
Hoy se cumplen dos años del atentado terrorista en Bruselas y la imagen del mal de Europa sigue siendo la misma: Un europeo mirando al tendido al cruzar el paisaje del terror y sea capaz de pasar de largo sin ayudar al hombre herido que se encuentra a su paso, se encuentran las esencias de los males de la libre, democrática y vieja Europa, que en su política corrección trata de engañarse a sí misma y ocultar el peligro que asedia y mata dentro de sus fronteras: el terrorismo islámico.
«La Vieja Europa se reúne, parlamenta, aplica teorías de la integración, decide niveles de seguridad, y, en definitiva, se consume sin ni tan siquiera arropar a su muertos»

Europa se reúne, parlamenta, aplica teorías de la integración, decide niveles de seguridad, y, en definitiva, se consume sin ni tan siquiera arropar a su muertos en aras de la libertad de expresión de sus periodistas libres y, por ello, muere, en cada víctima de hoy, de ayer y de las que inexorablemente al ritmo del terror del DAESH vendrán mañana.
La Vieja Europa ha amamantado a la serpiente y alimentado su nido de maldad porque, en realidad no sabe hacer otra cosa desde su fundación auspiciada con el bautizo cristiano y el complejo de culpa de sus genes judaícos y así, con el lamento propio de participar en el pésame de los funerales acepta, mirando al cielo para pedir protección, que mas del ochenta por ciento de los asesinos terroristas que han matado en los últimos veinticinco atentados mortales tenían en el bolsillo de su disfraz un pasaporte comunitario. La invasión de los bárbaros de nuevo consumada.
«La Vieja Europa es una complacencia en el autoengaño ante el islamismo que todos terminaremos pagando gravemente. Descansen en Paz nuestros muertos»
Y mientras subvenciona ramadanes y mezquitas con el democrático adanismo de la tolerancia etiquetada como Alianza de las Civilizaciones, no se atreve a declarar de forma oficial, y conjunta, esa terrible verdad que paradójicamente asumimos en la intimidad los europeos, que estamos en estado de guerra, sencillamente porque los terroristas la han declarado con el terror de sus hechos mientras claman en nuestras instituciones, y apoyados por nuestros propios falsos gurús de la idiocia, en contra de la islamofobia y por la permisividad.
Y la factura resulta cara, demasiado cara. Una complacencia en el autoengaño ante el islamismo que terminaremos pagando gravemente. Descansen en Paz nuestros muertos !!!

Completamente de acuerdo contigo, somos ciegos que no queremos curarnos, pues esta ceguera si es posible de curar, es una ceguera progre y buenisma que nos mata.
[…] Origen: Europa sometida al terror y prisionera de sus falsos gurús […]
La corrección política matará más a Europa que las balas.
Reblogueó esto en El Heraldo Montañés.