Albert Rivera, el 155, Cataluña. la Junta de Andalucía y el necesario consenso en España: La familia y uno más

Albert Rivera junto a Mariano Rajoy
Albert Rivera junto a Mariano Rajoy

“Albert Rivera dejó caer que el gobierno, no hacía nada en el tema de educación y de TV3, en donde este fin de semana se han dado el gusto de entrevistar jocosamente a un asesino etarra y dando a entender que la actuación de Rajoy, era un desastre en la aplicación del 155”

Desde el inicio de la democracia, nuestro país se ha caracterizado en el plano político por la búsqueda del consenso, el acuerdo, en aquellos temas de estado o que afectan de manera importante a España, muy especialmente por parte de aquellos partidos que han aspirado a gobernar, intentando que, de cara a la opinión pública, se evidencia una unidad de criterio, dejando las discrepancias ideológicas o de planteamiento para los pasillos o los cenáculos de negociación.

Ayer, Albert Rivera, líder de C’s y uno de los representantes de la” nueva política”, rompió con esta máxima convertida casi en ley por la costumbre, haciendo pública su ruptura con el consenso hacia el gobierno, en todo lo referente al 155, por lo que él considera inacción del gobierno. La excusa de cara al público, fue que el gobierno no iba a presentar un recurso ante el tribunal constitucional, de cara a impedir que la ley de la presidencia catalana, entrara en vigor y permitiera una posible investidura de Puigdemont, en la misma mañana en la que se iba a celebrar un consejo de ministros al respecto en el que se recurrió dicha ley y que fue aceptado por el alto tribunal de nuestro país.

También, Rivera dejó caer que el gobierno, no hacía nada en el tema de educación y de TV3, en donde este fin de semana se han dado el gusto de entrevistar jocosamente a un asesino etarra y dando a entender que la actuación de Rajoy, era un desastre en la aplicación del artículo corrector, establecido en nuestra constitución. ¿Pero cuál es la realidad? Rivera sabe que, en breves fechas, el nacionalismo catalán designará un candidato que no es Puigdemont para encabezar la Generalitat, y que, dadas las encuestas, algunas cocinadas y otras oficiales, necesita captar votos del centro derecha, para acceder a ser la primera fuerza política en España y que en ese ambiente electoral, hay una cierta decepción porque esperaban una mayor contundencia desde el gobierno de la nación, a la hora de corregir los desmanes de la Generalitat. Desde esta perspectiva, Rivera pretende atacar al gobierno, en lenguaje de la derecha, para así atraer su voto y acelerar el desgaste. Lo que Albert Rivera, no dice o quiere esconder, es que hasta el pasado 3 de septiembre, sus declaraciones respecto a la aplicación del 155 eran contrarias al mismo, y que una vez decidido a apoyar al gobierno, su exigencia de elecciones, junto con la negativa socialista a la intervención de TV3, así como la negativa de Iceta a tocar la educación, limitaron de manera importante, la puesta en marcha de la contundencia del 155 corrector.

Por otro lado, Rivera ayer cometió un error de principiante, cuando en una rueda de prensa improvisada en los pasillos del congreso, faltando al respeto de los periodistas parlamentarios, se negó a dar explicaciones a la prensa, señalando que “no debatía sus opiniones con la prensa”, porque desde los medios de comunicación, se le recordaba sus actuaciones anteriores.

Susana Díaz y Juan Marín en el Palacio de San Telmo
Susana Díaz y Juan Marín en el Palacio de San Telmo

“El líder andaluz de C’S Juan Marín, firmante del apoyo al régimen socialista que gobierna la región hace 36 años, comenzó a desmarcarse de la gestión de Susana Díaz”

Esta actitud tactista e interesada del que aspira a ser próximo presidente del gobierno, no es la única que se evidenció ayer desde el partido que preside Albert Rivera, ya que horas después, en Andalucía, se celebraba el pleno de política general, con la intervención de las primeras figuras de la política andaluza. En este pleno, el líder andaluz de C’S Juan Marín, firmante del apoyo al régimen socialista que gobierna la región hace 36 años, comenzó a desmarcarse de la gestión de Susana Díaz, durante este periodo de la legislatura, a fin de evidenciar una postura distinta de la formación naranja, ante la inminencia de unas elecciones autonómicas anticipadas, que tendrán lugar en octubre o noviembre, según transcurra el juicio de los ERE. Marín sacó sus discrepancias con las políticas de la Sultana Socialista en materia presupuestaria, empleo, pero se olvidó que con su apoyo, no se ha permitido hablar del caso de los ERE en el parlamento, tampoco se ha permitido mantener un debate en profundidad respecto a la sanidad y mucho menos, se ha considerado necesario, plantear lo que está pasando en la Alhambra de Granada, en donde el pasado martes, a instancias de un juzgado, se produjeron detenciones entre los gestores, todos ellos socialistas como consecuencia del tema de los audífonos y el reparto de entradas entre los tour operadores.

Este tacticismo que caracteriza a Albert Rivera, se remata en Cataluña, en donde el constitucionalismo, está tremendamente defraudado con C’s, teniendo en cuenta que después de todo el teatro que vienen planteando los independentistas, siendo la primera fuerza política, los de Rivera, no hayan dado la cara, a pesar de verse favorecidos por esas elecciones inminentes exigidas, porque si bien sería complicado que ganaran una votación para la investidura de Inés Arrimadas como presidenta, se echa de menos, que C’s no haya contribuido a seguir manteniendo alta la moral del constitucionalismo, escondiéndose a la espera de acontecimientos políticos, que pueden culminar el próximo 22 de mayo con unas nuevas elecciones, si los independentistas, no llegan a un acuerdo.

Con estas actitudes de quien pretende realizar un “cambio sensato” en la política española, planteando reformas, siendo algo así como el impulsor de un nuevo estilo de democracia, lo cierto es que se vislumbra un futuro poco limpio en la política, dado que la conveniencia de un partido, choca en ocasiones con las necesidades de una nación, en temas fundamentales y más, cuando no se tienen evidencias de la manera de gestión de un candidato que se lanzó a la política nacional como regenerador, justo cuando desde sus estatutos de partido, estaba a punto de cumplir el periodo de vigencia de su liderazgo, que es indiscutible, a pesar de que en estructura, partido y programas, de momento no se conocen por carecer de ellos o estar siendo elaborados según expresen las encuestas que están por venir.

Share on Facebook0Tweet about this on TwitterShare on Google+0Pin on Pinterest0Email this to someone
Eugenio Narbaiza

Eugenio Narbaiza

Soy Azcoitiano de nacimiento pero laredano, pejinuco y retrechero de corazón. Llevo en el alma ese espíritu marinero de quienes liberaron a Sevilla de sus cadenas, recibieron al Emperador Carlos V en su camino a Yuste y de quienes hicieron de Laredo, la Niza española. Amo la Libertad, al individuo y la verdad porque nos hace libres y mis armas son la pluma, la palabra y mis principios para defender a mi amada España.

Un comentario sobre “Albert Rivera, el 155, Cataluña. la Junta de Andalucía y el necesario consenso en España: La familia y uno más

  • el 10 mayo 2018 a las 15:28
    Permalink

    Rivera está haciendo el papel que le dará resultados en un país donde la lectura y el análisis está reservado para un pequeño porcentaje. De un tiempo a esta parte lo que consigue votos es el engaño anticipado y las promesas para incumplir, pero desgraciadamente este país ha tenido ese recorrido y la culpa como siempre ha sido de la clase polituca. De toda, sin excepción.

    Respuesta

Deja un comentario