
«¿Cuándo comprenderemos que la única vía para abandonar la mediocridad solo está en la educación, el esfuerzo y el trabajo personal de cada uno?»
Aunque, como decía Eva Sobredo (Cecilia ), “ésta España mía, ésta España viva, ésta España muerta, ahora te despiertan versos de poeta”, pienso que aún sigue sin despertarse. Y no se despierta, porque hay gente muy dormida en los sentimientos que no son suyos, si no que lo son de sus abuelos, como poco. Algunos se han quedado anclados en las primeras décadas del siglo XX rumiando muertes, odios y penas, no por vividas, si no por oídas. Mientras Europa dejó atrás hace ya mucho tiempo esa etapa nefasta de las guerras mundiales, de la guerra fría y del comunismo.
En España una parte de la población, por envidia, por falta de cultura y en gran medida por falta de educación; no negada, si no, no aceptada, se debate entre las mentiras que difunden los medios de comunicación de masas, al dictado de ciertos partidos que recogieron el testigo más negro de la historia de la humanidad.
¿Cuándo despertaremos y asumiremos que la culpa de nuestra destino y de nuestra vida no lo tienen los otros y las circunstancias, si no que dependen solo de nuestro esfuerzo y motivación? ¿Cuando comprenderemos que la única vía para abandonar la mediocridad solo está en el estudio, el esfuerzo y el trabajo personal de cada uno? No se salvan, ni te salvan las Naciones, ni los gobiernos, solo puedes salvarte tú. No puedes abandonar por el camino los hábitos buenos de la cultura, educación, lectura y aprendizaje constante de materias y saberes que aporten valor material o inmaterial, a tu vida, porque desde luego puedes asegurar que esto es lo único que te vas a llevar a la tumba, con orgullo, porque es verdaderamente tuyo. De hecho forma parte de ti, está incorporado a tu materia neuronal.
La clase social no debe estar definida por la cantidad de dinero que las personas poseen que puede ser variable a lo largo de la vida. La clase social debe estar determinada por la educación y la cultura; el nivel de desarrollo intelectual de las personas. Esta si es una vara de medir más apropiada. Es difícil mezclar a un iletrado con un catedrático en una conversación de altura, pero no lo es si el Iletrado no lo es y aunque no llegue al nivel de conocimiento del catedrático, si pueda entender el sentido y significado de lo que escucha. En ese caso solo depende de su nivel de inteligencia, el valorar en su justa medida la conversación y juzgarla como merece. No por ignorante es una persona menos inteligente, pero si lo es, y se le suma la ignorancia y el desinterés, es entonces cuando se producen los pecados de envidia y mentira.
Muchos Españoles saben mucho de esto, pero les cuesta reconocer que la culpa es solo suya, nadie les ha perjudicado en eso dado que la educación desde hace años es pública y universal. Esto es así a pesar de que el fracaso escolar esté muy arriba en cifras. Esto solo puede deberse a dos factores, vaguería o desmotivación, en cualquier caso estos factores deberían ser estudiados en profundidad a la hora de revisar los programas educativos, las materias a impartir y los intereses sociales del momento, pero sobre todo las herramientas de estudio. Si a esto le añadimos, no más dinero; que no hace falta, si no más jerarquía y disciplina, quizás se consiga recuperar el nivel de esa educación, la que tenía la mayoría de la población en el régimen de la dictadura. Por razones obvias sí, pero es que la autoridad no debe ser confundida con el autoritarismo; no tienen nada que ver.

Magnífico. Aún hay alguien por ahí que tiene una guerra por ganar….»como sea»
El nivel es pésimo, pésimo, créame. Hemos ido degradando y pudriedo un sistema educativo que recién muerto Franco era medio decente y que ahora es un auténtico despropósito. Hemos matado la curiosidad de los niños y hemos asesinado la meritocracia. También hemos igualado, pero siempre por abajo. Y hoy día nuestros colegios e institutos producen analfabetos funcionales. El daño a la nación es enorme. Y tal vez irreparable.