casa rural de la señora Farrugia en Xaghra, pequeña localidad de la isla Gozo, isla grande al noreste de Malta. Allí, para mí, estaban los mejores tesoros de Malta: los paisajes de las dos islas, Gozo y Comino y LA GENTE NATIVA, así que estaba como pez en el agua, aunque durante la semana, estudiaba inglés en St Julian’s (San Ġiljan en maltés), en Elanguest, y en los ratos libres visitaba La Valleta y alrededores…pero siempre lograba v a tiempo el Peugeot de alquiler con el volante a la izquierda, y me las apañaba para volver en el ferri de Cirkewwa que me llevaba a Mgarr, y después, recorrer con mucha calma los casi 7 Kms. hasta Xaghra para no perderme la cena de la señora Farrugia, casi siempre, un plato con los mejores pescados que su marido, don Melitón, pescador de oficio y devoción, había atrapado ese día, con calamares, pez espada y dorada, no sin un entrante de sabrosos quesitos de cabra u oveja, según tocase.
    Y es que, como es lógico, que tras tantas civilizaciones (fenicios, griegos, cartagineses, romanos, bizantinos, árabes, españoles, franceses, británicos e italianos) la gente allí sea la más amable, abierta y comprensiva de toda Europa, tanto, que desde ese pequeño territorio europeo “aparte” de Europa, los nativos puedan mirar a la Unión Europea, diciendo: “LO SIENTO POR VOSOTROS”.

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